jueves, 29 de noviembre de 2007

LA IGLESIA DA MIEDO AL GOBIERNO


El presidente Rodríguez Zapatero demostró valentía cuando, nada más acceder al poder, desafió abiertamente a George Bush retirando las tropas españolas de Irak. Desde luego, no es poca cosa. Desaprobar de ese modo la gestión del gobierno más poderoso del planeta es una muestra de convicción, de energía y de respeto hacia los ciudadanos que, hartos del desgobierno de Aznar, votaron a favor del Partido Socialista en las últimas elecciones. Sin embargo, a juzgar por otras cuestiones no menos espinosas, Zapatero ha demostrado que tiene auténtico pánico a una institución tradicionalmente asentada en España: la Iglesia católica. Ese pavor le ha llevado a ralentizar la ley de la Memoria Histórica, a tolerar comentarios de muy dudosa altura en emisoras como la COPE y a bajar demasiado la guardia con el asunto de la asignatura de Educación para la Ciudadanía. Dos de esas cosas, por suerte, empiezan a pertenecer al pasado y, en cuanto a la otra, es evidente que poco a poco pierde fuerza. Sin embargo, ya que se aproximan las elecciones, debería ser el momento de dar la cara de nuevo. Y va a ser al revés.

Entre las muchas promesas que los socialistas hicieron en el año 2004 se encuentran tres asuntos tan poco importantes que no sólo han sido pasados por alto durante los cuatro años de legislatura, sino que tampoco van a ser tenidos en cuenta durante los cuatro años próximos: el aborto, la eutanasia y el intocable acuerdo entre el Estado y la Iglesia de 1979. Según El País, el PSOE ha descartado incluir en su programa electoral las medidas que puedan causar malestar en la Iglesia. Así, como suena.

Resulta curioso que un asunto como el de la interrupción voluntaria del embarazo no sea tratado por quienes se jactan de liderar la ley de violencia doméstica y otras defensas de la dignidad de la mujer. Parece contradictorio, aunque lo cierto es que, si uno examina con detenimiento una y otra cuestión, es fácil deducir que por un lado hay muchas posibilidades de captar votos y por el otro hay posibilidades también, pero de perderlos. La Iglesia sigue dando miedo. Y debe dar mucho, porque también va siendo ya hora de debatir si los españoles tenemos derecho a morir dignamente y nadie se atreve a decir nada a las claras.

El problema, no obstante, creo que está en otra parte. Me parece que todos sabemos que, tarde o temprano, se promulgará una ley que defienda la libertad de elección de una muerte digna y otra mediante la cual las mujeres podrán abortar, dentro de unos límites razonables de tiempo, sin tener que aportar argumentos, sin atenerse a supuestos legales y sin tonterías. Es como la libertad de culto, que parecía imposible durante el franquismo y, sin embargo, todos sabían que era una cuestión de tiempo. ¿Por qué poner trabas, entonces, al ejercicio de algo que será libre y legal en un futuro cercano?

(La foto de arriba está extraída de miradentro.com)

5 comentarios:

Anónimo dijo...

En realidad no le ponene trabas, simplemente no se mojan.
En mi, a veces, incongruente opinión predomina la libertad de elección del individuo. Asi que, por mí, que al que no lo maten por el camino se muera cuando quiera; y que nazca el que pueda.

fernando dijo...

No soy ningún anónimo. César, el blog se ha vuelto majara.

Monjita de toda la vida dijo...

A mi este Papa me da tutto.

El anticristo dijo...

Nostradamus... Dónde estás, Nostradamus?

mar sarto dijo...

Veo muy optimista hoy a César. Yo creo que una aseveración así (me refiero a lo de los cambios en un "futuro cercano")no hubiese sido capaz de hacerla ni Nostradamus.