jueves, 29 de noviembre de 2007

LA IGLESIA DA MIEDO AL GOBIERNO


El presidente Rodríguez Zapatero demostró valentía cuando, nada más acceder al poder, desafió abiertamente a George Bush retirando las tropas españolas de Irak. Desde luego, no es poca cosa. Desaprobar de ese modo la gestión del gobierno más poderoso del planeta es una muestra de convicción, de energía y de respeto hacia los ciudadanos que, hartos del desgobierno de Aznar, votaron a favor del Partido Socialista en las últimas elecciones. Sin embargo, a juzgar por otras cuestiones no menos espinosas, Zapatero ha demostrado que tiene auténtico pánico a una institución tradicionalmente asentada en España: la Iglesia católica. Ese pavor le ha llevado a ralentizar la ley de la Memoria Histórica, a tolerar comentarios de muy dudosa altura en emisoras como la COPE y a bajar demasiado la guardia con el asunto de la asignatura de Educación para la Ciudadanía. Dos de esas cosas, por suerte, empiezan a pertenecer al pasado y, en cuanto a la otra, es evidente que poco a poco pierde fuerza. Sin embargo, ya que se aproximan las elecciones, debería ser el momento de dar la cara de nuevo. Y va a ser al revés.

Entre las muchas promesas que los socialistas hicieron en el año 2004 se encuentran tres asuntos tan poco importantes que no sólo han sido pasados por alto durante los cuatro años de legislatura, sino que tampoco van a ser tenidos en cuenta durante los cuatro años próximos: el aborto, la eutanasia y el intocable acuerdo entre el Estado y la Iglesia de 1979. Según El País, el PSOE ha descartado incluir en su programa electoral las medidas que puedan causar malestar en la Iglesia. Así, como suena.

Resulta curioso que un asunto como el de la interrupción voluntaria del embarazo no sea tratado por quienes se jactan de liderar la ley de violencia doméstica y otras defensas de la dignidad de la mujer. Parece contradictorio, aunque lo cierto es que, si uno examina con detenimiento una y otra cuestión, es fácil deducir que por un lado hay muchas posibilidades de captar votos y por el otro hay posibilidades también, pero de perderlos. La Iglesia sigue dando miedo. Y debe dar mucho, porque también va siendo ya hora de debatir si los españoles tenemos derecho a morir dignamente y nadie se atreve a decir nada a las claras.

El problema, no obstante, creo que está en otra parte. Me parece que todos sabemos que, tarde o temprano, se promulgará una ley que defienda la libertad de elección de una muerte digna y otra mediante la cual las mujeres podrán abortar, dentro de unos límites razonables de tiempo, sin tener que aportar argumentos, sin atenerse a supuestos legales y sin tonterías. Es como la libertad de culto, que parecía imposible durante el franquismo y, sin embargo, todos sabían que era una cuestión de tiempo. ¿Por qué poner trabas, entonces, al ejercicio de algo que será libre y legal en un futuro cercano?

(La foto de arriba está extraída de miradentro.com)

miércoles, 28 de noviembre de 2007

LA MINISTRA MAGDALENA ÁLVAREZ SE BURLA DE TODO EL MUNDO


Ayer, las noticias no podían tener más guasa. Una de ellas es cómica aunque tiene tintes de tragedia. Se trata de la más que dudosa pretensión de George Bush de mediar para la creación de un Estado palestino. Como ya decía el otro día, el tío no da una. Está claro que le importa un pimiento la dignidad de los palestinos mientras los judíos sigan financiando a su gobierno y que esta última salida responde al deseo de irse de la Casa Blanca con un éxito. Se acercan las elecciones norteamericanas y sólo ha cosechado fracasos, pero la elección de Oriente Medio como escenario ideal para obtener un triunfo político es insuperablemente idiota. O sea, en su línea.

Luego está el otro asunto. Para empezar, y siguiendo con el cachondeo, el secretario de Estado de infraestructuras ha dicho que este sábado estará resuelto el problema de Cercanías en Barcelona. Eso ya es de carcajada… o de revuelta, según se enfoque el asunto. Pero Barcelona no se parece a París en nada. Hace ya decenios que los barceloneses estuvieron de acuerdo en cambiar sus inquietudes por una imagen de diseño y asepsia que atrajese a los turistas. No en vano Barcelona es una ciudad que vive de espaldas a sus habitantes. Y si no, ahí están las fotografías recientes de unos hinchas de fútbol extranjeros burlándose de las más elementales normas cívicas ante la mirada complaciente de unos policías que no se lo habrían perdonado a los vecinos de la ciudad.

Pero le rien ne va plus ha sido, sin lugar a dudas, el plante de Magdalena Álvarez al pleno del Congreso que, precisamente, estaba tratando la reprobación de su gestión como ministra. Al parecer, como ya no sabía cómo burlarse más de todo el mundo, dejó clara su prepotencia llegando veinte minutos tarde a la sesión. No sé. El poder debe tener esas cosas: no hay quien quiera sacudírselo de encima. Me refiero a los que no tienen principios, claro. Porque la tal Magdalena Álvarez, por mucho que continúe en su puesto, pasará a la historia como la causante del desastre de cercanías de Barcelona y como la ministra que, con sus frases despectivas y su actitud, no mereció el cargo ni el respeto de los ciudadanos.

martes, 27 de noviembre de 2007

SARKOZY, LA CHUSMA Y MAYO DEL 68


Hace un par de años, en medio de una revuelta popular que puso en jaque a las fuerzas de seguridad francesas, el prepotente Sarkozy dijo que los revoltosos eran chusma y que, cuando él alcanzara el cargo de presidente, se habría acabado mayo del 68. Hoy podemos decir que ha cumplido su palabra. No estamos en mayo del 68. Estamos en noviembre del 2007 y la «chusma
» sigue enfrentándose a la policía en los barrios más difíciles de París.

BARRIO SÉSAMO PARA ADULTOS


En el año 2000 fui a Estados Unidos para visitar a uno de mis hermanos, a quien no veía desde hacía años. Entre otras, las principales conclusiones sobre los norteamericanos a las que llegué son:

1.- Todos los tópicos que uno tiene antes de pisar suelo norteamericano se hacen realidad a medida que pasan los minutos.

2.- Son decadentes.

3.- Viven envueltos en una plácida ignorancia, no tienen capacidad de crítica, creen que están siempre enfermos y tal vez tengan razón. Pero su principal enfermedad no es la obesidad, sino la obsesión por vivir de un modo tan aséptico y pretendidamente seguro que uno ya no sabe si realmente viven o sólo transitan. No conversan sentados en el parque. No se relacionan. Ni siquiera se rozan.

Ayer leí una noticia de terror. El DVD recientemente publicado en EE. UU. de los gags de los conocidos Teleñecos el Monstruo de las Galletas, Coco, Gustavo y los demás lleva el sello de Prohibido a los menores de dieciocho años. Esta vez se han pasao. No suelo estar de acuerdo con el proteccionismo abusivo de algunos Estados con respecto a los ciudadanos de su país. Ese autoritarismo suele conllevar un recorte de libertades a las que no estoy dispuesto a renunciar así, tan fácil. Lo siento, soy europeo. Pero a veces claudico, digo que no hay más remedio y procuro pensar en otra cosa. Es lo que me sucede, por ejemplo, con la proliferación de cámaras de vigilancia que hay en las calles y que, de un modo u otro, atentan abiertamente contra la libertad y, sobre todo, contra el derecho a la intimidad. Ya son casi indispensables para mucha gente y, por lo tanto, no hay razón para darse uno de cabezazos porque seguirán ahí y, además, nadie podrá impedir que haya más cada día. Pero ya me jodió cuando le quitaron el cigarrillo a Lucky Luke, por ejemplo. En mi opinión, tal cosa no responde a un auténtico interés por el bienestar de la ciudadanía, sino a una obsesión, a una fobia. O sea que casi no vale la pena hablar de las sospechas que han surgido acerca de una supuesta homosexualidad de Epi y Blas, pongo por caso, como si eso fuera lo que uno piensa en cuanto ve a esos muñecos o como si eso, en el caso de ser verdad, fuese realmente grave. Sinceramente nunca he pensado que Epi y Blas puedan ser plumas; pero, si lo fueran, me importaría muy poco.

Bueno, pues por lo visto han acusado al Monstruo de las galletas de incentivar a los niños a comer dulces y a convertirse, el día de mañana, en obesos neuróticos. ¿No harían mejor los yanquis en practicar un poquito la crítica de sus costumbres alimenticias en lugar de culpar de sus problemas a unos muñecos de peluche? Parece ser que algún enfermo norteamericano ha dicho que la secuencia en que un hombre invitaba a un vaso de leche a una niña puede llevar a alguien a practicar la pederastia. Daniel Anderson, quien fue asesor del programa en el pasado, ha tenido que decir que No había ninguna agenda secreta tras el programa, como si Barrio Sésamo pudiera ser un arma oculta de Bin Laden. Están locos. Y lo peor de todo, parece que eso se contagia.

No sé si es a causa de tanto mirar a Estados Unidos en el pasado, pero los españoles tampoco estamos libres de culpa. Muchos de los cómics, películas, revistas y libros publicados durante la Transición serían hoy impublicables. ¿Alguien se atrevería en estos tiempos a estrenar un largometraje como Laberinto de Pasiones, por ejemplo, en el que se hablase festivamente del consumo de drogas? La Movida madrileña, con sus colores, sus modas, sus músicas y lo demás, jamás habría existido si hubiese esperado unos años para darse a conocer. Y, la verdad, los que tuvimos la suerte de vivirla, podemos decir bien alto que, durante aquellos años, nos lo pasamos de miedo.

(El dibujo de arriba está extraído de ideoflexia.com. Seguro que hay algún enfermo que ve una relación antinatural entre Heidi y la cabra)


lunes, 26 de noviembre de 2007

ÉRASE UNA VEZ EN EL FUTURO…


Año 2307. Los Diputados de la Confederación Intergaláctica acuden al pleno anual en el planeta Zwah-26. Las medidas de seguridad son escandalosas. En los alrededores del edificio se producen enfrentamientos constantes entre un grupo de radicales-violentos-asesinos y la policía. Por el momento hay 12.674 radicales-violentos-asesinos heridos y dos policías con dolor de cabeza. Las aeronaves públicas de cercanías no funcionan. Qué raro, si quien se encarga de eso es la Ministra Espacial Magdalenixt Álvareftsg. Da comienzo la sesión. Pide la palabra el Presidente Electo de Venezuelikhtvs. Dice:

El Rey de Espaaaaaña debe pedir discuuuuuuulpas.

—¡Oh, no!

¡Qué pesado! se oye decir entre murmullos generales de desaprobación.

Lleva así trescientos años-luz dice otra voz. Observando que Chávezxjk va a seguir con la cantinela secular, media asamblea se va a tomar un café. La otra media, provista de tapones para los oídos, se dispone a leer la prensa intergaláctica. Don Manuel Fragaxf Iribarne, presidente del Partido Espacial Popular desde tiempos inmemoriales, no se ha enterado de nada a causa de su sordera y continúa aparentando que escucha cuanto se dice. Chávezxjk habla otra vez:

¿Por qué no te discuuuuuulpas ya de una veeeees, Rey de Espaaaaaña? Discúúúúlpate y descongelaré las relasioooooones con tu paííís.

Todos los Diputados menos don Manuel Fragaxf miran hacia otra parte.

—Discúúúúlpate, Rey de Espaaaaaña —dice Chávezxjk de nuevo.

Harto como cada año, Juan Carlos XVIII pierde los nervios:

¿¡Por qué no te callas!?

¡Ha vueeeeeelto a desiiiiirlo! ruge Chávezxjk, hecho una furia y mordiéndose los codos.

—Exijo —pretende decir el presidente de Españaxx, Zampaterohgt—… Exijo…

—¡Cááááállate tú, Zampaterohgt! —grita Chávezxjk—. ¡Tus antepasaaaados expoliaaaaaron a mi pueeeeeblo!

Saliéndose de su línea habitual, Zampaterohgt pierde también los papeles:

—Exijo —pretende decir el presidente de Españaxx, Zampaterohgt—… Exijo…un respeto...

—¡¡Jose Luis!! ¡¡Jose Luis!!! —espeta Sonsolehgts elevando bastante el tono, a la vez que sacude enérgicamente a Zampaterohgt—­. ¡¡Despierta!! Estás soñando...

—Vaya —balbucea Zampaterohgt—, ya he vuelto a tener esa maldita pesadilla.

—¿Otra vez la escenita con Chávezxjk?

—Sí. Seguía insistiendo en que no descongelará las relaciones con España hasta que el Rey le pida disculpas.

—Pero cariño, si hace trescientos años que Chávezxjk no es presidente de Venezuelikhtvs. Perdió el poder cuando se agotaron los combustibles fósiles y se descubrió el enorme potencial energético de las naranjas valencianas.

—Es verdad. Desde entonces España es el primer proveedor de combustible del mundo, ¡¡y yo el presidente de la primera potencia mundial!! ¡¡Se va a enterar ese Chávezxjk!! Exijo...

—¡¡Jose Luis!! ¡¡Jose Luis!!! —espeta Sonsolehgts elevando bastante el tono, a la vez que sacude enérgicamente a Zampaterohgt—. ¡¡Despierta!! Estás soñando otra vez...

(Un relato escrito improvisadamente por José Luis Galiano y César Galiano)

EL MACHISMO Y OTRAS COSAS


Las sobremesas de los domingos son, en algunas ocasiones, el marco ideal para dejar claras las ideas que a uno le rondan durante la semana y que, por unas cosas u otras, no han acabado de cuajar. Ayer fue uno de esos días. Aprovechando la circunstancia de que se celebraba el día internacional contra la violencia de género, los políticos trataron de conseguir votos mediante promesas tan atractivas como inútiles. No pudimos contenernos y empezamos a hablar.

El presidente Rodríguez Zapatero dijo que su gobierno lucharía hasta exterminar al machismo. Bueno. Creo sinceramente que Zapatero es uno de los pocos políticos que, equivocadamente o no, actúan de buena fe. Y eso es decir mucho. Pero en este asunto, no sé si consciente o inconscientemente, está confundiendo los términos. En primer lugar, no pasa nada por el hecho de que existan machistas. Zapatero confunde violencia de género con violencia machista y, como dije en el artículo titulado La discriminación inversa, hay una diferencia entre ambas cosas. Si yo golpeo a mi mujer por el hecho de ser mujer, sin duda es violencia machista. Pero si le golpeo porque me hace la vida imposible, se trata de otra violencia. No por ser machista se es necesariamente maltratador ni todos los maltratadores son necesariamente machistas.

Por otro lado, Rajoy no quiso ser menos y soltó en un mitin que, si gana las elecciones, las mujeres trabajadoras tendrán una rebaja en los impuestos. Toma goma. O sea que las mujeres tendrían más derechos que los hombres, al contrario de lo que lamentablemente ha sucedido siempre. Rajoy, entonces, no solo está discriminando al revés de ahí el nombre de discriminación inversa, sino que además está discriminando a todas las mujeres que no trabajan fuera de casa. Unos siete millones, poco más o menos.

Eso nos llevó a analizar otra cuestión. De un tiempo a esta parte se han dejado oír las voces de algunos colectivos feministas que exigen que el gobierno pague un sueldo a las mujeres que trabajan en lo que antes se llamaba sus labores. En mi opinión no sería justo hacerlo. Es más, ni siquiera es de sentido común. Si yo trabajo para una empresa, es la empresa quien me paga. Del mismo modo, si trabajo para mí y para mi familia, debe ser mi familia quien asuma el pago de mi sueldo. No hay vuelta de hoja. Estoy de acuerdo en que debe reconocerse ese trabajo como tal, pero en ningún caso mediante el pago de un sueldo a cargo del Estado.

(El dibujo de arriba es de El Roto. ¿Era necesario decirlo?)

sábado, 24 de noviembre de 2007

LA COCINA DE ÚLTIMA GENERACIÓN


Ignoro si a los demás les pasa lo mismo, pero yo, cuando me invitan a cenar en algún restaurante, tiemblo. Para empezar, sé que la carta estará compuesta exclusivamente por los experimentos de un cocinero que cree ser un artista y que, en lugar de cocinero, se hace llamar restaurador. Nunca he entendido eso. Es como si los profesionales de las cocinas renegasen de trabajar en la cocina, como si el término no estuviese a la altura de sus aspiraciones de genio incomprendido. Supongo, por otra parte, que los que restauran según la definición del Diccionario de la Real Academia deberían llamarse Cocineros del Arte. Lo digo por diferenciar. Y ya sé que hay otra acepción, pero en ningún caso se habla de los que hacen la comida. Restaurador es, también, quien tiene o dirige un restaurante. Hacerse llamar por un nombre que no es el correcto demuestra altanería
—que no altivez—, desprecio por la cultura y tal vez un tremendo complejo de inferioridad.

Esos experimentos de los que hablaba o sea, los platos que hoy en día se sirven en casi cualquier restaurante suelen ser muestras mínimas de mezclas de sabores o creaciones absurdas. Son tan absurdas que es imposible probarlas de nuevo: nunca permanecen más de una temporada en la carta. Una conocida me dijo que, en cierta ocasión, había comido algo increíble en uno de los restaurantes más renombrados de España. «Era alucinante, tío», me dijo; «Parecía un puro hecho de galleta. Y en cuanto lo mordías, sabía a humo de puro en vez de a galleta». «Ah», le contesté; «Qué interesante». Es muy interesante comer un pepino que sepa a bizcocho y un bizcocho que sepa a pepino. Eso es alta cocina.

Todo esto viene a cuento porque acabo de leer que la Universidad de Barcelona ha nombrado Doctor Honoris Causa a Ferrán Adrià. Dentro de poco le nombrarán Gran Visir de Mongolia, Diputado del Parlamento de Zambia o Arzobispo de la Seu d’Urgell. Y no es que me caiga mal el muchacho, qué va. De hecho me cae bastante simpático. Pero eso no impide que sea un hortera.


viernes, 23 de noviembre de 2007

BUSH NO ES NOTICIA


Una de las noticias de portada de El País de ayer me sorprendió. Y no por la novedad que enunciaba el titular, sino por todo lo contrario. Decía: El ex portavoz de Bush le acusa de obligarle a mentir. Scott McClellan dijo en 2003 que la Casa Blanca no estaba detrás de la filtración del nombre de una espía de la CIA cuyo marido, el embajador Joe Wilson, había negado que Sadam Husein intentaba comprar uranio para fabricar armas de destrucción masiva. Ahora dice que le obligaron a mentir. Bueno. ¿Y eso le extraña a alguien? ¿Es noticia que Bush mienta, que obligue a mentir, que confunda a los talibanes con un grupo de rock poco antes de hacerse con el poder, que hiciera trampas para ganar las elecciones, que declare la guerra a medio mundo y que encarcele a un montón de gente sin garantías legales, por ejemplo? Lo raro, lo que a muchos nos gustaría ver, sería un titular que dijese: Bush hoy no ha mentido mucho. Eso sí sería una noticia merecedora de un hueco en la portada. Un notición. Aunque, puestos a pedir, sería mucho más agradable leer: Bush decide retirarse para siempre al Himalaya con la firme intención de aprender a leer. De miedo, ¿verdad? Y la satisfacción sería inenarrable si un subtítulo afirmase: En su retiro de por vida a los montes del Tíbet le acompañará José María Aznar. ¡Qué ilusión nos haría leer noticias así! ¡Y los tibetanos, creyéndose que lo peor que les podía pasar es estar invadidos por los chinos!

Las noticias sobre Bush también podrían darse a la inversa; es decir, negando que Bush haga una u otra cosa. Por ejemplo: Bush NO ha bombardeado aún los Estados Unidos de América. Aunque tal vez pueda suceder lo contrario en el futuro, por el momento se trata de una verdad como un puño y, además, es tranquilizadora: el individuo con más poder del mundo NO hace en lugar de hacer, y todos sabemos que el mejor gobernante es el que menos gobierna. Claro que enunciar las noticias de ese modo podría llevarnos a titulares del tipo: Bush NO da una, lo cual, dicho sea de paso, también es una verdad como un puño.

Nos quedaría la opción de dejar a Bush aparte. Puesto que ya no puede ser noticia porque es incapaz de sorprendernos haciendo las cosas bien, olvidémoslo. Que no vuelva a hablarse de él. Sería estupendo, ¿no? Lo malo es que los periodistas se creen en la obligación de informar aunque no haya nada que decir y se las compondrían para freírnos con titulares como: Bush hoy tampoco ha hecho nada interesante. Pero incluso eso sería mejor que cuando hablan de él porque ha vuelto a hacer algo, de eso no hay duda.


(La imagen de arriba está extraída de weblogs.clarin.com)

jueves, 22 de noviembre de 2007

INCREÍBLE: UN OBISPO PIDE PERDÓN


La Tierra da vueltas alrededor del Sol. Toma ya. El 31 de octubre de 1992, Su Santidad Juan Pablo II absolvió y rehabilitó a Galileo Galilei, que fue quien lo dijo en 1632, y desde entonces podemos afirmarlo sin temor a que Pedro Botero nos cueza en sus calderas. Quizás dentro de otros tres siglos haya otro Papa que absuelva a las mujeres que hoy en día deciden abortar o a los que usan condones para no contagiarse de enfermedades mortales. La Iglesia rectifica de vez en cuando. Muy de vez en cuando, pero lo hace. Por el momento, ya digo, desde hace nada menos que quince años podemos decir que la Tierra da vueltas. Y eso es muchísimo si tenemos en cuenta los tiempos que corren.

El otro día, hablando de la beatificación masiva de religiosos franquistas que tuvo lugar en El Vaticano, Eliseo Bayo me dijo que esas cosas no le ofenden porque cada cual tiene derecho a enterrar a sus muertos. Desde luego, tenía razón. Pero la Iglesia siempre pretende hablar en nombre de todos y, sin embargo, cuando ha de premiar u otorgar distinciones, sólo recuerda a los suyos. Es muy raro que hable bien de quien no forme parte del clan o que pida perdón por atrocidades recién cometidas. Ha de pasar un tiempo para que lo asimile y decida que debe disculparse. Y suele ser demasiado tiempo.

No obstante, a veces todo eso falla. El obispo Ricardo Blázquez, presidente de la Conferencia Episcopal, ha pedido perdón, si bien tímidamente, por lo que hizo o pudo hacer la Iglesia durante la última guerra civil española. Eso está bien. De hecho está muy bien. Aunque, como es tradición, inmediatamente han surgido las reacciones. El arzobispo de Sevilla, Carlos Amigo Vallejo, no ha tardado ni un desayuno en decir que las palabras de Blázquez reflejan tan sólo una opinión personal y que no son, por supuesto, algo programático para la Iglesia. Creo que está claro. Aunque Ricardo Blázquez haya pedido perdón, la Iglesia no lo ha hecho, no tiene intención de hacerlo y ni si quiera lo hará, probablemente, hasta dentro de dos siglos y medio, que es cuando toca.

Sucede algo parecido con un par de curas de tropa que se creyeron no sé qué mensaje de hace dos mil años y hacen lo posible por echar una mano a los más desfavorecidos. Están en la parroquia de Entrevías también llamada San Carlos Borromeo, aunque no sé si ahora puede llamarse parroquia o debe llamarse otra cosa. La maquinaria de la Iglesia, por medio de su portavoz el cardenal Rouco Varela, ha intentando por todos los medios que los de Entrevías olviden la neura de ayudar a los pobres y vuelvan al redil. Por ahora no lo ha conseguido y la parroquia resiste. Los que, como Buñuel, somos ateos gracias a Dios, agradecemos que haya quien sepa enfrentarse al arsenal vaticano desde el interior y que, además, lo haga con buenas palabras y aún mejores comportamientos.

(Este artículo ha sido enviado a la parroquia de San Carlos Borromeo para darles apoyo)

miércoles, 21 de noviembre de 2007

PROHIBIDO FUMAR MARIHUANA


El Congreso ha rechazado por enésima vez la propuesta para despenalizar la tenencia y consumo de pequeñas cantidades de marihuana. No contenta con semejante estupidez, Ana Belén Vázquez, diputada del Partido Popular, ha dicho que despenalizar el consumo de drogas en España sería un genocidio. Un genocidio, nada menos. Lo que la mujer pretendía decir con eso ya era una animalada, pero lo que realmente dijo lo es mucho más. El Diccionario de la Real Academia define genocidio como el
Exterminio o eliminación sistemática de un grupo social por motivo de raza, de etnia, de religión, de política o de nacionalidad. No sé qué tienen que ver la raza o la religión con fumar porros.

Lamentablemente, la persecución sistemática e irracional del consumo de marihuana viene de lejos. Puede uno ponerse hasta las orejas de coñac y cantar jotas donde le dé la gana pero no tiene derecho a fumarse un canuto tranquilamente en su casa. Hay un razonamiento perverso que dice que el consumo de marihuana o hachís conduce necesariamente al consumo de otras drogas más peligrosas. Al decir eso, los que defienden esa tesis están reconociendo que el hachís y la marihuana son casi inocuos. Si no, la gravedad del caso no consistiría en que su consumo pudiera conducir al consumo de drogas más peligrosas. Pero, además, a casi nadie se le escapa que lo que realmente lleva al consumo de otras drogas es la ilegalidad o, dicho de otro modo, la necesidad de buscar a los vendedores de hachís en entornos malsanos. La marihuana y la heroína, por ejemplo, sólo tienen relación en el ambiente donde se venden y se compran. No por fumar marihuana acabará uno inyectándose heroína.

Para colmo de despropósitos, hace unos años apareció una corriente de opinión que rechazaba el uso terapéutico de la marihuana. Desde luego, hay quien sólo utiliza la cabeza para ponerse la boina y encima alardea de ello. La razón de tal rechazo estribaba en que la marihuana es una droga. Cuánta sabiduría. Y la consecuencia de ello era que no debía ser utilizada ni siquiera en ámbitos hospitalarios. Pues bueno. A esos tipos tan inteligentes que no admiten el uso terapéutico de la marihuana porque es una droga les estaría muy bien empleado que tuviesen que operarles de apendicitis, pongo por caso. Y que les operasen sin anestesia, claro. La anestesia también es droga.

(El chiste de arriba es de El Roto, cómo no)

martes, 20 de noviembre de 2007

20-N: ¿QUIÉN FUE FRANCO?

Hoy hace 32 años que murió Franco. Aquella fecha está cada día más lejos y me consta que los jóvenes apenas conocen el estribillo de una canción que duró más de un tercio de siglo. Creo que también nosotros, los que tenemos más edad, nos dejamos llevar demasiado a menudo por los tópicos y las frases hechas. Acostumbramos a recordar lo grueso de aquellos años, lo aparatoso, quizás lo brutal y descuidamos las pinceladas que, precisamente, definen al personaje. Para saber quién fue Franco no es necesario recitar los nombres de todos y cada uno de los que fueron enterrados en fosas comunes, de los que tuvieron que irse al exilio o de los que se quedaron entre los muros de las prisiones. Basta con un detalle. He novelado un poquito de historia para recordar a quien llamaron o se hizo llamar El Generalísimo. Está ambientado muy pocos días después del inicio de la guerra y, por supuesto, no me he inventado nada. Ahí va.


27 de julio de 1936, Tetuán, Protectorado español de Marruecos

Todavía no se sabe quién se hará cargo del mando único de las tropas rebeldes. El general Sanjurjo, líder ideológico del levantamiento, murió hace unos días en un accidente aéreo y, aunque debería sucederle el general Mola, no hay nada claro. Entre los aspirantes destaca un joven general muy conocido por sus hechos de armas en el norte de África. Su nombre es Francisco Franco.

—Adelante —dice.

Un sirviente nativo abre la puerta y entra Jay Allen. Es el enviado especial del periódico The Chicago Daily Tribune, un periodista comprometido con los asuntos sociales de España desde antes de la República. De aspecto robusto, bien vestido y peinado hacia atrás según la moda, está a punto de iniciar la primera entrevista de un corresponsal extranjero al general Franco.

La estancia es bastante sobria. Aparte de algunos elementos decorativos de evidente aire colonial, nada perturba el ambiente de un despacho como cualquier otro: una mesa, unas sillas, un armario cargado de cartapacios y un ventilador colgado del techo que mueve lentamente sus aspas. Sólo después de ese primer examen puede uno darse cuenta de que sobre la mesa hay unos cuantos ejemplares del Bulletin de L’Entente Internationale contre la Troisième Internationale, la revista de una organización dirigida por Joseph Goebbels, ministro de propaganda del gobierno de Adolf Hitler.

—Usted dirá —dice el general Franco.

Jay Allen le observa. Esperaba vérselas con un militar de expresión férrea y bigotes decimonónicos y en su lugar encuentra a un hombre menudo, de aspecto débil y voz aflautada. Está sentado en su sillón, ante la ventana que se abre al paisaje de la ciudad de Tetuán, y le mira fijamente. El periodista toma el cuaderno y la pluma, cruza las piernas y tose un poco antes de empezar:

—El mundo entero quiere saber quién es Francisco Franco.

El general sonríe. Tampoco sus gestos son los del típico caudillo guerrero.

—Supongo que usted ya habrá echado un vistazo a mi pasado —dice.

—Gallego de nacimiento, marino frustrado —recita Jay Allen de memoria—, coronel a los treinta y tres años, ascendido a general al año siguiente en virtud de sus operaciones militares en África, etcétera, etcétera. Sí, general; todo eso se sabe, pero mi pregunta trata de ir un poco más allá. ¿Qué pretende el general Franco? ¿Va a pactar con el gobierno de la nación?

—No puede haber ningún acuerdo —responde Franco, tranquilo—, ninguna tregua. Continuaré preparando mi avance hacia Madrid y tomaré la capital. Salvaré a España del marxismo a cualquier precio.

Jay Allen titubea:

—Pero entonces… ¿eso significa que fusilará usted a media España?

Franco sonríe al decir:

—He dicho a cualquier precio.


El 20 de noviembre también murió el anarquista Buenaventura Durruti, si bien fue hace 71 años. He dejado un recuerdo de su memoria en el blog paralelo a este, El Día de Barcelona.

(El cartel de arriba es de Pedrero)

lunes, 19 de noviembre de 2007

LA DISCRIMINACIÓN INVERSA


Lo siento, pero en la Facultad de Derecho me enseñaron que se llamaba Discriminación inversa, y no Discriminación positiva, al hecho de proporcionar un trato privilegiado a personas desfavorecidas o discriminadas. De ese modo se pretende luchar contra las desigualdades. Sin embargo, al dar un trato privilegiado a un grupo, se está discriminando al otro. De ahí la diferencia de nomenclatura, sobre la cual ya me he pronunciado. Prefiero Discriminación inversa a Discriminación positiva. ¿Cómo puede ser positiva la discriminación?

De cualquier modo, esto viene a cuento por un nuevo caso de violencia doméstica que ha acabado como suelen acabar estas cosas: la muerte de la mujer. He dicho violencia doméstica y no violencia machista, como suelen decir equivocadamente los locutores de algunas cadenas de televisión. Si yo golpeo a mi mujer por el hecho de ser mujer, sin duda es violencia machista. Pero si le golpeo porque, desde mi punto de vista, me hace la vida imposible, se trata de otra violencia. Podemos llamarla doméstica, de género o de cualquier otra manera, pero no machista.

La ley de violencia doméstica, o como se quiera llamar, es un caso evidente de discriminación inversa. Al componer las mujeres un colectivo perseguido tradicionalmente, ahora se discrimina a los hombres y nadie se atreve a decir nada en contra. Y si uno es hombre y separado, por ley tiene todas las de perder. Voy a poner un ejemplo que sucedió este verano, durante las fiestas de San Fermín. Un padre joven, de unos veintidós años y un tanto chalao, coló en los encierros a su hijo de doce. Las normas son claras: está prohibido que los menores corran los toros y, en consecuencia, las autoridades multaron al padre con la suma correspondiente. Pero no acabó ahí la cosa. Resulta que el padre estaba separado de su pareja, la madre del chico. En vista de esa situación, un juez dispuso que al padre se le retirase el régimen de visitas para que no pudiera poner de nuevo en peligro la vida del hijo. Bueno. Estoy de acuerdo en que el tío ese estaba un poco majara al colar al niño en el recorrido de los toros, ya lo he dicho antes. Pero retirarle el derecho de ver a su hijo es injusto. ¿Qué habría pasado si el padre no hubiese estado separado? ¿Le habrían prohibido también que viese a su hijo?

La ley de violencia de género, por supuesto, no ha solucionado nada. Cualquier estudiante de primero de Derecho sabe que el endurecimiento de las penas no ataja los delitos. Ahí tenemos, si no, la pena de muerte en Estados Unidos. No por que exista ese castigo han dejado de producirse asesinatos.

sábado, 17 de noviembre de 2007

UNA ÓPTICA DIFERENTE


Para un observador que esté en la Luna, la Tierra sale y se pone. La técnica nos proporciona unos puntos de vista que habrían vuelto loco a mi abuelo, que murió creyendo que el hombre nunca llegó a la Luna y que todo fue una farsa filmada en un garaje o en los estudios de alguna productora de cine casero. Ahora hay una corriente de opinión que dice lo mismo. Está basada en lo que Luis Alfonso Gámez llama Periodismo de Imbestigación, así, con m y b, para dar a entender la mucha cultura y el mucho rigor que se desprende de esa supuesta rama de las Ciencias de la Información. Creo que es un error negar la llegada del hombre a la Luna. No sólo porque no existen razones para ello, sino porque los que defienden esa teoría son muy aburridos y, además, eso sería dejarnos sin Peter Pan.

Como he dicho antes, el Espacio es distinto desde la Luna. Desde allí podemos ver a la Tierra recorriendo el cielo. Esa óptica diferente nos da la pauta para pensar que las cosas podrían ser de otro modo, que nuestro entorno es enorme y que el futuro está en marcha. Me dan mucha pena los que ni siquiera por un momento saben cambiar el punto de vista, el enfoque; esos que piensan que las fronteras de nuestro planeta son determinantes para curtir uno u otro carácter, que creen que su tradición y su idioma son los mejores. Hay que ser bobo. Por otra parte, a veces me da igual su miseria. Nunca sabrán lo grande que es todo lo que no saben ver.

Por cierto, a los que niegan que el hombre estuvo en la Luna y pretenden dejarnos sin Peter Pan, les aconsejo que echen un vistazo a la página El hombre sí pisó la Luna.

(La foto de arriba está extraída de http://antwrp.gsfc.nasa.gov)

viernes, 16 de noviembre de 2007

50 AÑOS DE MORTADELO Y FILEMÓN


Una de las cosas que dejaron de existir hace ya tiempo es la espera de los chavales, los fines de semana, para comprar los tebeos al día siguiente en la tienda de la esquina. Recuerdo que, al ver la portada del número nuevo en el escaparate, rebuscaba en los bolsillos para encontrar cuanto antes las monedas. No era cuestión de que llegase otro y se llevase el último ejemplar. Los tebeos eran un tesoro. Leíamos decenas de veces cada historieta, cada chiste, incluso aquellos rollos insoportables que no sé quién escribía en exclusiva para los más pequeños. Los tebeos también instruían. Gracias a ellos aprendí muchas cosas del Imperio Romano, de la Edad Media, del Oeste americano y de muchos otros temas. Pero, además y sobre todo, instruían subliminalmente. De eso sabían mucho los dibujantes de la editorial Bruguera.

Las revistas como Tío Vivo, DDT, Mortadelo, Din Dan y Pulgarcito escondían una crítica social en las historias aparentemente inocentes de sus personajes. Los dibujantes exponían cómicamente la vida cotidiana. Y esa vida, por supuesto, estaba muy lejos de parecerse a la que al régimen le hubiese gustado que se exhibiera en los tebeos. El hecho de ser historias cómicas hizo el milagro de que superasen la censura. El pluriempleo, el hambre, las deudas, los problemas familiares y la envidia, por ejemplo, eran temas habituales en los cómics semanales de Bruguera. Personajes de la talla de Don Pío, Las hermanas Gilda, Doña Urraca, Carpanta, Zipi y Zape, La familia Cebolleta o El repórter Tribulete inundaron nuestra imaginación sin que nos diésemos cuenta de que, en el fondo, nos lanzaban un mensaje sobre las dificultades de la vida de entonces.

De todos ellos, sólo Mortadelo y Filemón han seguido publicándose hasta nuestros días. Este año cumplen su cincuentenario. Es curioso que, después de tanto tiempo juntos, todavía no se hayan tuteado. Eso es debido a que uno es el jefe; y, el otro, el empleado. Francisco Ibáñez, su creador, trabajó en un banco antes de dedicarse por entero a los tebeos. De ahí salió El botones Sacarino, una imagen del que empieza desde abajo en aquella sociedad tan clasista y jerarquizada. Pero los personajes que salieron de su inventiva y que, en mi opinión, más representan a aquellos tiempos y a estos son Pepe Gotera y Otilio, Chapuzas a domicilio, cuyo título lo dice todo. ¿Cómo? ¿Que no representan la realidad de nuestra España actual? Si alguien opina tal cosa, que vaya a ver las obras del AVE.

(Arriba, parte de la primera historieta publicada de Mortadelo y Filemón)


jueves, 15 de noviembre de 2007

LOS MISILES DE RUSIA Y ESTADOS UNIDOS (EN EUROPA)

Mientras Chávez sigue con la pataleta que le dio cuando el Rey de España le tocó el ego, Putin ha decidido desplegar una línea de misiles en Bielorrusia como contrapeso a la línea de misiles que piensa desplegar Bush en la zona. Otra vez la Guerra Fría. Algo que, según nos dijeron, se había llevado el viento del siglo pasado, vuelve a ser una amenaza para la paz de Europa.

Putin no es un santo. Ha demostrado en varias ocasiones que es poco menos que un salvaje, si bien no alcanza el grado del presidente George Bush, maestro de maestros en la materia. En realidad, Putin no ha hecho más que responder a una agresión.

Cuando Bush asumió la presidencia de los Estados Unidos dijo que iba a dedicarse exclusivamente a la política interior y en seguida amenazó con crear un paraguas de defensa nuclear o, lo que es lo mismo, sospechó que su país podía ser atacado con los últimos avances tecnológicos y quería blindar las fronteras para zambullirse de lleno en las cuestiones de carácter nacional. Todos sabemos lo que sucedió después. Como nadie está tan loco como para atacar frontalmente al ejército más poderoso del mundo, unos cuantos moros se colaron en cuatro aviones comerciales y, armados con cuters y cuchillos de postre, mandaron la seguridad de los USA a tomar viento en un par de horas. Imagino a los grandes estrategas norteamericanos mirándose unos a otros, como diciendo Qué coño hacemos ahora con los misiles tan bonitos que tenemos.

No hay cuidado, debió decir Bush; Usaremos los misiles cuando el clima sea más propicio. De modo que hace un par de meses, después de haber provocado varias guerras que han dejado el mundo hecho un polvorín, Bush dijo que tenía la intención de desplegar los misiles frente a Rusia por si acaso se le ocurre a Irán fabricar la bomba atómica. No me extraña que los rusos hayan dicho que también ellos son capaces de poner los misiles donde les dé la gana.

Lo malo es que tanto Rusia como Estados Unidos quieren colocar sus misiles en Europa. Y uno se pregunta a qué viene ese empeño si precisamente Europa no está en medio de los dos países. Si los rusos y los norteamericanos echaran un vistazo hacia el otro lado verían que por allí sólo les separa el estrecho de Bering. Podían plantar los misiles en Alaska y Siberia y dejarnos en paz a los europeos. Aunque, claro está, a todos se nos ocurre un lugar mucho más apropiado para que unos y otros se metan sus misiles. Por supuesto.

(El dibujo de arriba es de El Roto, cómo no)


miércoles, 14 de noviembre de 2007

20-N: TRES ANIVERSARIOS

El veinte de noviembre, dentro de una semana, será el aniversario de la muerte de tres personajes inolvidables de nuestra historia: dos idealistas y un traidor. El traidor fue un general que se alzó contra el gobierno legalmente establecido, provocó una guerra y mantuvo la represión durante casi cuarenta años. Se llamaba Francisco Franco. Uno de los idealistas murió a manos de los republicanos en 1936. Se llamaba José Antonio Primo de Rivera y su muerte tuvo algo que ver con un canje de prisioneros que el traidor no permitió para que nadie pudiera hacerle sombra en el poder. Traidor por partida doble, entonces. En cuanto al tercer personaje, era un anarquista llamado Buenaventura Durruti. Su muerte no está clara. Cayó en la Ciudad Universitaria de Madrid el mismo día que moría fusilado José Antonio, pero nunca se sabrá si alguien le disparó o si fue su propia arma la que accidentalmente acabó con su vida. Como es natural, dentro de una semana me centraré en Durruti. Sobre todo en el blog dedicado a la novela de los hechos del 19 de julio del 36 en Barcelona, El Día de Barcelona.

(Las fotos de arriba están extraídas de galeon.com, izquierdasocialista.org.ar y ctv.es)

martes, 13 de noviembre de 2007

LA VIGENCIA DE LAS LEYES


Aunque nunca acabé la carrera, hace un montón de años estudié Derecho en la Universidad Autónoma de Barcelona. Entre otras cosas, eso me sirvió para saber cómo funciona uno de esos inventos que rigen nuestro comportamiento y que, compuestos de ruedas dentadas, poleas y palancas, son más propios del siglo XIX que del XXI. Me estoy refiriendo a las leyes. El aparato legal es tan complicado y está hecho tan a la antigua que a menudo proporciona motivos de carcajada entre los que tenemos la afición de sacar punta a lo más sagrado. Sin ir más lejos, está el asunto de la derogación. Por lo general, una ley se redacta, se promulga y ahí se queda, tan ancha, hasta que alguien se acuerda de ella y decide quitarla de en medio por una simple cuestión de anacronismo. En ocasiones, no obstante, nadie deroga nada y la ley o la norma continúan vigentes por los siglos de los siglos, amén. Recuerdo un caso concreto de cuando estudiaba. La normativa de los Ferrocarriles estaba anquilosada desde que se inventó el tren, el tráfico, las vías o poco menos y, en teoría, cualquier viajero podía pedir al revisor nada menos que… una escupidera. Teóricamente también, el revisor tenía la obligación de llevársela al viajero. Nadie había derogado esa norma y, por lo tanto, seguía vigente.

Uno de mis hermanos trabaja actualmente en Inglaterra. Parece que allí son tan salvajes como aquí al respecto de lo que nos ocupa, porque ha dado con algunas leyes vigentes que son para echarse a reír y no parar. Por ejemplo, está prohibido morirse en el Parlamento inglés. Así, como suena. Si uno quiere morirse, debe irse fuera. Al parecer se trata de una mala interpretación de un hecho. Hay una figura en Inglaterra, el Coroner, que en 1988 pasó a ser el Coroner of the Queen Household (aproximadamente, Fiscal de los territorios de la Reina), y uno de sus atributos es investigar las muertes acaecidas dentro de los límites de dicho territorio. Como el Parlamento pertenece al mencionado Household, cualquier muerte en el Parlamento requeriría que la mismísima Reina se sentase en el banquillo para declarar. Y como eso no sería cómodo para nadie, se convino que ningún parlamentario pueda morirse hasta que no esté a bordo de una ambulancia o en algún hospital.

No es la única majadería. Si alguien encuentra, dentro del territorio marcado por los muros de la antigua ciudad de York, a un escocés provisto de un arco y una flecha, es completamente legal matarlo. Toma goma. Es como para ir por allí de fin de semana con los críos y sus juguetes. También está prohibido entrar en el Parlamento vestido con armadura, por cierto. O sea que, si a alguien se le ha ocurrido hacerlo en alguna ocasión, es mejor que se olvide.

Viendo todo esto, uno se pregunta si estamos en buenas manos o si deberíamos cambiar de sistema ya de una vez. Las leyes están para ser cumplidas, dicen los tíos serios de siempre. Bueno, ¿seguro?

(La foto de los libros está extraída de www.bpra.com.ar)

lunes, 12 de noviembre de 2007

¿POR QUÉ NO TE CALLAS, coño?

Eso es lo que faltaba: el coño final. De esa manera, el Rey habría dejado claro que también él es capaz de estar hasta la gorra de alguien o de alguna situación y que, a la par, sabe expresarlo de un modo castizo y natural. Por mucho que digan los republicanos, a mí me gustó esa salida de tono. Y, por supuesto, no es porque me caiga bien José María Aznar, Dios me libre. Creo que, cuando el Rey le dijo a Chávez que se callara, lo hizo más por haber interrumpido a Zapatero que por mentar a Aznar. En cualquier caso, es la primera vez que veo al Rey perder ligeramente los papeles y creo que eso le hace estar más cerca de nosotros, los ciudadanos de a pie. Bueno. Aunque sea a puñetazos, el Rey demuestra una vez más que está presente. Y que tiene mala leche si le aprietan.

LA VIOLENCIA EN EL FÚTBOL NO ES VIOLENCIA

Fue una noche de hace dos inviernos en una cafetería oscura del Barrio judío. Una amiga y yo conversábamos de duelos y combates de otros tiempos cuando ella, que sabía de mi afición por el boxeo, me preguntó:

—¿Por qué dos hombres son capaces de subir a un ring y pelearse?

Expulsé el humo del cigarrillo, dejé la taza de café sobe la mesa y, mirándole a los ojos, le respondí:

—Porque son hombres.


No conozco un deporte más antiguo ni más próximo al hombre. Y me parece que apenas puede haber uno más noble. Le dije a mi amiga que a los amantes del boxeo nos desagrada el mazazo, la destrucción de uno de los púgiles mediante un solo golpe brutal, esa demostración de fuerza sin ningún estilo que desgraciadamente ha definido a boxeadores como Mike Tyson. Muy al contrario, sabemos que el KO es un accidente y que, como en muchas otras facetas de la vida, lo realmente bonito es la esgrima, los amagos, los golpes que buscan un hueco y encuentran un contragolpe, el toma y daca. En boxeo casi nunca hay golpes bajos. Los contendientes respetan las normas como pocos deportistas lo hacen. Y sin embargo…

En su edición de 1996, el Libro de Estilo de El País dice: El periódico no publica informaciones sobre la competición boxística, salvo las que den cuenta de accidentes sufridos por los púgiles o reflejen el sórdido mundo de esta actividad. La línea editorial del periódico es contraria al fomento del boxeo, y por ello renuncia a recoger noticias que puedan contribuir a su difusión.

¿Alguien recuerda más de cuatro ocasiones en que los periódicos hayan publicado la noticia de la muerte de algún boxeador o de una pelea mortal entre seguidores de los púgiles? Esta noche pasada ha habido mucho movimiento en Roma. A raíz de una pelea entre aficionados al fútbol, un policía ha matado de un tiro a un hombre de 26 años. Después ha habido enfrentamientos con los radicales en las calles que se han saldado con media decena de heridos, incendio ritual de automóviles e incluso destrozos en la sede del Comité Olímpico Italiano, cuya responsabilidad en los hechos se me hace incomprensible. Pero eso no es nada. El otro día leí que, sólo en Argentina, se cuentan ya más de doscientos muertos a causa del fútbol. El público aplaude cuando un jugador de su equipo hace trampas para provocar un penalti o cuando se lesiona el goleador del equipo contrario. Y, sin embargo, resulta que el mismo periódico, El País —que es el que yo leo cada día, por cierto—, dice lo que dice del boxeo y dedica varias páginas diarias al fútbol. Así nos luce el pelo. Porque a nadie se le ocurriría prohibir la información sobre el fútbol. Ni siquiera pensar en ello.

(La foto de arriba está extraída de elpais.com. Obsérvese lo que lleva en la mano el individuo de los pantalones cortos. Una escena semejante no se ha visto jamás entre el público de un combate de boxeo)

sábado, 10 de noviembre de 2007

TRÁFICO DE NIÑOS (II)

Después de que medio mundo se haya horrorizado por el oscuro caso de una niña inglesa desaparecida, el secuestro de ciento tres niños africanos genera un debate prudente, tranquilo e incluso justificativo de la actitud de los presuntos secuestradores. Nadie ha cargado las tintas al hablar de los miembros de la ONG francesa El Arca de Zoé. Muy al contrario, los articulistas de casi todos los periódicos se han deshecho en dudas y teorías para no acusar abiertamente a los detenidos de uno de los delitos más repugnantes: el secuestro puro y duro de más de un centenar de niños. Sólo se lo reprochan, les regañan como a niños malcriados que han cometido una travesura y deben volver al redil. Que vuelvan a casa y aquí no ha pasado nada. Se ha dicho que les han cegado sus convicciones humanitarias, sus deseos de que esos niños pudiesen vivir mejor, su buena fe. Hay quien dice que tal vez haya terceros africanos, por supuesto que hayan engañado a los miembros de la ONG o que el propio presidente del Chad pueda andar detrás de la farsa, necesitado como está del apoyo europeo para solucionar sus problemas con el vecino Sudán. Ese apoyo llegaría como recompensa por la próxima liberación de todos los acusados. ¿Enfocaríamos el asunto con la misma óptica si los secuestradores fuesen negros del Chad y los niños fuesen franceses blancos? Respecto al supuesto altruismo de El Arca de Zoé, se ha dicho que no les interesaba el dinero, sino la felicidad de los niños. Sin embargo, cada cual tiene su precio y su modo de cobrar. A algunas personas se les puede comprar con dinero. A otras, como los del Arca de Zoé, con ideales. Desde mi punto de vista no tienen excusa. Recordemos que no se les acusa de haber secuestrado a una Madeleine, sino a más de cien.

viernes, 9 de noviembre de 2007

MÁS TERRORISTAS QUE CIUDADANOS

Cuando, en una crisis de patriotismo delirante, George Bush declaró la guerra a nadie y al mundo entero como represalia por el atentado de las Torres Gemelas, ya sabíamos que en breve íbamos a ser testigos de muchas cosas raras. En ese entonces aún no se sabía oficialmente si detrás del ataque podía estar la mano de Bin Laden, de Sadam Husein o de Luis Candelas, porque medio mundo tenía motivos sobrados para atentar contra los Estados Unidos aunque los estadounidenses se preguntaran ingenuamente por qué alguien podía quererles tan mal.

A partir de esa declaración lunática de guerra abierta contra el terrorismo, hay más terroristas que nunca. Todos los que se enfrentan a los Estados Unidos de América, sean paramilitares perdidos en las selvas centroamericanas, grupos de fanáticos religiosos, ejércitos autoproclamados de liberación nacional o incluso partidos políticos elegidos democráticamente, han pasado a ser incluidos en las listas de las organizaciones terroristas.

Quizás por pertenecer a una generación ya un tanto caduca, sigo viendo a los terroristas como unos extremistas políticos o religiosos que, organizados en grupos reducidos —por la evidente selección de candidatos que conlleva el fanatismo y, a la vez, para no ser detectados—, combaten a sus enemigos sembrando el terror. La definición no es muy precisa, de acuerdo, pero creo que ha quedado claro a qué me refiero.

El asunto está en que, hace unos días, los Estados Unidos de América declararon terroristas a los Pasdarán, los Guardianes de la Revolución iraní. Ese grupo integra un total de 125.000 militares —el grueso de las Fuerzas Armadas de Irán— a los que acusan de exportar armas de destrucción masiva a Irak (El País, 26 de octubre de 2007). Toma ya. ¡Ciento veinticinco mil tíos de un soplo! Y otra vez la excusa de las armas de destrucción masiva en boca del gobierno del único país del mundo que ha utilizado la bomba atómica. Hamás, por ejemplo, o el PKK kurdo, cuyos efectivos nadie conoce aunque deben ser más que muchos, también son terroristas a los ojos de los estadounidenses. En su lista sólo les falta la Guardia Suiza del Vaticano. Y es que no sé, pero si los Estados Unidos siguen diciendo que son terroristas todos aquellos que se les opongan, dentro de poco habrá en este mundo más terroristas que ciudadanos.

(La foto de arriba está extraída de img.timeinc.net)

jueves, 8 de noviembre de 2007

DEMASIADOS PRESIDENTES DE LA GENERALITAT

Ayer recordé algo respecto a lo que hablábamos el otro día acerca de las mentiras que algunos políticos incluyen en sus conceptos nacionales. Era en el artículo de los colonialismos. Decíamos que muchas de las reivindicaciones históricas que argumentan los nacionalistas para construir su proyecto de identidad nacional son evidentes mentiras, como la inexistente Catalunya Nord o el Gran Euskadi que nunca existió. Por lo general, esas trolas cuelan con facilidad. Con tanta facilidad que a veces uno se pregunta si la gente realmente piensa o prefiere que le den algo fácil de digerir y a otra cosa.

Digo eso por una razón. Casi diariamente recorto los artículos que me parecen más interesantes de los periódicos y los voy archivando en una carpetilla. Al cabo de unos meses, cuando la carpetilla rebosa de papeles lacios y amarillentos, hago una limpieza y acabo tirándolos todos a la basura. Pues bien. Ayer, repasando el archivo, di con una noticia que hizo que me riera durante un buen rato. Hablaba del nombramiento de José Montilla como el presidente número 128 de la Generalitat. Recuerdo que en esas fechas se repitió hasta el hastío ese número: 128.

Hace ya bastantes años estudié que la Generalitat nació hacia 1931 sobre lo que anteriormente se había llamado la Mancomunitat. Según mis cálculos, entonces, habría habido siete presidentes de la Generalitat de Cataluña: Macià, Companys, Irla, Tarradellas, Pujol, Maragall y Montilla. No hay nada de malo en ello, ¿verdad? Pues parece que sí lo hay. El caso es que no estoy seguro de que la fecha de nacimiento de la Generalitat fuese 1931 ó 1932 y, por lo tanto, he buscado como un loco en todas las fuentes a mi alcance. Ni rastro. Al más puro estilo de 1984, la novela de Orwell, cualquier información al respecto ha desaparecido de la faz de la Tierra. Lo que hay en su lugar es un andarse por las ramas que no lleva a ninguna parte (que si viene de aquí o que si viene de allá, pero nunca una fecha concreta). Ignoro también el día y la hora en que tuvo su origen el término Presidente, pero sospecho que fue en los tiempos de la Revolución francesa o, como mucho, en los de la norteamericana. Nunca antes.

De un modo u otro, el mandato de un presidente suele durar cuatro o seis años. Tenemos el caso de Jordi Pujol, claro está, cuyas similitudes con Francisco Franco le llevaron a gobernar casi el mismo tiempo que el citado general, pero ahora no viene al caso y desviaría nuestra atención de lo que realmente nos importa. O sea que, por aquello de hacer un promedio más o menos justo, vamos a tomar la cifra de siete años. Siete años de gobierno por cada presidente. El asunto está, entonces, en multiplicar 128 presidentes por 7 años de mandato. De esa manera sabremos en qué fecha gobernó el primer presidente de la Generalitat, ¿no es así? Bueno, pues 128 por 7 son 896, que, restados de 2007 nos da, como resultado, el año de 1111. Es decir que, aproximadamente cuando los hijos de Sancho el Mayor batallaban con lanza y hacha de guerra, en Cataluña gobernaba no un conde o un señor feudal, sino un presidente.

El asunto es más grave de lo que parece. Los constructores de la historia pretenden lanzar así el mensaje de que Cataluña se ha autogobernado desde la Edad Media; que, además, ese gobierno siempre se ha llamado Generalitat; y que, en función de esa precoz presidencia de la que presumen, el autogobierno mencionado ha tenido siempre un carácter popular y democrático. No sé. Es como si, por el hecho de ser más antigua, una institución tuviese que ser más legítima. Y eso es absurdo, claro. La Iglesia lleva dos mil años funcionando y es un fraude. Lo que pasa es que el asunto de los supuestos presidentes medievales también es cómico. Imaginar a un presidente con arcabuz es de carcajada. Y eso que los nacionalistas aún podían haber llegado más lejos en la búsqueda absurda de precedentes. Si, además de los guerreros del Medievo, nos vamos más allá y contamos los reyezuelos con taparrabos que gobernaron las tribus de las tierras catalanas en el Neolítico, podríamos decir que Montilla no es el presidente número 128, sino el 45987. Cataluña sería mucho más antigua y nos quedaríamos igual de anchos.

(En la foto, el primer presidente de la Generalitat de Cataluña. La imagen está extraída de www.lavozdelsandinismo.com)