viernes, 31 de diciembre de 2010

Feliz año nuevo


Y así, como quien no quiere la cosa, hemos llegado al año 2011. Media vida esperando al año 2000 y resulta que ya lo pasamos hace un decenio. Recuerdo también que me preguntaba: ¿Y cómo será después, cuando el año 2000 sea el pasado? Bueno, pues ya lo sabemos.

Hablo así porque he tenido la suerte de vivir en Europa. ¿Suerte? Bueno… Supongo que, de haber crecido en Afganistán, en Palestina o en Irak, hablaría de un modo muy diferente, quizás diciendo que vaya decenio más largo, que a ver si se largan los soldados extranjeros y que ya va siendo hora de vivir tranquilos. ¿Cómo se recordará este primer decenio del siglo? ¿Como el de la crisis? ¿Como el inicio de la guerra de nunca acabar? ¿Como el decenio globalizador? Ahora está todo más cerca. Escribo algo y quien sea, al otro lado del globo terrestre, lo lee. O no puede hacerlo, vaya: todo depende de la censura que, mire usté por dónde, no solo sigue coleando, sino que impera en según qué lugares. No hemos cambiado tanto. El mundo es mucho más inseguro, eso sí. Con tanta paranoia con la seguridad hemos llegado al punto contrario: ya no hay quien se fíe. ¿Recordaremos estos diez años como uno de los momentos más decadentes de la cultura? Quizás no tanto, pero algo de eso puede haber. Los jóvenes no tienen dónde agarrarse y, si lo tuvieran, tampoco harían el menor caso. Apenas quedan artistas. Los hemos cambiado por unos seres vacíos, meros productos comerciales en un mundo sin ideas. No hay músicos, no hay pintores, casi no hay escritores. Parece que no hayamos aprendido nada, que no existió la Ilustración, ni las revoluciones, ni nadie escribió nada más que sermones y vidas de santos. Las sectas, las religiones, tienen menos seguidores, pero los que hay están fanatizados. Y no solo es el fanatismo religioso. Han vuelto otros fantasmas: el abismo cada vez mayor entre pobres y ricos, el éxito como fin en sí mismo, la victoria de la indiferencia y la apatía sobre la iniciativa, el miedo al vecino, el terror al diferente, la guerra, los tabúes. Los sueños de un mundo mejor se han hecho pedazos ante el avance imparable del capitalismo salvaje. Ya no hay matices. La derecha es la derecha, la izquierda se parece demasiado a la derecha y los de mi cuerda, que están por la libertad del individuo, a veces me reprochan que no piense exactamente igual que ellos. Las prohibiciones ganan terreno a las libertades a pasos de gigante. Las cámaras, en las calles, vigilan hasta nuestros gestos. Y lo que es peor: la gente está de acuerdo, lo asume y sigue adelante.

Feliz año nuevo, de todas formas. Esperemos que las cosas den la vuelta y que, dentro de diez años, podamos decir que todo lo dicho se quedó en el pasado.

martes, 28 de diciembre de 2010

Los papeles de WikiLeaks y la guerra de Cuba


Desde el principio he dicho que hay algo en este asunto de WikiLeaks que huele a chamusquina. Me extraña mucho, pero mucho, que cientos de miles de documentos hayan podido filtrarse así, tan fácil, y hayan sido publicados sin censuras ni recortes. El desmadre de tanta información, dicen algunos, provoca el descontrol de los papeles. Ya. Y el omnipotente gobierno de los Estados Unidos de América, ante la publicación de semejante avalancha de información privilegiada… simplemente no hace nada. Absolutamente nada. Curioso, ¿no? Pero lo que ya clama al cielo es que el responsable de esa filtración siga vivo. No dudo de las buenas intenciones de Julian Assange. Creo que le han engañado y que va a tener que pagar por ello. Porque también creo que hay algo muy oscuro detrás de todo esto, y que empieza a vérsele el plumero.

Para empezar, aquellos a quienes conviene que los informes de WikiLeaks sean públicos han conseguido que todo el mundo crea en ellos como si fuesen palabra divina. Los informes solo son las opiniones de unos cuantos sujetos entre diplomáticos y espías de opereta, pero la gente cree que se trata de afirmaciones objetivas, sin réplica, fruto de investigaciones en toda regla. ¿Y los contenidos? Me parece que, hasta el día de hoy, no han sorprendido a nadie.

Sin embargo, hoy publica el País que “Siria alentó la ira islámica por las viñetas de Mahoma”. Literalmente, el cable estadounidense dice: “El gobierno sirio permitió que las protestas ocurrieran y es casi seguro que ayudó a organizarlas al principio”. Casi seguro. El espía norteamericano dice que es “casi seguro”. Pero el lector occidental no lee eso. No lee que sea probable y que, además, esa probabilidad sea una opinión subjetiva del espía yanqui. Lo que está leyendo es que Siria, un país hasta hoy laico y aliado de Occidente, se ha convertido de repente en un compinche de los malos de la película. Sorprendente, ¿verdad? Sobre todo, tratándose de un país que supone una molestia para Israel desde el año del cólera.

Ignoro dónde y cómo acabará este asunto de los papeles de WikiLeaks. ¿Alguien cree que el gobierno de los Estados Unidos no sabía de las filtraciones desde el primer momento? ¿O que iba a conformarse con pedir la extradición de Julian Assange y a otra cosa, mariposa? ¿Nadie recuerda, por ejemplo, que la guerra de Cuba la inició Estados Unidos disparando sobre sus propios buques y culpando de ello a España? Ya digo: no sé dónde terminará todo esto, pero no me gusta nada.

domingo, 26 de diciembre de 2010

El uso terapéutico de la marihuana

Ha vuelto a aparecer el uso terapéutico de la marihuana como tema de sobremesa. Yo no entiendo dónde está el problema y pregunto qué razón hay para no permitir el consumo de marihuana bajo control médico. Me dicen que es una droga. Les digo que también lo es la morfina y los componentes esenciales de cualquier calmante y de cualquier anestesia. Añado que, no obstante, estoy de acuerdo en que se opere sin anestesia a quien esté en contra de las drogas. Luego pregunto de nuevo qué razón hay para no permitir el uso de la marihuana bajo control médico. Eso sí, exijo que se me conteste después de pensar en ello.

domingo, 19 de diciembre de 2010

Los medios informativos y Chávez


Que no haya malentendidos. No soy comunista. Y no es que Chávez me caiga mejor o peor, es que hay algo que no encaja en la imagen que pretenden darme de él. Supongo que, para poder hacerme una idea de su realidad, debería viajar a Venezuela y ver las cosas sobre el terreno, sin filtros extraños. Lo digo porque, al margen de que Chávez sea un tío exagerado y escandaloso (que lo es), me extraña mucho que nunca haya hecho nada bien. Al menos eso es lo que se lee y se oye en todos los medios y en todas partes: la gente le vota masivamente en su país... pero no hace nada bien. Suena raro.

Dicho lo dicho, vamos al grano. Hoy, en el periódico El País, he leído un artículo cuyo contenido me parece, entre otras cosas, sorprendente. Está incluido en el paquete de noticias referentes a las filtraciones de WikiLeaks y se titula: “Misión Milagro: una operación de ojos a cambio de adoctrinamiento”. En pocas palabras, dice que Venezuela ha ofrecido cirugía oftalmológica a 300.000 extranjeros, y que, a cambio, les ha comido el coco. Eso, a grosso modo. Porque literalmente empieza diciendo:

El Gobierno de Venezuela, con la ayuda de médicos cubanos, puso en marcha a finales de 2005 un proyecto llamado Misión Milagro. Su objetivo consistía en recoger por toda América Latina a personas de bajos recursos con problemas oculares, llevarlas en avión a Caracas y operarlas allí. El problema, según se deduce de un telegrama elaborado por la Embajada de Estados Unidos en México, es que los pacientes regresaban a sus países de origen con un cierto sesgo bolivariano en la mirada.

Terrible, ¿no? ¡Volvían con cierto sesgo bolivariano en la mirada! Hay que ver. Seguro que, aprovechando la situación, les recitaron varias veces el libro rojo de Mao.

Sinceramente, no creo que sea necesario el adoctrinamiento político para que alguien agradezca con la mirada a quien le ha operado sin pedir dinero a cambio y sin ser, ni siquiera, paisano suyo. Al margen de que Chávez sea un dictador o que deje de serlo, me parece que operar gratuitamente de los ojos a 300.000 extranjeros es una obra digna de elogio. Y me parece también que el titular de la noticia es repugnante. Supongamos que a mí, que soy español, me operan gratuitamente de los ojos en Venezuela, por ejemplo, después de haberme negado esa operación en España. ¿Alguien puede echarme en cara que vuelva a casa bendiciendo al gobierno venezolano?

(La foto está extraída de noticialdia)

domingo, 12 de diciembre de 2010

Los defensores de Julian Assange



Me gusta que los defensores de WikiLeaks y Julian Assange hayan tomado prestada la careta que llevaba puesta el protagonista de V de Vendetta, el excelente cómic de Alan Moore y David Lloyd luego pasado al cine. El personaje es un millonario romántico y justiciero que, al contrario que otros conocidos héroes de papel, no lucha por solucionar casos aislados y cercanos a él, sino por una justicia más amplia, común a todos, global. En un momento de la trama, la multitud adopta su máscara para demostrar al mundo que está de acuerdo con el protagonista. Y ahora los seguidores de Julian Assange han hecho lo mismo: se han puesto la máscara inventada por Alan Moore y han dicho que todos son Julian Assange. Ya digo, me gusta. De esa manera demuestran que tienen cultura, que quieren justicia y que no son meros provocadores o amantes del follón urbano.

(La foto de los defensores de Assange está extraída de elpais. La otra imagen es la portada del cómic, de Editorial Planeta)

viernes, 10 de diciembre de 2010

“Ningún vietcong me ha llamado negro”


No siempre son hindúes en calzoncillos los que se oponen a las guerras. Muhammad Alí, también conocido como El más grande, perdió el título de campeón mundial de los pesos pesados por negarse a ir a la guerra de Vietnam. Ahora se cumplen cincuenta años desde su debut como boxeador profesional.

El gobierno norteamericano había pensado en una estrategia de marketing parecida a la de Elvis Presley durante la Segunda Guerra Mundial, con un destino cómodo y lejos del frente para el campeón. Pero Alí se negó. Ya en 1964 había renunciado a su nombre de esclavo (Cassius Clay era el del amo de su tatarabuelo) y adoptó el de Muhammad Alí, abrazó la fe musulmana y se tuteó con Malcolm X. A partir de ese momento le llovieron los problemas. Floyd Patterson, estandarte de la América de siempre, le desafió y cometió el error de seguir llamándole Clay. El combate fue una carnicería. Alí le castigó sin descanso, con suaves jabs iniciales que luego pasaron a ser auténticos estacazos. Pero nunca trató de noquearle y, claro, el árbitro tuvo que parar la pelea antes de que sucediera algo grave, en el duodécimo asalto. Con Ernie Terrell sucedió lo mismo, si bien Terrell aguantó quince asaltos y aguantó también la burla de Alí, que a cada golpe canturreaba: “¿Cómo me llamo?”. No obstante, su verdadera afirmación como individuo llegó más tarde, cuando la Asociación Mundial de Boxeo le prohibió subir a un ring a causa de su actitud pacifista: “Es un pésimo ejemplo para las juventudes del mundo”.

En estos tiempos de buenos y de malos y de guerras por si acaso, cuando la coherencia de una idea colectiva pretende ser superior a las contradicciones que forman al individuo, es conveniente recordar a alguien que siempre se ha mantenido fiel a sí mismo. Y a quien esté en contra del noble arte del boxeo le recuerdo que es mucho más inmoral votar a cierta gente que sentarse a ver a unos tíos que se pegan porque quieren.

(La foto pertenece a LIFE)

jueves, 9 de diciembre de 2010

martes, 7 de diciembre de 2010

Hay gente pa tó


Hace unos días publiqué un comentario en Facebook que no fue del agrado de uno de mis amigos. Ante sus argumentaciones dije algo así como: “Bueno, como dijo el sabio, una cosa es una cosa y otra es otra”. Eso hizo que mi amigo Tomás Sáinz comentase lo siguiente:

Je, je. Este tipo de frases... digamos lacónicas o lapidarias, quien solía decirlas era Guerrita, un torero de principios del siglo pasado, que efectivamente adquirió fama de poseer gran sabiduría popular. Fue el primero que dijo "Ca uno es... ca uno", "lo que no pué ser no pué ser" y cosas por el estilo. Debido a su popularidad, los periodistas solían entrevistarle y él, en tiempos de una fenomenal retórica, contrastaba muchísimo por su capacidad para resumir las respuestas hasta su mínima expresión. Al principio fue objeto del sarcasmo de los humoristas hasta un día en que, queriendo mofarse de él, le preguntaron si pensaba dedicarse a la política insinuando que sería divertido presenciar un careo entre él y algún orador de entonces, dotados de una exuberante facilidad de palabra. Cuando Guerrita se enteró de que había diputados que podían estar dos horas hablando sin parar dijo sin inmutarse: "Hay gente pa tó". La respuesta cundió como la pólvora entre los lectores que empezaron a utilizarla, saltó a las comedias teatrales y terminó en labios de políticos con resabios que la utilizaban para desmontar las argumentaciones de sus oponentes parlamentarios. Desde entonces no hubo retórica posible, Guerrita acabó con la verborrea de todo un país y de toda una época y a partir de entonces adquirió fama de gran filósofo y agudo pensador; fama que -como tampoco la necesitaba debido a su inmensa popularidad- se la sacudió de encima con un escueto "Yo zoy como zoy".

(La foto está extraída de Facebook e ignoro su procedencia)

lunes, 6 de diciembre de 2010

Los controladores aéreos españoles


Ahora que ya ha pasado lo más duro, ahora que tenemos ya la cabeza fría y podemos pensar claramente, voy a dar mi opinión respecto a los controladores aéreos españoles sin dejarme llevar por pasiones ni por arrebatos: Todos a la calle, sin paro, sin indemnización, sin explicaciones y sin piedad ninguna. Naturalmente, si están tan en desacuerdo con sus condiciones de trabajo, aceptarán gustosos cambiar su empleo y, por lo tanto, sus sueldos de trescientos mil euros al año por los novecientos al mes que dan en la fábrica de barnices.

(La foto está extraída de elimparcial)

lunes, 29 de noviembre de 2010

Las filtraciones de Wikileaks


Lo reconozco. No entiendo una palabra de todo este asunto de los cientos de miles de documentos secretos del gobierno de Estados Unidos que ha sacado a la luz una página web llamada wikileaks. Se me escapa por todas partes.

Para empezar habría que decir que los mencionados documentos secretos, por muchos y muy secretos que sean, no indican la ubicación de los misiles nucleares que pueda tener una potencia mundial como China, por ejemplo, ni pone en riesgo la seguridad de ninguna nación. Más bien hablan de chismorreos, de lo que opinan los espías yanquis sobre los mandamases asiáticos y europeos y cosas por estilo. Sin embargo, se insiste en que son documentos secretos. Y ahí empieza la cosa.

No es fácil guardar un secreto. Todo el mundo sabe que, por tonto que sea el asunto o, muy al contrario, por muy reservado que sea, al cabo de un tiempo lo conoce hasta el gato. Y si no es fácil guardar uno solo, ¿cómo se guardan cientos de miles? Según las noticias, la página wikileaks ha filtrado la friolera de 250.000 documentos secretos de los Estados Unidos. No uno ni dos, sino doscientos cincuenta mil. Y no es la primera vez que sucede algo parecido.

El sentido común dice que, para que eso sea posible, es necesario que haya algún topo. Un topo muy listo, capaz de vaciar los armarios del Pentágono sin que nadie se dé cuenta. O eso, o los de wikileaks han sido capaces de descifrar un millón de claves y han accedido a los archivos de los servicios de inteligencia de Estados Unidos. Desde mi punto de vista, ni una cosa ni otra tienen sentido. Es muy extraño, también, que el dueño o el fundador de la página web en cuestión siga vivo. Me extraña. O sea que solo puede tratarse de una cosa: el propio servicio de inteligencia de los Estados Unidos ha permitido o ha originado la filtración. ¿Por qué? ¿Con qué objeto? Ni idea, ya digo. Pero lo cierto es que a nadie le puede importar mucho si los espías norteamericanos sospechan que Berlusconi se pasa de la raya en las fiestas que organiza en alguna de sus mansiones. O si Zapatero es un socialista trasnochado y romántico. O si al otro le pica la rabadilla. ¿A qué viene, entonces, toda esta historia? Tal vez lo sepamos dentro de un tiempo. Pero sospecho que tendrá que ser dentro de mucho, mucho tiempo.

(La imagen está extraída de webzine21)

viernes, 26 de noviembre de 2010

La izquierda de Zapatero

Después de haber regalado un montón de millones a la banca para salvar la crisis que había generado la propia banca, después de haber recortado casi todos los derechos sociales y después de haber aparcado la Ley de Libertad Religiosa para que no se enfaden los curas, el presidente Zapatero va a entrevistarse con los treinta empresarios más fuertes del país para darles facilidades fiscales... al margen de lo que digan los pequeños empresarios, con quienes no va a reunirse nadie. Si eso está sucediendo con la izquierda en el poder, ¿qué pasará cuando gobierne la derecha?

miércoles, 24 de noviembre de 2010

¿Dónde está la gripe?

Qué curioso. Después de unos años de volvernos locos con las amenazas de gripe en sus muchas variantes, este año ni siquiera la han mencionado. Según la ausencia de noticias al respecto, nadie está en peligro de pillar la gripe, ni la B, ni la aviar, ni la estacional. No hay que vacunarse, no pasa nada. El año pasado, el anterior, y el anterior al anterior, estuvimos a punto de morir todos de gripe. Pero hoy no hay nada de eso. Y nadie está pagando por haber dado la alarma, en el pasado, de cosas inexistentes.

viernes, 19 de noviembre de 2010

Pena de muerte por blasfemar


Si la presión internacional no lo remedia, una mujer va a morir ejecutada en Pakistán por haber blasfemado contra Mahoma. La mujer dice que quieren matarla por ser cristiana. Vaya. Parece que todavía estemos viviendo aquellos siglos de oscurantismo de la Edad Media. ¿Cómo es posible que aún sigan pasando estas cosas? Porque, la verdad, no sé qué es peor: una doctrina que ordena matar a quien diga creer en un Dios diferente a su dios o una doctrina que permite que sus fieles mueran por decir que no hay otro Dios que el suyo.

(En la foto, Asia Bibi, la mujer condenada a muerte. La imagen está extraída de telecinco)

jueves, 18 de noviembre de 2010

De nuevo El Valle de los Caídos

Entre algunas otras cosas, el Foro por la Memoria de la Comunidad de Madrid pide la voladura de la gran cruz del Valle de los Caídos. Ya di mi opinión al respecto años atrás, pero si es necesario la vuelvo a dar. Es esta: si volamos el Valle de los Caídos o parte de él por ser la obra de un tirano o un dictador, que lo mismo me da, también debemos volar el anfiteatro romano de Tarragona, por ejemplo, o las estatuas ecuestres de numerosos generales que pueblan nuestras plazas mayores.

jueves, 11 de noviembre de 2010

¿A quién votamos realmente?


En su libro de memorias, el ex presidente de los Estados Unidos, George Bush, dice claramente que, en principio, él no estuvo de acuerdo con la intervención militar en Irak. Si hemos de creer sus palabras, la suya fue la voz discordante cuando se planteó la invasión.

Bueno, es muy difícil creerle. A lo largo de su mandato soltó tantas mentiras que, a día de hoy, sólo pueden creerle los fanáticos del partido republicano y sus familiares. No obstante, una de las mayores virtudes del mencionado ex presidente no es, precisamente, la prudencia. Y en esta ocasión tal vez se haya pasado de largo hablando y haya dicho la verdad. ¿Por qué no? Vamos a jugar a que así es.

Es sabido que, si no todos, casi todos los presidentes de Estados Unidos son o han sido masones. También lo fueron los padres de la patria, los redactores de la famosa Constitución norteamericana, como nunca se ha intentado ocultar. Incluso los billetes de dos dólares exhiben iconografía masónica. De algún modo, entonces, los masones han intervenido en infinidad de actividades y decisiones del gobierno de los Estados Unidos. Eso no quiere decir que sean ellos los que manden. Sólo significa que están ahí, que tienen bastante poder y que, sin duda, de vez en cuando lo utilizan.

Cuando el ex presidente George Bush dice que él no quiso iniciar la guerra de Irak, está sugiriendo, de una u otra manera, que tuvo que plegarse ante las decisiones de otros. ¿Quiénes? Ahí está el tomate. No creo que los sujetos que le empujaron a iniciar la guerra fuesen inocentes miembros del gobierno. Tampoco creo que quienes le ayudaron a acceder al poder de la forma tan irregular en que lo hizo fuesen monjitas de la caridad o simples políticos. George Bush, en sus memorias, nos está diciendo que algo se mueve en la sombra y que, a menudo, es más poderoso que el presidente.

Por supuesto, no estoy acusando a nadie. Ni siquiera a los masones, cuya mención obedece exclusivamente al intento de demostrar que las sociedades secretas –sean cuales sean- no son ajenas a los círculos de poder. Están ahí. Y ellas, o algún engendro similar, pudieron obligar a un presidente de los Estados Unidos a ir a la guerra. Lo dice Bush entre líneas. Y puede ser verdad.

Ahora bien. Si todo un presidente de los Estados Unidos puede tener que obedecer las órdenes o las imposiciones de alguien o algo que se nos oculta, la pregunta que me hago es: Cuando votamos, ¿a quién estamos votando realmente?


(La imagen está extraída de jorgefabianvillalba. Como puede observarse, todos los personajes de la pintura, incluido George Washington, llevan los mandiles que utilizan los masones)

lunes, 8 de noviembre de 2010

La visita del Papa


Desde mi punto de vista los católicos deberían estar indignadísimos con esos multimillonarios paseos de Benedicto XVI y de sus predecesores. La figura del Papa no se parece en nada a la de Jesucristo. Absolutamente en nada.

Lo anterior no importaría lo más mínimo si el Papa viniese y se dedicase exclusivamente a evangelizar. Pero no. Viene a España, pagado por el Estado español, y lo primero que dice, antes de bajar del avión, es que el anticlericalismo actual de nuestro país es igual al que existió en los años de la segunda república, cuando se incendiaron conventos y se cometieron unos cuantos abusos contra los curas. Bravo. Luego, por si acaso no habían quedado claras sus intenciones, arremete contra ciertas leyes del país que le está acogiendo, como la del aborto o los matrimonios homosexuales. O sea que, aparte de haber venido para echar un vistazo a la realidad de los que le pagan las angulas, el Papa ha venido para montar el pollo. ¿No venía en calidad de jefe de Estado? ¿Y qué jefe de Estado pone en cuestión las leyes del país donde es invitado? Los españoles no le necesitamos para sacudirnos mamporros unos a otros. Nos bastamos solos.

Sin embargo, y por suerte, la visita de B-16 no ha conseguido el éxito que tuvo la de su antecesor, JP-2, en los años ochenta. De hecho, ha sido un fracaso. En Santiago no ha llenado ni la mitad de las plazas hoteleras. En Barcelona se esperaba la presencia de cuatrocientos mil fieles y han acudido unos cien mil. ¿No sería hora de que el Santo Padre se plantease un par de cosas? Aunque no, claro, ¿qué tonterías estoy pensando?

(He obtenido la foto del foro de audisport-iberica)

sábado, 6 de noviembre de 2010

Aún hay quien tiene dignidad


Mi amigo Gatopardo me lo ha soplado. Santiago Sierra ha rechazado el Premio Nacional de Artes Plásticas, dotado con 30.000 euros y el supuesto prestigio. En su carta a la ministra de Cultura, el artista dice:


Estimada señora González-Sinde,

Agradezco mucho a los profesionales del arte que me recordasen y evaluasen en el modo en que lo han hecho. No obstante, y según mi opinión, los premios se conceden a quien ha realizado un servicio, como por ejemplo a un empleado del mes.

Es mi deseo manifestar en este momento que el arte me ha otorgado una libertad a la que no estoy dispuesto a renunciar. Consecuentemente, mi sentido común me obliga a rechazar este premio. Este premio instrumentaliza en beneficio del estado el prestigio del premiado. Un estado que pide a gritos legitimación ante un desacato sobre el mandato de trabajar por el bien común sin importar qué partido ocupe el puesto. Un estado que participa en guerras dementes alineado con un imperio criminal. Un estado que dona alegremente el dinero común a la banca. Un estado empeñado en el desmontaje del estado de bienestar en beneficio de una minoría internacional y local.

El estado no somos todos. El estado son ustedes y sus amigos. Por lo tanto, no me cuenten entre ellos, pues yo soy un artista serio. No señores, No, Global Tour.

¡Salud y libertad!

(La foto está extraída de artespain)

viernes, 5 de noviembre de 2010

Que viene el Papa (2)


(El dibujo es de El Roto y está extraído de elpais)

jueves, 4 de noviembre de 2010

Se acabó la prevalencia del apellido paterno

Una nueva ley dice que serán las parejas quienes determinen el orden de los apellidos de los hijos o, en su defecto, seguirán el orden que dicta el alfabeto. Me parece muy bien. Y bastante inútil, por cierto, teniendo en cuenta que desde hace un porrón de años puede uno cambiar el orden de sus apellidos si así le viene en gana. Pero me parece bien la medida, ya digo: las cosas claras.

De esta manera, si el apellido paterno es descaradamente desagradable, puede uno poner el de la madre en primer lugar. Imaginemos que nuestro padre se apellida… no sé… por ejemplo, Mussolini. Sí, eso es. Imaginemos que nuestro padre se apellida Mussolini y que, por lo tanto, nosotros deberíamos llamarnos Francisco Javier Mussolini. Suena raro, ¿no? Pero resulta que tenemos la oportunidad de poner, en primer lugar, el apellido materno. Creo que, salvo algunas excepciones, todo el mundo cambiaría el orden de sus apellidos para que no nos llamaran Mussolini en el colegio; y así, si nuestra madre se apellida… por ejemplo… Hitler, podemos colocar este último apellido en lugar del primero y nos llamaríamos Francisco Javier Hitler Mussolini, que es mucho más chulo que llamarse Francisco Javier Mussolini Hitler.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Miguelín, el muñeco de Shanghai


El pabellón de España en la Expo de Shanghai ha ganado el premio de bronce al diseño arquitectónico. Ése es el titular de todas las noticias al respecto, aunque en mi opinión debería ser otro.

Cuando empezó la Expo de Shanghai nos enteramos de que España, en su afán de dar a conocer nuestra cultura y nuestra personalidad en el mundo, había colocado en su pabellón… un muñeco elefantiásico, horrendo, espeluznante, que se movía al modo de los autómatas de principios del siglo XX. La verdad es que, con sólo verlo, se le ponían a uno los pelos de punta. Pero ahí se quedó, como el mascarón de proa de nuestra participación en el evento.

Ha pasado el tiempo, la Expo se ha acabado, y España, haciendo gala de sus dotes caballerescas, ha donado a China el muñeco de los cojones. Ése debía haber sido el titular, y no el del premio de bronce: Mediante una astuta estratagema nos hemos deshecho del engendro diabólico. ¡Menos mal! ¿Qué habría pasado, si no hubiera sido así? Probablemente habrían paseado al monstruo por todas las ciudades de España y habríamos tenido muñeco para rato.

Felicitémonos, pues, por semejante donación, y felicitemos a ese alma noble y anónima que, viendo que el muñeco iba a volver a casa, decidió regalárselo a los chinos, aun a riesgo de iniciar un enfrentamiento diplomático de sabe Dios qué envergadura.

(La foto está extraída de elpais)

domingo, 31 de octubre de 2010

Que viene el Papa


(El chiste es de Manel Fontdevila, ha sido publicado en la versión en papel del periódico Público y creo que no necesita ningún comentario de apoyo)

sábado, 30 de octubre de 2010

El jurado popular


Cuando estudié Derecho, hace ya muchos años, estaba empezando a plantearse el asunto del jurado popular en España. Debo decir que al principio yo estaba de acuerdo en su implantación, pero luego, a medida que los profesores fueron explicándome las ventajas y los inconvenientes, me decanté irremediablemente en su contra. ¿Por qué? A veces creemos que sabemos mucho de algo o que estamos autorizados a emitir juicios al respecto y, sin embargo, en cuanto alguien con más conocimiento de la situación nos habla de ello, es muy posible que cambiemos de parecer.

Con el jurado popular me sucedió eso mismo. En un primer momento pensé que sí, que claro, que la justicia debía estar en las manos directas del pueblo. Pero no. El pueblo se deja arrastrar por demasiadas pasiones, por las modas, por lo que le cuentan en la tele, en los periódicos o en las revistas. Ante un jurado popular, por ejemplo, tiene muchas más posibilidades de ser condenado un tío feo y mal vestido que uno guapo y elegante. Del mismo modo las mujeres, ante un episodio de violencia de género, tienen muchos puntos a su favor en virtud de la campaña de Zapatero al respecto; o el payo frente al gitano; o el vecino aparentemente intachable frente al que no tiene casa. Recordemos que muchas mujeres votaron a Suárez, en las primeras elecciones democráticas, “porque era el más guapo”. ¿Esas mismas personas deben tener el poder de condenar o absolver a alguien?

Puede decírseme que también los jueces están sujetos a las influencias, a las modas pasajeras o a los dolores de cabeza. Y es verdad. Todos somos humanos, pero creo que los jueces no son tan susceptibles de ser embaucados por asuntos circunstanciales como el común de los mortales. Para eso estudiaron.

¿Verdad que nadie se entromete en el trabajo de un ingeniero cuando se pone a construir un puente? No todo puede ser democrático. El vecino del quinto no debe ni puede opinar sobre el hormigón empleado para construir el aparcamiento subterráneo ni puede ni debe opinar sobre la anestesia que hay que inyectar al paciente. De la misma manera, en mi opinión, la justicia ha de estar en manos de profesionales que no se dejen influir por los periódicos, por la tele, ni por ningún otro estímulo. ¿Un jurado compuesto por tres o cuatro letrados? Quizás de ese modo no siempre tendrían ventaja los que estén de moda, los guapos o los bien plantaos.

(La foto pertenece a la película Doce hombres sin piedad, escrita por Reginald Rose y dirigida por Sidney Lumet)

viernes, 29 de octubre de 2010

La batalla de las audiencias


La programación de la tele está directamente relacionada con la audiencia. Por eso es tan mala. A mayor audiencia, más tiempo ha de estar en antena un programa. Y todos sabemos que, en lo que atañe a la cultura, la opinión de la mayoría no suele ser la mejor ni la más cualificada. En lo que atañe a otras cosas, tampoco; pero ahora no quiero hablar de política.

Según tengo entendido, el nivel de la audiencia se mide con unos aparatitos colocados en los receptores de un número determinado de telespectadores. No sé de cuántos. ¿Cien? ¿Mil? ¿Cien mil? Ni idea, pero el caso es que deben ser muchos para que las encuestas tengan valor, vamos, digo yo.

Sin embargo, no conozco a nadie que tenga instalado el aparatito. Ni nadie que yo conozca sabe de nadie que pueda tenerlo. Y conozco a muchísima gente que, a su vez, conoce a mucha más gente aún. O sea que no sé. ¿Colocan esos aparatos en algunos televisores antes de venderlos y el consumidor se los lleva a casa sin saber nada de eso? No lo creo. Me parece, más bien, que todo es un cuento. ¿Qué garantía tenemos de que la encuesta de cierta cadena es correcta? ¿Dónde están los aparatitos, o los inspectores, o los mismos ciudadanos encuestados a quienes nadie conoce? TeleChollo llega al 95% de audiencia. Ah, ¿sí? ¿Y dónde están las pruebas?

En este mundo traidor hay un montón de historias que nos creemos así, porque sí, sin plantearnos nada de nada. Tal cosa es así porque lo dice la gente. Tal otra es asá porque lo dice el de allá. O porque lo dice el periódico, vaya, cuyas fuentes de información a menudo son un misterio insondable. Por mi parte, cada vez soy más escéptico. ¿Dicen que la democracia es la forma de gobierno menos mala? Bueno, eso aún tienen que demostrármelo.

(He extraído la imagen de profeblog)

miércoles, 27 de octubre de 2010

La factura de Sanidad


De un tiempo a esta parte están sonando unas trompetas que no me gustan nada. Por un lado, la comunidad autónoma de Andalucía está presentando la factura de los gastos hospitalarios a quienes hayan tenido la desgracia de tener que utilizarlos. No pretende cobrar más de lo que cobra con los impuestos, al menos de momento. Sólo trata de informar al ciudadano de lo que cuesta cada consulta, cada intervención, cada tratamiento. Por otro lado, el gobierno de Cataluña ha ido un poco más allá y hace poco planteó la posibilidad de cobrar una parte de lo que, hasta el día de hoy, paga totalmente la Seguridad Social. Por suerte se le ha dicho que no, si bien quien ha propuesto ese regreso a las cavernas no ha dimitido ni ha dicho Esta boca es mía.

O sea que aún no ha pasado nada. Pero da que pensar que empiece a hablarse tanto de un asunto tan delicado como éste; y más, cuando se hace en un tono tan asquerosamente paternal, como si los ciudadanos tuvieran que dar gracias al Estado cuando éste utiliza el dinero de los ciudadanos en el bien de los ciudadanos: “Mira qué buenos somos los gobernantes”, parecen decirnos: “Gastamos tu dinero en curarte”. “Mira a cuánto sube la factura de tu operación. Y no te cobramos nada: es gratis.” ¿Gratis? ¿No sale el dinero de los impuestos?

La Seguridad Social, uno de los grandes logros de Europa frente al capitalismo salvaje de los Estados Unidos, una de esas cosas que nos alejan de la ley de la selva, parece que está de capa caída. Se habla de establecer el copago. ¿Cómo, copago? ¿Qué significa tal cosa? ¿Significa que una parte debe pagarla el ciudadano? ¿Y quién paga la otra, la que aporta el Estado? ¿No es el mismo ciudadano con sus impuestos? Algunas voces dicen que quien se exceda con los medicamentos debe pagar más. Muy bien. Entonces, quien no tenga coche no debería pagar los impuestos que vayan a parar a la construcción de carreteras.

Es muy curioso, además, que estas medidas trogloditas hayan sido planteadas por unos gobiernos que presumen de ser progresistas e incluso de izquierdas; o sea, socialistas. Aunque, bueno, según lo que estamos viendo en los últimos tiempos, la política social en España es como Peter Pan. Nos gustaría que existiese, pero sólo es un cuento.

(El chiste es de Forges, claro)

miércoles, 20 de octubre de 2010

El nuevo gobierno de Zapatero

Según el presidente Zapatero, paridad es la igualdad en número de hombres y mujeres al frente de una determinada institución como pueda ser el gobierno, por ejemplo. Según el diccionario de la Real Academia, paridad no es nada de eso, sino una comparación de algo con otra cosa, la igualdad de las cosas entre sí o el valor comparativo de una moneda con otra. Supongo, no obstante, que los asesores de Zapatero se inventaron la nueva acepción para definir una composición del gobierno también nueva, compuesta por igual número de hombres y de mujeres. Nadie con cerebro comprendió las virtudes de semejante cosa. ¿Por qué debería haber igual número de mujeres que hombres en el gobierno? Al frente del gobierno deben estar los mejores, y me da igual si son hombres, mujeres, calvos, jipis, frailes o transexuales. Los me-jo-res. Pero desde el principio a nuestro presidente sólo le ha preocupado la foto, el escaparate, la apariencia, y planteó su particular paridad como una de sus grandes apuestas. Durante un tiempo, a todos los que no estábamos de acuerdo con semejante imposición, nos llamaron de todo.

Sin embargo, rectificar es de sabios, como dijo no sé quién. Y Zapatero, en su nueva estructuración del gobierno, no ha tenido en cuenta esa absurda paridad que se inventó cuando accedió al poder. Tampoco ha reconocido que era una memez, eso es verdad. Pero la ha pasado por alto a la hora de formar el nuevo gobierno. Algo es algo.

Ha sucedido lo mismo con el Ministerio de Igualdad, suficientemente criticado en este blog, que ha desaparecido como tal y ha entrado a formar parte, nadie sabe por qué misteriosa razón, del Ministerio de Sanidad. Nueva carambola. ¿Qué tiene que ver el culo con la cebolla? Pero también nuevo y silencioso paso atrás en uno de los más cacareados inventos zapateriles.

O sea que no está mal. Zapatero ha dado un golpe de timón al margen de lo que digan. Desaparecen unas chorradas que han durado demasiados años y, aunque es de suponer que con el tiempo se inventarán otras para colocarlas en su lugar, ésa ya será otra historia.

lunes, 18 de octubre de 2010

Prostitutas reflectantes


Prostitutas reflectantes. ¿A que parece el nombre de un grupo de punk-rock? Pues no lo es. Se trata del titular de una noticia muy seria.

En la zona del Segrià, en Cataluña, los mossos d’Esquadra han multado a varias prostitutas de carretera con 40 euros por no llevar el chaleco reflectante y, por lo tanto, ser un peligro para los conductores. A partir de ahora, las prostitutas irán a trabajar ataviadas con el mencionado chaleco. Sin embargo, yo en su lugar no estaría muy tranquilo. Conozco el habitual comportamiento de los mossos y sé que aplican el reglamento a rajatabla, sin tener en cuenta la más mínima razón ni circunstancia. O sea que, en mi opinión, las prostitutas ya pueden empezar a colocar los triángulos señalizadores si no quieren que les multen también por eso.

(He extraído la foto de un foro anónimo. Ignoro cuál es su origen)

viernes, 15 de octubre de 2010

Los mineros chilenos y los presidentes españoles


A pesar de que me resulta muy difícil fiarme de un político, y mucho más de un político que sonría tanto, me ha gustado la actitud del presidente de Chile, Sebastián Piñera, ante el suceso de los mineros atrapados bajo tierra y su rescate. El tío ha estado ahí. Chupando cámara, por supuesto, pero ha estado. Lo digo porque me he puesto a pensar en qué habrían hecho los sucesivos presidentes que hemos tenido que sufrir los españoles ante un hecho semejante y he aquí las conclusiones.

Sobre Adolfo Suárez y Leopoldo Calvo Sotelo no tengo mucho que decir. Me pillan un poco lejos y tuvieron unos problemas y una realidad muy diferentes, pero creo que ambos habrían sido correctos, solemnes, sin exhibición de emociones.

Felipe González posiblemente habría sido el más resuelto, el más espontáneo. No sé qué habría hecho, pero seguro que habría salido del paso de alguna manera. El tío tenía palique y tablas para cualquier cosa.

En cuanto a Aznar, simplemente no se habría presentado en la boca de la mina. Cuando la crisis del chapapote ya demostró que todo se la resbalaba: dio un corto paseo en helicóptero, acudió a una reunión a puerta cerrada y dejó a su segundo, Mariano Rajoy, para que diese la cara.

Y en lo que respecta a nuestro actual presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, bueno… habría estado allí durante unos minutos, seguro, y luego habría tomado un avión para asistir a una muy importante cumbre, en Moscú, sobre el tan menospreciado salmonete siberiano y sus derechos inalienables.

(La foto está extraída de 140perfil)

jueves, 14 de octubre de 2010

Bin Laden y el mulá Omar


Y a todo esto… ¿dónde está Bin Laden? Las Torres Gemelas se fueron abajo hace ya nueve años y, desde entonces, sólo se ha sabido de él a través de los mensajes que lanza al mundo. Algunos son terribles, apocalípticos, amenazas de grandes desastres que acojonan a cualquiera. Otros, en cambio, son diferentes. Por ejemplo, el último. En lugar de llamar a la guerra santa y de hablar de infieles y de todo eso, nos alerta acerca de los males que puede ocasionar… el cambio climático. Toma jeroma. Confieso que me ha sorprendido que el terrorista más sanguinario de todos los tiempos salga ahora con ésas.

Pero esta nueva aparición en los medios me ha hecho pensar. ¿Cómo es posible que nadie sepa nada de él cuando lo están buscando todos los servicios de inteligencia del mundo occidental y el gobierno de los Estados Unidos ofrece un porrón de millones de dólares por su cabeza? Aquí pasa algo. O es cierto eso que dicen algunos y nunca se le ha perseguido, o está escondido en la finca de alguno de sus amigos multimillonarios, o los servicios secretos de inteligencia no están a la altura ni del agente 86. Me temo que es esto último. Porque, en realidad, no se trata sólo de Bin Laden. ¿Ya no recuerda nadie al mulá Omar? ¿Dónde anda ese terrible y feo líder de la resistencia talibán? Recuerdo que al principio de la actual guerra de Afganistán, cuando las tropas norteamericanas tenían sitiada la ciudad de Kandahar y hablaban de su poderío invencible y de la inminente victoria de los Estados Unidos, el tío se las piró a lomos de una motocicleta destartalada. Bueno, pues, según parece, aún lo están buscando.

(En la foto, el Mulá Omar. La imagen está extraída de elpais)

viernes, 8 de octubre de 2010

Crece la alarma antiterrorista


El gobierno de los Estados Unidos de América, el de Japón y el de un par de países más han incrementado el nivel de la alerta antiterrorista. Según han dicho sus portavoces, un grupo desconocido puede estar preparando un atentado para llevarlo a cabo en cualquier momento y en un lugar indeterminado de Europa. Cuánta precisión, mi madre.

Me canso de decirlo, pero los políticos continúan creyendo que los demás somos un hatajo de borregos a los que es fácil engañar, cautivar y dirigir. Claro que hay terroristas en el mundo. Y por supuesto que pueden atentar en cualquier momento y, por desgracia, casi donde les dé la gana. Pero uno, en su ignorancia, se pregunta qué objetivo real tienen estas alarmas subidas de tono. ¿Creen los gobernantes que los ciudadanos estadounidenses o japoneses van a anular sus vacaciones en Italia porque “puede haber un atentado en cualquier punto de Europa”? Europa es muy grande; y las posibilidades de que a uno le toque la china, casi nulas. ¿Pretenden que, en previsión de ese posible atentado, los demás ciudadanos no salgamos de casa, no tomemos los transportes públicos, no vayamos a tomar un café o a comprar el periódico? ¿Suponen que los terroristas, viéndose descubiertos, van a echarse atrás y dedicarse a otra cosa? Y lo que es más importante: ¿Continúan creyendo los gobernantes que alguien cree que les preocupan los ciudadanos?

Ya digo: es posible que próximamente haya un atentado en Europa, claro está; pero la alarma no podría impedir que se produjera. En mi opinión, esa alarma sólo puede servir para dos cosas. O bien se pretende tapar algo que por el momento se me escapa, o bien, simplemente, se quiere conservar la paranoia como medio de mantener al pueblo sumiso y asustado.

(El dibujo de arriba es de Ferreres, y lo he extraído de la edición en papel del periódico Público)