lunes, 6 de diciembre de 2010

Los controladores aéreos españoles


Ahora que ya ha pasado lo más duro, ahora que tenemos ya la cabeza fría y podemos pensar claramente, voy a dar mi opinión respecto a los controladores aéreos españoles sin dejarme llevar por pasiones ni por arrebatos: Todos a la calle, sin paro, sin indemnización, sin explicaciones y sin piedad ninguna. Naturalmente, si están tan en desacuerdo con sus condiciones de trabajo, aceptarán gustosos cambiar su empleo y, por lo tanto, sus sueldos de trescientos mil euros al año por los novecientos al mes que dan en la fábrica de barnices.

(La foto está extraída de elimparcial)

12 comentarios:

Paco Cavero dijo...

Amén.

Gatopardo dijo...

Supongo que no te planteará problemas mentales tomar esta postura en contra de las garantías jurídicas y laborales de un colectivo; de la misma forma que te quedaste tan pancho diciendo que, como los jueces son profesionales de la cosa, mejor quitamos los jurados populares, no vaya a ser que los ciudadanos sean incapaces de ponderar y aquilatar los hechos que se le plantean.

Vamos, que has optado por despojar de derechos a diestro y siniestro con un infantilismo que no sería tal si te declararas partidario de la dictadura, de suspender toda garantía jurídica, y aplicar los castigos directamente sin mediar defensa.

Porque, chato, en puridad de lo único que se le puede acusar a los controladores aereos es de "ausencia injustificada de su puesto de trabajo". Y eso si no tuvieran el preceptivo parte de baja firmado por su médico, que lo tienen.

Ya lo decía Laureano Cerrada: no hay nada como un anarquista de salón para pasarse con armas y bagajes a los liberales en cuanto cumplen los cuarenta...

César dijo...

Gatopardo:

Estaríamos listos si un individuo o una familia, después de haberse pasado el año currando como cabrones, no pueden irse unos días de vacaciones porque unos millonarios tienen estrés.

Eso, en el caso más suave. Podemos hablar también de mucho dinero perdido de los bolsillos de otro "colectivo" (el de los viajeros), de ocasiones laborales irrecuperables, de entierros a los que no se pudo acudir y de lo que quieras.

El "colectivo" de los controladores no ha tenido piedad del "colectivo" de los viajeros. Las huelgas se avisan con tiempo. Y esos tipos han actuado a traición.

Javier dijo...

Es tan evidente, a través del ojo del poder, la maldad y egoísmo en el ojo del controlador, y tal su interés en que compartamos su mirada, que desde el día de autos no dejan de picarme los ojos. Algo hay que no me cuadra, es posiblemente que se deba a la alergia conjuntival que me provoca el maniqueísmo gubernamental. Sólo noto alivio cuando uso el colirio del escepticismo.

Yo me quedé en tierra, pero aún no tengo clara mi opinión. Los controladores me provocan una envidia salarial solo equiparable a la náusea de esta militarización tercermundista.

Un saludo, amigo.

Gatopardo dijo...

No me saques ahora el tema de la piedad cuando se trata de una militarada propiciada por el mismo partido que dio instrucciones en su día para secuestrar, torturar y asesinar a sangre fría.
Los mismos que tienen el dudoso honor de contar con el mayor numero de muertes no naturales bajo custodia del Estado de toda Euuropa.

Y como es evidente que puede afectar a tu sentido de la piedad con el pobre usuario que falten al trabajo los camioneros, lo siguiente es pedir y respaldar que les suspendan sus derechos constitucionales si faltan a su trabajo, aunque tengan un certificado de baja.

Mira, si quieres pensar como un Jiménez Losantos o un Hermann Tersch estás en tu derecho; pero no engañes: di que eres un reaccionario que cuando te conviene usas el sentimentalismo populista para justificar el fascismo, y punto pelota.

César dijo...

Gatopardo:

¡Hay que ver cómo te pones! Sin embargo, confundes algunos términos. ¿Yo he hablado de los militares? ¿He dicho que está bien hecho lo de enviar a los militares? La huelga (que es de lo que hablado) es un arma que puede o debe usarse contra la patronal o contra quien atente contra los derechos de alguien. Pero esta huelga de los controladores, así, sin avisar, ha atentado contra los derechos de los ciudadanos de a pie, de cualquiera. Muchos iban a de vacaciones, otros iban a un entierro o a que operasen al hijo, qué sé yo. ¿Los derechos de los controladores han de estar sobre los de los demás?

Las palabras no sirven en estos casos. O, al menos, no pueden servirles a quienes han sufrido ese atentado contra su libertad... o sea, unos 600.000. No está mal.
Si hubieran avisado, la gente habría buscado otro medio para viajar y quien hubiera recibido el palo habría sido quien, efectivamente, lo merece. Lo siento, pero no puedo apoyar a unos individuos que tiran palante "pese a quien pese".

Jesús Ruiz Pérez dijo...

Ten en cuenta, César, que tu primera reacción justificaba la represión indiscriminada y sin garantías contra un colectivo de trabajadores. Sabes que estoy contigo en que los controladores aéreos hubieron debido plantear una huelga legal, desde el respeto a la población; y, al no hacerlo, se han encontrado con un inmenso odio. Pero ten en cuenta que la ley debe regir para todos, y que hay que condenar las injusticias, se hagan contra quien se hagan: como hizo desde el primer momento, cuando resultaba más difícil de comprender, la CGT y van haciendo la CNT y otros sectores de izquierda del país, con valentía y consecuencia. Sin querer, tu análisis (o falta de análisis) precipitado se alineó con la propaganda del Gobierno y de los medios de comunicación dominantes, que han convertido a los controladores, valiéndose de la envidia que provocan sus altos salarios, en un chivo expiatorio ideal. Y recordemos quién será el beneficiado del "caos": el Gobierno, que tiene ahora vía libre y el aplauso de los ciudadanos para privatizar una empresa pública que da beneficios, AENA, con el argumento de "quitarse el marrón" de unos trabajadores "mimados", "chantajistas", "privilegiados"... Si algo ditingue a la izquierda es la capacidad de pensamiento crítico.

César dijo...

Jesús:

No son solo los altos salarios, sino la situación de privilegio y el absoluto desprecio que los controladores han tenido ante los derechos de los demás. Es eso lo que causa el odio: ese desprecio desde una posición de privilegio. Insisto en que los auténticos trabajadores cuyos derechos deben ser defendidos no son los controladores, sino los otros, los 600.000 individuos que tuvieron que joderse.

César dijo...

Hola de nuevo.

Como he dicho antes, yo no he defendido la intervención del ejército para solcuionar este asunto. He dicho que deberían ir todos los huelguistas a la calle, es cierto. Y sé por experiencia (puesto que ya me han echado en más de una ocasión de algún curro) que no es necesario llamar al ejército para despedir a nadie. Si alguien ha relacionado ideas y ha elaborado unas conclusiones erróneas, es su problema, no el mío.

De todas formas, he tratado de informarme un poco más al respecto, y he leído un artículo de Francisco Balaguer Callejón, Catedrático de Derecho Constitucional, en el que dice: "(...) el desprecio a los derechos de cientos de miles de personas no es algo que un poder público democrático pueda permitir a ningún colectivo".

Evidentemente, no es lo mismo una huelga de controladores aéreos que una de ascensoristas. Ahí va el enlace por si a alguien le interesa leerlo:

http://elcomentario.tv/reggio/el-colectivo-eyjafjalla-de-francisco-balaguer-callejon-en-publico/08/12/2010/

mar dijo...

Yo estoy con César.
Hay cosas que dan verdadera vergüenza ajena y agarrarnos a cuatro cuestiones legales que simplemente responden a una norma imperfecta creada por mortales imperfectos, en ocasiones, como ésta, es de una gran cerrazón.

No vivimos en una sociedad en la que se pueda hablar de garantías jurídicas.

César dijo...

Pues sí, Mar. Y es que, además, no hay quien me mueva. Si un tío me pega una hostia porque ha discutido con su novia, lo normal es que el tío reciba, no una, sino tres hostias de mi parte. Es así. Del mismo modo, si los controladores me utilizan como medio para conseguir sus fines, ¿cómo tienen la jeta ni siquiera de pensar que debo comprenderles? En estos casos lo tengo muy claro: ¿Que se joda todo el mundo? Pues que se jodan ellos. Todo lo demás es palabrería.

Anónimo dijo...

Defender al jurado popular y a los controladores a la vez es un contrasentido. Imaginen dónde irían a parar los controladores si fuesen juzgados con jurado popular.