lunes, 19 de noviembre de 2007

LA DISCRIMINACIÓN INVERSA


Lo siento, pero en la Facultad de Derecho me enseñaron que se llamaba Discriminación inversa, y no Discriminación positiva, al hecho de proporcionar un trato privilegiado a personas desfavorecidas o discriminadas. De ese modo se pretende luchar contra las desigualdades. Sin embargo, al dar un trato privilegiado a un grupo, se está discriminando al otro. De ahí la diferencia de nomenclatura, sobre la cual ya me he pronunciado. Prefiero Discriminación inversa a Discriminación positiva. ¿Cómo puede ser positiva la discriminación?

De cualquier modo, esto viene a cuento por un nuevo caso de violencia doméstica que ha acabado como suelen acabar estas cosas: la muerte de la mujer. He dicho violencia doméstica y no violencia machista, como suelen decir equivocadamente los locutores de algunas cadenas de televisión. Si yo golpeo a mi mujer por el hecho de ser mujer, sin duda es violencia machista. Pero si le golpeo porque, desde mi punto de vista, me hace la vida imposible, se trata de otra violencia. Podemos llamarla doméstica, de género o de cualquier otra manera, pero no machista.

La ley de violencia doméstica, o como se quiera llamar, es un caso evidente de discriminación inversa. Al componer las mujeres un colectivo perseguido tradicionalmente, ahora se discrimina a los hombres y nadie se atreve a decir nada en contra. Y si uno es hombre y separado, por ley tiene todas las de perder. Voy a poner un ejemplo que sucedió este verano, durante las fiestas de San Fermín. Un padre joven, de unos veintidós años y un tanto chalao, coló en los encierros a su hijo de doce. Las normas son claras: está prohibido que los menores corran los toros y, en consecuencia, las autoridades multaron al padre con la suma correspondiente. Pero no acabó ahí la cosa. Resulta que el padre estaba separado de su pareja, la madre del chico. En vista de esa situación, un juez dispuso que al padre se le retirase el régimen de visitas para que no pudiera poner de nuevo en peligro la vida del hijo. Bueno. Estoy de acuerdo en que el tío ese estaba un poco majara al colar al niño en el recorrido de los toros, ya lo he dicho antes. Pero retirarle el derecho de ver a su hijo es injusto. ¿Qué habría pasado si el padre no hubiese estado separado? ¿Le habrían prohibido también que viese a su hijo?

La ley de violencia de género, por supuesto, no ha solucionado nada. Cualquier estudiante de primero de Derecho sabe que el endurecimiento de las penas no ataja los delitos. Ahí tenemos, si no, la pena de muerte en Estados Unidos. No por que exista ese castigo han dejado de producirse asesinatos.

22 comentarios:

José Luis Galiano dijo...

Querido César, estoy de acuerdo con tu reflexión, pero...
A mi entender, no es del todo cierto que la ley de violencia de género no haya solucionado nada, porque ésta no consiste tan solo en el endurecimiento de las penas.
Aparte de la creación de unidades especializadas en los cuerpos de seguridad del Estado, la Ley contempla tambien otras medidas, como el derecho a la suspensión de relación laboral con reserva del puesto de trabajo y a cobrar el subsidio de desempleo; la creación de un programa de reinserción laboral para las víctimas; prestaciones por incapacidad como consecuencia de las agresiones; prioridades de acceso a viviendas de protección oficial; creación de más de 400 juzgados dedicados a la lucha contra la violencia doméstica.
Medidas en sanidad, justicia, seguridad , educación y hasta en publicidad.
Quizás una de las iniciativas que puede dar mejores resultados en un futuro, sea la creación de una asignatura obligatoria en Secundaria: "Educación para la Igualdad y contra la Violencia de Género".
Estoy convencido de que estas medidas haran algo mas por el problema de lo que se venia haciendo hasta ahora, es decir: NADA.

César dijo...

Lo que dices es cierto, y de hecho desconocía algunas cosas. Sin embargo, cuando digo que la ley no ha solucionado nada, me refiero a las víctimas: a fin de año habrá habido las mismas, o más, que cuando no había ley.

mar sarto dijo...

César has tocado dos temas distintos pero que has relacionado con atino: la violencia de “género” y la custodia y regímenes de visitas de padres divorciados para con sus hijos.
En cuanto al primero, estoy absolutamente de acuerdo con José Luis. Estoy segura de que todos los conflictos sociales, se podrían, sino paliar, sí, por lo menos, disminuir desde la educación. Los problemas deberían de solucionarse desde la escuela. Mis hijos me reprender cada vez que intento cruzar la calle con el semáforo en rojo, cuando no pasan coches, porque un guardia urbano muy simpático fue una vez al colegio a darles una charla sobre seguridad vial.
Es cierto que este año ha habido más víctimas, pero si os fijais, la mayoría de ellas han sido inmigrantes. Quizás el impacto que ha tenido la ley en relación a nuestra sociedad “española” haya sido mayor de lo que a simple vista pueda parecer. De todas maneras a mí estas leyes tan duras, siempre me dan miedo. Es tan fácil para una mujer, que tenga rasgos psicopáticos, enviar a un hombre a la cárcel; solo tiene que “ponerle nervioso”.
Tienes toda la razón del mundo, César, en cuanto a que ese hombre que llevó a su hijo a los encierros de los San fermines, hubiese podido hacerlo y seguir viendo a su hijo si no se hubiese divorciado, pero lo hubiera podido hacer porque nadie le habría visto o nadie le habría denunciado; sino, no.
Entiendo como lógico, que en el momento en que media una denuncia, la ley tiene que pronunciarse en un sentido o en otro y por tanto siempre habrá una distinción entre la gente que comete delitos y faltas a la vista de los demás y la que lo hace en la intimidad de su casa.
De todas maneras me parece inadecuado aplicarle ese correctivo al padre. Seguro que lo único que se consigue con esta medida es crear una reacción en él malsana y dejar a su hijo desconcertado y sin referencia paterna. Lo ideal sería, en la línea de lo que decíamos antes en cuanto a lo de la educación, obligarle a pasar por una “escuela de padres”.

ANONIMO VENECIANO dijo...

Las leyes especiales, que surgen y son un producto de diferentes etapas de gobiernos y legislaturas, provienen (normalmente)de un único y exclusivo ánimo o finalidad, como es el de responder, mejor o peor, a las necesidades concretas que el colectivo de "involuntarios convivientes" de una sociedad como la nuestra ha venido denunciando a lo largo de los años inmediatamente ( o no tan inmediatos) anteriores.

Y lo que es un hecho indudable, es que la violencia calificada de "género" es y ha sido siempre una lacra social en nuestro marco convivencial, que no ha hecho sino crecer en estos últimos tiempos, y existía por tanto la necesidad de dedicarle un marco legal específico de forma urgente.

Se puede jugar perfectamente con la palabra y el significado de "discriminar", tanto en su vertiente negativa como inversa, pero lo cierto es que "diferenciar" o concretar la necesidad de dotar de más garantías de protección a un sector determinado (y necesitado) de población, no constituye una discriminación, en su sentido estricto y originario ( que siempre ha sido de corte negativo). Únicamente constituye una discriminación la defectuosa aplicación que se lleve a cabo con dicho instrumento de diferenciación.

La discriminación "positiva" es y siempre ha sido un concepto jurídico y constitucional que se ha empleado para justificar o abogar a favor de una aplicación garantista de derechos para un sector más necesitado de protección. Por lo tanto, para que exista una discriminación de un derecho, o de una regulación, en favor de unos u otros sectores de población, debe existir previamente un plano de igualdad entre dichos sectores, pues de lo contrario, y a priori, no puede hablarse propiamente de una discriminación, en su sentido original aludido.

En cuanto a la ley vigente de violencia de género, existe, en la práctica, un uso efectivo por las personas necesitadas de su aplicación, así como, aunque en menor grado, un abuso (inadecuado) por otras personas que obviamente no requieren su aplicación.

Desgraciadamente existe un brocardo popular, "hecha la ley, hecha la trampa", que en ocasiones no pierde un ápice de vigor. Pero el abuso que de las leyes puedan hacer unos pocos, no puede conllevar la inmediata actitud de escepticismo por el resto sobre la bondad de la norma en cuestión.

Lo cierto es que, hasta la fecha, y sin perjuicio de las estadísticas (siempre relativas) que puedan dar los medios de comunicación, los profesionales del ámbito jurídico, hemos tenido muchas más alegrias que decepciones en su escaso tiempo de aplicación.

Por otro lado, entiendo que dicha regulación constituye, como en el caso de la mayoría de leyes que se llevan a cabo de forma "ad hoc" ( esto es, para un supuesto concreto) una base legal que sirve de punto de partida para la proteción efectiva de los derechos de las víctimas, y por lo tanto es susceptible de perfeccionarse y mejorarse con el tiempo, atendida las experiencias - tanto negativas como positivas - que se obtengan con su efectiva aplicación.

Por último, en cuanto a lo expuesto sobre los derechos del padre a ver a su hijo, a pesar de la imprudencia cometida por el citado padre, lo único que debe recordarse es que el derecho de visitas es un derecho perteneciente a la esfera del menor, no a la de los padres. Por lo tanto, no existe un derecho de los padres a poder ver a sus hijos, sino el de los hijos a ver a sus padres, siempre que ello les resulte beneficioso. Sin embargo, el principio del beneficio del menor es un tema aparte que requiere un estudio mucho más delicado y específico en cada caso, ajeno al anuncio "parcial" o en todo caso incompleto del que pueda hacerse eco un medio de comunicación.

César dijo...

Hola, anónimo veneciano. Encantado de que andes por aquí y que des tu opinión. De hecho, es una buena lección. Hay un par de cosillas que me bailan en la cabeza, eso sí. Hablas de "el abuso que de las leyes puedan hacer unos pocos". Hace unos meses, María Sanahuja, la juez decana de Cataluña (o sea, una mujer), dijo que el 80% de las denuncias de mujeres presuntamente maltratadas eran mentiras. ¿Seguro que abusa poca gente de según qué leyes?

M.Peinado dijo...

Comentas que "Cualquier estudiante de primero de Derecho sabe que el endurecimiento de las penas no ataja los delitos."

Yo de derecho se entre poco y nada, pero me da mucha tranquilidad el saber que un delincuente va a estar muchos años tras las rejas sin poder delinquir en lugar de salir a la calle y continuar con su vida delictiva.

Saludos

mar sarto dijo...

Las cosas no son tan sencillas, M. Peinado. Lo mantendrías en prisión aunque ese delincuente sea tu hijo, tu hermano, o tu padre ? Nunca se habla de los delincuentes que se consiguen reinsertar en la sociedad, pero los hay. Todos tenemos derecho a equivocarnos y hay mucha gente que no ha tenido las mismas oportunidades que otros de crecer en un ambiente favorable y distinguir claramente entre lo que está bien y lo que no lo está. Según donde nazcas, la vida te va de una manera o de otra.
Las penas se aplican a todos los presos por igual. Lo que hay que hacer es las cosas bien y no dejar salir a ese preso que tiene números de volver a delinquir y dejar salir al que es susceptible de rehabilitación.
Pero para eso hay que dedicar más esfuerzo y recursos económicos. Los expertos en psicopatía, por ejemplo se quejan de que no se toman las medidas oportunas para detectarla en un delincuente. Desde la ley se trata igual a un psicópata que ha un sociópata. La diferencia es que el primero elige ser así y el segundo se lo encuentra desde que nace. Desgraciadamente, el psicópata tiene más números de salir de la cárcel que el sociópata porque engaña y sabe aprovecharse de los programas de reinserción.
Yo estoy con César en que el endurecimiento de las penas no ataja los delitos.
Podríais leer a Vicente Garrido. Es un psicólogo criminólogo valenciano que lleva muchos años colaborando con la policía y gran experto en la materia. Ahora está trabajando en una comisión europea elaborando programas de educación porque se ha dado cuenta después de muchos años de estar en contacto con el tema de que las soluciones están ahí.

mar sarto dijo...

Perdón, rectifico, es probable que el endurecimiento de las penas sí que ataje los delitos pero, si lo hace, seguro que es de manera inadecuada y los problemas salen por otro sitio.

César dijo...

El endurecimiento de las penas no ataja los delitos. Ataja a los delincuentes, que hoy se llaman Fulano y mañana se llamarán Mengano. Mientras no se acabe con la raíz del problema, el problema seguirá existiendo.

mar sarto dijo...

Tienes razón, César, eso es lo que quería decir, quizás me he expresado mal: no soluciona el problema pero ataja a los delincuentes. Si las penas no se hubiesen endurecido, quizás ahora yo no estaría escribiendo en tu blog o lo estaría haciendo lisiada.

mar sarto dijo...

Y solo ataja a algunos.

César dijo...

Mar: Es un error creer que el agresor pueda acojonarse por lo dura que sea la ley. Nadie que sea capaz de agredir a alguien, en el momento de hacerlo, piensa en lo que pueda pasarle después. Lo hace y punto. Si tú no estás lisiada no es porque la ley sea más o menos dura. Eso no cuenta para tu "contrario".

mar sarto dijo...

Estoy de acuerdo contigo parcialmente. Es cierto que muchos agresores, quizás la mayoría no se acojonarán por dura que sea la ley porque la mayoría lo hacen “en caliente” y las personas cuando nos cegamos, nos cegamos, pero eso de que nadie piensa en lo que pueda pasarle después, creo que no es exactamente así.
Hay un sector de delincuentes a los que no se les puede aplicar esta reflexión. Son los psicópatas. Estos, generalmente, no hacen las cosas en caliente. Sus agresiones suelen ser fruto de una pensada estrategia y si saben que les pueden detener y meter en la cárcel, se lo piensan antes de cometerlas.
Hay casos de psicópatas que cometieron asesinatos en serie durante muchos años seguidos y cuando se vieron acorralados por la policía, dejaron de asesinar. Una persona que actúa “en caliente” o movido por un impulso incontrolable, no podría hacer eso.
Los psicópatas no son personajes de las películas, están repartidos por toda la sociedad. No todos son asesinos en serie, pero todos hacen daño.
Hay estadísticas que os dejarían helados que hablan del porcentaje de psicopatía en nuestro país. Yo creo que a esos sí que se les frena con una ley dura.

mar sarto dijo...

Quisiera aprovechar este artículo para decir que se suele hablar muy poco de los hombres que sufren malos tratos pero hay más de los que nos podamos pensar. Las mujeres afectadas de personalidades egocéntricas o psicopáticas, no suelen maltratar físicamente a los hombres porque no pueden pero psicológicamente los dejan destrozados. Los apartan de sus hijos, les hacen mala prensa en su entorno social y les dejan, o lo intentan por lo menos, su autoestima para el arrastre. Y... esas no van a la cárcel.

mar sarto dijo...

Pero sigo estando de acuerdo contigo César en que lo de la ley dura no es la solución. Aunque frene a unos cuantos.

Moncho dijo...

Discriminar es sinónimo de elegir, lo que pasa es que suena muy negativo. Son dos caras de una misma moneda, o mejor, son la misma moneda. Y en la Declaración Universal de los Derechos del Hombre hay uno que debe decir algo así como que no es lícito discriminar/elegir a las perosnas por razón de su sexo, raza, religión, ideología,...

Es decir, que el efecto de una ley no debería ser diferente según seas hombre o mujer, al menos si pretende ser congruente con la mentada declaración. Para mi la discriminación positiva, que en todo es idéntica a la discriminación negativa salvo en el adjetivo, no sólo no es justa sino que va en contra de los derechos humanos.

No sé que pensará de esto el anónimo bizantino...

Moncho dijo...

"Educación para la Igualdad y contra la Violencia de Género"

Menuda asignatura. No sé qué coño tendrá que ver una cosa con la otra. (Perdona Jose Luis)

Por otra parte si para enseñarle a un tío que no se debe pegar a una mujer hace falta una asignatura es que estamos perdidos... Evidentemente estoy de acuerdo que el problema es sobre todo de educación, pero creo que a otro nivel. Realmente no creo que funcione.

Saludos.

Anónimo Romano dijo...

Por alusiones,

Siendo estrictamente rigurosos, hemos de ir con mucho cuidado con el verdadero significado de las palabras y en cómo las empleamos, puesto que muchas veces las palabras no tienen el contenido que creemos que tienen, y tampoco se utilizan con dicho significado en la jerga técnica legal que se recoge y utiliza en diversas normas del ordenamiento juridico, tanto a nivel nacional como internacional.

Tal y como comenté, entiendo que la palabra discriminar viene acuñada, desde su origen semántico, en una concepción claramente negativa del término. De hecho, la Real Academia de la Lengua la define del siguiente modo:
(Del lat. discrimināre).
1. tr. Seleccionar excluyendo.
2. tr. Dar trato de inferioridad a una persona o colectividad por motivos raciales, religiosos, políticos, etc.

Mientras que "elegir" se corresponde con:
(Del lat. eligĕre).
1. tr. Escoger, preferir a alguien o algo para un fin.
2. tr. Nombrar por elección para un cargo o dignidad.

Por tanto, partir como base de que "discriminar" es equivalente al significado de "elegir" entiendo que no es un criterio riguroso y puede llevar a confundir la opinión versada. Precísamente el factor diferencial entre ambos significados es precísamente el peyorativo o relativo a "exclusión" que denota el primero sobre el segundo.

En el marco legal, tanto nacional ( como refleja el art. 14 de nuestras Constitución Española) como internacional ( como refleja el art. 7 de la Declaración de los derechos humanos de 1948 referida en el comentario que contesto), el significado de dicha discriminación no varía, procurándose por los legisladores que no se vulnere dicho dercho fundamental.

Pero no puedo dejar de insistir en que, el hecho de acordar la aprobación de leyes especiales no conlleva necesariamente la consecuencia de discriminar - que implica conceder más o mejores derechos a unos sobre otros atendida una condición social, sexo, color, raza, religión, etc... -, sino, en muchos de los casos - que no todos - la´única finalidad es la de intentar dotar a la sociedad de unas reglas, hasta entonces inexistentes, que constituyan un halo de protección sobre una situación específica que, bien estaba a priori huérfana de dicha protección, bien se había constatado la insuficiencia de la protección existente hasta entonces.

En caso contrario, podríamos encontrarnos con el fácil recurso de entender como "discriminatorias" todas aquellas normas que favorecen o conceden facilidades de derechos - o procesos para obtener dichos derechos - a personas con una situación específica. Y en tal sentido serían "discriminatorias" normas internacionales como, por ejemplo, el "Convenio sobre la prevención y castigo del delito de genocidio de 1948" o el "Protocolo relativo al estatuto de los refugiados de 1967", o incluso la "Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer de 1979" - respecto a este último no se entendería por qué no existe otra norma igual para los hombres -, lo que entiendo no es de recibo.

Por ello, el término de si no es "justo" la existencia de leyes específicas que protejan mayormente a un colectivo determinado, debe emplearse con mucha precaución, máxime cuando, como todos sabemos, lo que es "justo" para unos no tiene por qué coincidir con lo que es "justo" para otros, si bien con ello entraríamos en la discusión sobre la entelequia del concepto "Justicia" que no es objeto de este comentario.

mar sarto dijo...

Dije que Vicente Garrido está trabajando en una comisión europea elaborando programas de educación porque se ha dado cuenta después de muchos años de estar en contacto con el tema de que las soluciones están ahí porque lo leí en un foro pero he consultado su curriculum y creo que no es exacto lo que escribí. Trabajó en la ONU en un programa de prevención de delincuencia en los países latinoamericanos.

estela quijano dijo...

Lo siento, mi buen César, pero sólo si se parte de una situación de igualdad, sucede que, al dar un trato privilegiado a un grupo, se discrimina al otro. A menos que la desigualdad vaya en el mismo sentido que la discriminación, claro! Y de este último caso las mujeres conocemos múltiples ejemplos que no escandalizan a nadie.

Y para mi está claro que algo hay que hacer, pues ALGO PASA en un país en que sólo el 2% de los cirujanos son mujeres, a pesar de que las facultades estén repletas de mujeres que aspiran a serlo. ALGO PASA si a lo largo de la estructura de una empresa, hay mujeres altamente capacitadas pero ni una jefa. ALGO PASA si sólo uno de cada diez hombres que conozco (ninguno de los diez se cree machista, por supuesto) se levanta de la mesa para ayudar a retirar los platos a las indiscriminadas mujeres. Hoy por hoy, lo realmente transgresor es que un hombre se levante a fregar los platos mientras su mujer lee el periódico con absoluta paz.

Si para solventar ese machismo se utilizan medidas como la discriminación comosellame, encontrarán todo mi apoyo. AMÉN.

...

Por otra parte, en mi profesión se habla de "discriminación" sin connotaciones negativas, hasta el punto de que un método se considera bueno si discrimina exactamente lo que queremos (claro que hablamos de estadística, jaja). La discriminación de que hablas en realidad viene a ser una manera de nivelar, de perjudicar a todos por igual, para superar las condiciones desfavorables de un grupo, durante el tiempo necesario para que TODOS tengan las mismas oportunidades, los mismos derechos. Y el derecho antidiscriminatorio lo regula para que no se pase de la raya.

De todas formas ya sabes que, si gana el PP, retirarán en seguidita la obligatoriedad de listas paritarias y demás. De hecho ya se las están saltando. Pordiosquenoganen, ay.

Un abrazo.

Anónimo dijo...

Entonces el precoz padre... ¿Embarazó a la madre con 9 años? JOer, qué tíooo

Anónimo dijo...

he tenido q leer todos los comentarios para ver q hasta el ultimo nadie ha sumado, el padre descerebrado 22 años.. y el niño 12.. hay q joderse.. sobre la discriminacion positiva.. la ley d paridad etc.. como bien ha dicho estela es la unica forma d q las mujeres accedan a algo, aun asi salimos perdiendo pq estoy segura q en muchos sitios mas del 50% de mujeres son mas validas q los hombres.
Y sobre lo del encierro, desde luego la ex lo utilizo para "joder" eso es evidente, a ver si vais a creer q nosotras pensamos q todas las mujeres somos buenas.. malas hay a puñaos.. exactametne igual q hombres