jueves, 28 de febrero de 2008

EL AGUA SOBRA EN BADALONA


Según dicen los que entienden del asunto, si no llueve durante la primavera habrá restricciones de agua en Cataluña y no sé si también en otros lugares. Hay un ambiente que recuerda a aquella sequía pertinaz que mencionaba Franco en cada sesión del NODO y que no sé mediante qué carambola conseguía relacionar con la famosa confabulación judeo-masónica. Pero no hay de qué preocuparse, no señor. Porque en Badalona sobra el agua.

Según El Periódico de Cataluña, una vieja tubería de agua potable pierde 400.000 litros de agua diarios a su paso por Badalona. Cuatrocientos mil. Cada día. Y eso sucede desde hace tres años. Parece ser que el Ayuntamiento de Badalona se ha despertado repentinamente de su letargo y exige la reparación inmediata de la avería a la Compañía de Aguas (Aigües Ter-Llobregat), que, por su parte, dice que sólo se trata de unos doscientos mil litros diarios y que podrá arreglarlo dentro de un año. Guau.

O sea que estamos en lo mismo de siempre y todo huele a chamusquina. Para empezar, cómo es posible que hayan pasado tres años desde que se originó la avería y nadie haya dicho nada hasta hoy. En segundo lugar, cómo es posible que no se pueda arreglar la avería hasta dentro de un año. Y en tercer lugar, por qué no se conocen los nombres de quienes, por su negligencia o su amor desmedido a las comisiones de obras, han permitido que se haya perdido una cantidad tan brutal de litros de agua que no sé ni escribirla.

¿Y aún hay quien se extraña de que los ciudadanos no seamos suficientemente cívicos y ecologistas? Quizás los de arriba deberían dar ejemplo de vez en cuando. Y es que, aparte del desaguisado económico, moral y ecológico, hay quien se harta de que sucedan todas estas cosas mientras el mismo Ayuntamiento de Badalona le pide a uno que se duche en lugar de bañarse, que vigile los grifos que goteen, que cierre el grifo mientras se afeite o se lave los dientes, que coloque una botella llena de arena en el depósito del váter, que tire de la cadena lo justo y que haga mil piruetas para ahorrar un agua que se supone que necesitamos todos.


sábado, 23 de febrero de 2008

WANTED: REGRESO AL PASADO


Hace unos veinte años atracaron la sucursal de cierta entidad bancaria en un pueblo de La Rioja. El director era amigo mío. No hubo rehenes, ni heridos, ni el acontecimiento tuvo una especial relevancia. Los ladrones llegaron, se llevaron el poco dinero que había en la caja y se largaron. Ya está. Pero, como es lógico, mi amigo tuvo que ir al cuartel de la Guardia Civil para tratar de identificar a los sospechosos en esos álbumes de fotos que suele tener la policía. Empezó a pasar páginas y páginas hasta que, de pronto, se quedó helado ante las fotos de tres individuos. ¿Son esos?, le preguntó el policía. ¡No!, se apresuró a decir mi amigo. Los de las fotos éramos otros dos muchachos de la cuadrilla y yo.

Todo había empezado cuatro años antes. Unos amigos y yo nos saltamos un «control sorpresa» cuando volvíamos a casa después de tomar unas copas. Lo cierto es que no había señalización alguna y, lo que tomamos por un camionero avisando de un accidente, era un guardia civil haciéndonos una señal luminosa. Luego sonaron los tiros. Nadie resultó herido, pero tuvimos que pasar el resto de la noche y la madrugada en la Casa Cuartel de una ciudad cercana. No obstante, reconozco que eran otros tiempos y que los atentados de la ETA y del GRAPO estaban a la orden del día. Al cabo de un tiempo fuimos juzgados y absueltos. La Guardia Civil ni siquiera se presentó. Supongo que les dio vergüenza haber disparado sobre unos simples juerguistas.

El caso es que, cuatro años más tarde, nuestro amigo el director del Banco vio nuestras caras entre las de los sospechosos habituales y tuvo que decir que no, que nosotros no habíamos sido. Me pareció algo muy grave, porque de ahí se podía inferir que cualquier testigo de cualquier delito podía confundirnos con delincuentes y eso podía acarrearnos problemas. Yo estaba estudiando la carrera de Derecho. Pregunté a uno de los profesores si había algún modo de eliminar nuestras fotos de los álbumes de sospechosos de la policía. ¿Por qué no? Habíamos sido absueltos y además habían pasado cuatro años desde el incidente. Me dijo que no, que la policía funcionaba por libre y que sólo desaparecerían las fotos cuando ellos lo decidiesen.

Hace unos días dijeron los medios que la Guardia Civil había publicado las fotos de tres pederastas muy buscados. Parece que la autoridad pretenda, como en el lejano Oeste, que la ciudadanía participe en la captura de los delincuentes más peligrosos o, en este caso, los más repugnantes desde el punto de vista social. Pero ha cometido un error. Desde hace tiempo, dos de esos pederastas cumplen condena en sendas prisiones de Estados Unidos y Dinamarca. Es decir: la Guardia Civil no había contrastado los datos con la INTERPOL y, sin embargo, había lanzado el mensaje de busca y captura.

Estoy radicalmente en contra de la publicación de las fotografías de los sospechosos de la policía. Me parece un atentado contra la razón y un regreso al salvajismo, un intento de convertirnos en los vigilantes de nuestros vecinos. El reciente error de la Guardia Civil es muy grave, pero podría haberlo sido aún más. Porque, al igual que cualquiera, la policía también se equivoca y podría publicar la foto de un inocente como si fuese, por ejemplo, un asesino en serie. Sería terrible. En este país tenemos la mala costumbre de considerar culpable de todo a quien, de momento, sólo está acusado de algo. Veo eso a menudo. Basta con que alguien se siente en el banquillo para que todo el pueblo esté seguro de que fue él quien robó las gallinas. Da igual si luego se demuestra que es inocente: si sospecharon de él, sería por algo. Y volver a los carteles de Se Busca sería retroceder cien años. En primer lugar, porque un sospechoso sólo es sospechoso. Y porque, además, si un inocente llegara a ver su fotografía entre las de los delincuentes y ésta es expuesta ante la opinión pública, que deje su barrio o su pueblo y que empiece a temblar: ya nunca podrá levantar cabeza.


viernes, 22 de febrero de 2008

ALGUNAS IMÁGENES DEL 23-F


Mañana se cumplirán veintisiete años desde que el Teniente Coronel Antonio Tejero Molina entró en el Congreso de los diputados, pistola en mano, con la intención de dar un golpe de Estado. Ahora lo recordamos con cierta guasa porque el tiempo no pasa en vano y además somos como somos. Pero estoy seguro de que muchos de nosotros tenemos más presente la imagen de Tejero sobre la tribuna que lo que hicimos ayer. En el blog de La Generación Inexistente he publicado un artículo con mi experiencia personal de aquella noche. Por eso no voy a reproducirlo aquí. Tampoco voy a plantear esas preguntas que todos nos hemos hecho en alguna ocasión y que nunca tendrán respuesta. Dice Alfonso Guerra, vicepresidente del gobierno de Felipe González, que todo se sabrá cuando aparezcan las 125 horas de conversaciones interceptadas aquella noche de los teléfonos del Congreso. Al parecer, cuando los socialistas ganaron las elecciones en 1982, las cintas habían desaparecido y nunca se ha vuelto a saber. Tal vez las destruyeron o alguien las escondió. En cualquier caso, ahora no están y seguimos con ese vacío de información. Bueno. En vez de extenderme en lo que todos sabemos o, por mejor decir, en lo que desconocemos, he optado por ofrecer varias fotografías de aquella noche. Algunas no son muy conocidas. Siempre se puede leer algo que no habíamos visto en la primera lectura.






(Todas las fotos están extraídas de mas.lne.es)

jueves, 21 de febrero de 2008

PERVEZ MUSHARRAF Y LA DEMOCRACIA


Pese a lo que digan los propagandistas norteamericanos, todos sabemos que muchos gobiernos que los Estados Unidos tienen como amigos no son precisamente demócratas. Yo diría que algunos de esos gobiernos se ríen abiertamente de la democracia o que incluso la combaten. En cualquier caso, la democracia tampoco es la panacea. Pero lo de Pervez Musharraf, presidente de Pakistán desde el golpe de Estado que él mismo dio en 1999, no sé ni cómo llamarlo.

Creo que muchos estábamos esperando un pucherazo en las elecciones recientes de Pakistán. Ya verás, decía yo el otro día, Nos vamos a reír cuando Musharraf aparezca en la tele diciendo que ha ganado su partido. Todo apuntaba a una victoria de sus contrincantes y al posterior juego sucio de Musharraf que le haría ganar de nuevo habiendo perdido. Pero no ha sido así. Nada de pucherazos. Musharraf ha perdido y, muy noblemente, lo admite. Ahora bien, el tío también ha dicho que no va a dimitir.

No acabo de comprender qué entiende el tal Musharraf por unas elecciones democráticas. En mi opinión, alguien debería explicarle cómo ha funcionado esto desde que lo inventaron los griegos. Nadie le pide que dimita. Cuando uno pierde las elecciones, no tiene que dimitir: debe irse. Pero al parecer Musharraf no lo capta. Porque no sólo no va a dimitir tras aceptar humildemente la derrota, sino que está dispuesto a trabajar con «cualquier partido o coalición» para lograr el objetivo de dar a Pakistán «un gobierno estable y democrático». O sea que no piensa irse y, además, tiene intención de formar parte del nuevo gobierno. Menos mal que reconoce haber perdido, porque si no...


(En la imagen de arriba, dos grandes demócratas. Está extraída de jonkepa.files.wordpress.com)


miércoles, 20 de febrero de 2008

FIDEL SE RETIRA (PERO SOLO UN POQUITO)


Hace ya muchos años que los especialistas de la División de Servicios Técnicos de la CIA vienen imaginando atentados contra Fidel. Han gastado fortunas. Han probado con cápsulas de cianuro en el batido de chocolate y con ciertas infalibles pildoritas que se disuelven en la cerveza o el ron y fulminan sin que la autopsia las delate. También lo han intentado con bazukas y fusiles de mira telescópica y con una bomba de plástico, de treinta kilos, que un agente debía ubicar en la alcantarilla, bajo la tribuna. Y han usado cigarros envenenados. Prepararon para Fidel un habano especial, que mata apenas toca los labios. Como no funcionó, probaron con otro habano que provoca mareos y aflauta la voz. Ya que no conseguían matarlo, trataron de matarle, por lo menos, el prestigio: intentaron rociarle el micrófono con un polvo que en pleno discurso provoca una irresistible tendencia al disparate y hasta le prepararon una pócima depilatoria, para que se le cayera la barba y quedara desnudo ante la multitud.

Eduardo Galeano, Memoria del Fuego. El siglo del Viento.

Siglo Veintiuno de España Editores, Madrid, 1993.


Ayer, desde que amaneció, no dejé de oír sandeces respecto al nuevo rumbo que puede tomar Cuba ahora que Fidel ha dicho que se retira. Sólo una persona, un cubano exiliado, dijo algo con sentido común: En Cuba no cambiará nada mientras el comandante siga con vida; y cuando muera, si su hermano Raúl le sobrevive, seguirá sin cambiar nada. Pues claro. Si a José María Aznar le resulta imposible apartarse de la política y de los ámbitos del poder habiendo sido presidente durante sólo ocho años, ¿cómo va a ser tan fácil que se retire nada menos que Fidel Castro, ¡Fidel Castro!, siendo quien es y después de haber gobernado Cuba desde 1959?

Siempre digo que tengo argumentos para defender a Fidel, al menos, en lo que respecta a aquellos principios de la Revolución. Su guerra contra lo que había estaba cargada de razón y de justicia, si bien el tiempo, más tarde, se encargó de oxidar los brillos de lo que pudo ser y no fue. Siempre sucede con la obra de quien se eterniza en el trono. Pero Fidel sigue teniendo algo, no sé. Es un tirano, un gobernante anacrónico, un salido de vueltas, un déspota. Pero tiene algo. No intento justificar los abusos que ha cometido ni el comunismo es mi ideal político. Su pueblo, de todos modos, está entre los más cultos del mundo. La sanidad cubana se cuenta entre las mejores. Y eso no ha podido ser nada fácil con el acoso constante de quien todos sabemos. Un amigo cubano me dijo en una ocasión: Fidel es un lo que quieras y estoy de acuerdo; pero lo que hace Estados Unidos con mi país no tiene nombre.

Ya digo que no sabría qué hacer con Fidel si hacer algo estuviera en mis manos. Posiblemente me gustaría conversar con él antes de tomar una decisión. Y es que siempre recuerdo que los crímenes más horrendos que hoy se llevan a cabo en la isla de Cuba no son responsabilidad suya. Están en Guantánamo.


(La foto es de Guantánamo. Está extraída de igadi.org)


martes, 19 de febrero de 2008

MÁS FRONTERAS, POR FAVOR


Kosovo acaba de hacer pública una declaración que, más que de independencia, es precisamente lo contrario: de dependencia. La fiesta callejera de anteayer, engalanada con un montón de banderas de Estados Unidos de América, no deja lugar a dudas. Los kosovares van a dejar de pertenecer a Servia… y se venderán a otros. En eso consiste la libertad en estos tiempos. Porque Kosovo no tiene nada, ni la más mínima infraestructura para salir adelante sin ayuda, ninguna riqueza natural, rien de rien. Por suerte, todos sabemos que los Estados Unidos de América son de un altruista que tira de espaldas y nunca han pedido una contrapartida a cambio de sus favores. La han tomado. Pero eso da igual ahora, porque todos los países occidentales estamos, poco más o menos, en una situación parecida. O sea que lo peor de todo quizás sea la creación de una frontera más. No hay nada mejor que crear más fronteras para dar alas a los que insisten en las diferencias de raza y demás afirmaciones nacionalistas. O tal vez lo peor pueda ser la reacción de los servios de aquí en adelante. Porque desde hace años se insiste obsesivamente en culpar a los servios de cuanto de malo haya sucedido en la región. Reconozco que no soy un especialista en los asuntos de los Balcanes, pero se me hace muy cuesta arriba creer que TODOS los ciudadanos de un país puedan ser culpables de algo. Huele a nazi… perdón, a nacionalista. Un informativo para niños que emite el Canal 33 de la Televisión de Cataluña, llamado Info K, dijo ayer textualmente sobre las 19’35 horas: Los servios maltrataron durante años a los kosovares. Uuuf. ¿Todos los servios? ¿Todos los nacidos en Servia han maltratado a los kosovares durante años? Qué curioso. Desde luego es una afirmación repugnante e indigna de ser dirigida a los niños, aunque uno se pregunta si no debe haber intereses de propaganda independentista tras esa aparentemente inocua información. No sé, pero a veces las cosas dan asco. O dan mucha risa. Me ha parecido muy divertida, por ejemplo, la velocidad con que Esquerra Republicana y otros grupos independentistas y nacionalistas han dicho que la situación de Kosovo no tiene nada que ver con la de España. Por si las moscas, han preferido hablar antes de ser preguntados. Han celebrado la independencia de Kosovo con champán, por supuesto, pero a la vez y en su línea de dar una de cal y otra de arena, han dicho que el de los Balcanes es un caso muy diferente al de nuestro país por muchas nacionalidades que haya en España. Claro. El chollo consiste en quejarse, en pedir como frailes sin proponer ni una triste idea que pueda ser aceptada por los demás. Si los territorios a los que pretenden representar llegaran a ser independientes algún día, los independentistas se quedarían sin saber qué hacer y sin trabajo. Por eso el que se llama Josep Lluís aquí y en la China ha planteado el referéndum sobre la independencia de Cataluña para el año 2014 y no para pasado mañana. Así puede seguir quejándose durante, al menos, seis años más. Y puede seguir inaugurando Casas de Cataluña en la India como hace cuando recuerda los problemas sociales de sus paisanos.


lunes, 18 de febrero de 2008

EN UN FUTURO AÚN MÁS LEJANO
(Ver Érase una vez en el futuro)


Año 2859. Ante el asombro de todos los astrólogos, brujos y videntes del mundo, Fidel Castrogxt vence a la gripe y dice que se encuentra mejor que nunca para tomar de nuevo las riendas de Cubafx. Nicolás Sarkozysx es enviado al exilio intergaláctico por intentar autoproclamarse emperador y José Luis Zampaterohgt se presenta de nuevo como candidato a la presidencia del gobierno de Españaxx. Después de fregar el suelo y las cristaleras de La Moncloagtsh, Sonsolehgts cocina unas lentejas con chorizo mientras su marido lee la prensa nacional.

Zampaterohgt: ¡Vaya! Las encuestas vaticinan un resultado apretado.

Sonsoleghtgs: ¡Aún crees en esas supersticiones?

Zampaterohgt: Mi abuela decía que las estadísticas…

Sonsoleghtgs: ¡Claro, tu abuela! ¡Eso son cuentos de viejas, hombre! ¡Las estadísticas no han dado ni una desde hace ocho siglos luz! Todo eso es más falso que cuando cuentan que en tiempos hubo curas de izquierdas o que José María Aznargtx fue presidente electo. ¿Quién se lo cree?

Zampaterohgt: ¡Ja, ja, ja! ¡Aznargtx presidente, qué barbaridad! Pero las estadísticas…

Sonsoleghtgs: ¡Vale ya, José Luis! En 1996, las estadísticas decían que el PP ganaría ampliamente por siete puntos y ganó por los pelos. En 2000 pasó lo contrario y el PP ganó por una brutal mayoría absoluta cuando se esperaba un margen ridículo. Y en 2004, si bien en circunstancias excepcionales, se esperaba otra mayoría absoluta del PP y el PSOE ganó por siete puntos; o sea, casi tres millones de votos.

Zampaterohgt: ¡Pero eso pasó hace mucho tiempo! ¿Cómo puedes saber que fue así realmente?

Sonsoleghtgs: Manuel Fragaxf estaba allí y no me dejará mentir.

Zampaterohgt: ¿Fragaxf? Desde hace siete u ocho siglos interestelares no he entendido una palabra de lo que dice.

Sonsoleghtgs: Ni nadie.

Zampaterohgt (volviendo a lo de antes): Pero, mujer, a veces las estadísticas patinan un poco, pero, en general, no se equivocan.

Sonsoleghtgs: Déjate de tonterías, José Luis. Según las estadísticas, si tú tienes cuatro pollos y yo no tengo ninguno, cada uno de los dos tenemos dos pollos.

(Pausa).

(Otra pausa).

Zampaterohgt: ¿Qué es un pollo?

Sonsoleghtgs: Creo que era un ser que vivió hasta principios del siglo XXI.

Zampaterohgt: ¿Tenía derecho al voto?

Sonsoleghtgs: Tenía derecho a tener dos patas, pero una empresa norteamericana hizo que naciera con siete patas para vender más muslitos y lo prohibieron.

Zampaterohgt: Ah.

(Una nueva pausa. El aire huele estupendamente a lentejas con chorizo).

Sonsoleghtgs: ¿Y quién va a ser tu contrincante? ¿Quién se presenta como candidato del Partido Planetario Popular?

Zampaterohgt: Rajoygftx.

Sonsoleghtgs: ¿Rajoygftx?

Zampaterohgt: Sí, Rajoygftx.

Sonsoleghtgs: ¿Marianogxt Rajoygftx?

Zampaterohgt: El mismo que viste, calza y quiere que los extraterrestres firmen un contrato comprometiéndose a aprender a bailar la jota.

Sonsoleghtgs: ¿Y las estadísticas dicen que el resultado entre tú y él estará apretado? ¿Ves como no dan una? Con Rajoygftx en la Oposición ganaría de calle hasta la cuñada de Chiquitokgx de la Calzadaxts.

Zampaterohgt: Como siempre, tienes razón, Sonsoleghtgs. Ah, qué haría yo sin ti. Por cierto, qué bien huelen esas lentejas…


(El montaje de arriba es mío, of course)


sábado, 16 de febrero de 2008

UN UNIVERSO MÁS


(Imagen cedida por el Instituto de Ciencias Espaciales y Astronomía surcoreano y extraída de informativos.telecinco.es)


Es curioso que casi todas las religiones nieguen que pueda haber vida en otro planeta mientras aseguran que hay vida en otro mundo. Qué contradicción, ¿no? Los humanos han buscado una vida en otra parte desde que desayunaban huevos de dinosaurio y confundían la Luna con un queso. Es algo común a todas las sociedades, según se empeñan en decir los arqueólogos para evitar problemas. Y tal vez sea verdad. La Luna tiene un atractivo brutal. Y el Sol. Y el Espacio, claro está.

Parece ser que unos científicos de Corea del Sur han descubierto un sistema planetario muy parecido al nuestro. Ese es otro de esos empeños incomprensibles de los terrestres: buscar vida por ahí fuera, sí, pero que se parezca a la que nosotros conocemos. Sin embargo, nadie nos ha dicho que la vida tenga que ser necesariamente como la que hay en la Tierra. ¿Quién nos asegura que no hay una clase de vida basada en un elemento desconocido, el zapateroncio, pongo por caso? Digo todo eso por fastidiar, claro, porque lo cierto es que estoy encantado de leer noticias de este tipo.

Lo malo es que ese sistema planetario está a cinco mil años luz de distancia. Es decir que si pudiésemos viajar a la velocidad imposible de trescientos mil kilómetros por segundo o sea, si pudiéramos recorrer aproximadamente la distancia que hay entre la Tierra y la Luna cada segundo, tardaríamos CINCO MIL AÑOS en llegar.

O sea que lo tenemos un poco jodido. Bueno, lo tenemos MUY jodido. Pero uno se consuela pensando que un sistema planetario tan parecido al nuestro tiene muchas posibilidades de albergar una vida como la nuestra. Es decir que, si vamos allá, podríamos encontrarnos con algo parecido a lo que tenemos. De modo que es mejor que esté en la quinta leche y que no vayamos ni en sueños.


viernes, 15 de febrero de 2008

LAS ELECCIONES EN ESTADOS UNIDOS


Ayer, mientras veía las noticias de la tele referentes a la campaña electoral en Estados Unidos, me dio por pensar algo que, si bien puede cojear de alguna pata por tratarse de una reflexión espontánea, creo que no deja de ser cierto.

En otra ocasión ya dije que, en realidad, los ciudadanos de los USA no están gobernados por una democracia, sino por una oligarquía democrática; o sea, un gobierno de millonarios elegidos mediante las urnas. Únicamente los millonarios pueden costear el inicio de una campaña electoral tan extraordinaria como la norteamericana y, por lo tanto, los votantes de los Estados unidos de América sólo pueden elegir, entre varios millonarios, qué millonario quieren que les mande.

Pero es que ni siquiera los millonarios más millonarios entre los millonarios pueden hacerse cargo de todos los gastos que conlleva una campaña en Estados Unidos. Incluso ellos han de pedir ayuda económica a otros millonarios, cuya inmensa fortuna les permite arriesgar unos millones de dólares en la campaña de un candidato que, lógicamente, puede perder las elecciones. Esto implica un par de cosas. En primer lugar, hay que estar muy arriba en la escala económica del país para tener amigos semejantes. Está claro que a los pringaos no les darían ni un céntimo y, por lo tanto, sólo los ricos pueden presentarse a las elecciones. En segundo lugar, no puede haber tantos millonarios inversores como para que sean distintos cada cuatro años. Eso quiere decir que siempre son los mismos individuos quienes, de algún modo, dirigen las elecciones norteamericanas y que, además, se trata de grandes capitalistas. En tercer lugar, y esto es de cajón, los mencionados inversores irán a la Casa Blanca a pedir cuentas en cuanto su candidato se siente en el sillón presidencial; o, lo que es lo mismo, buena parte de la política norteamericana tendrá que escribirse en función de las exigencias de los grandes capitalistas. Claro, me dije ayer, mientras continuaba viendo las noticias de la tele, Por eso apenas hay política social en estados Unidos; por eso hay una miseria brutal en las ciudades yanquis y además no hay paro, ni pensiones, ni apenas escuelas públicas, ni seguridad social, ni nada que pueda ayudar a que los pobres salgan del agujero.

Ya he dicho antes que tal vez mi reflexión no sea todo lo correcta que debería y que es posible que yo esté equivocado en cuanto a las razones de que Estados Unidos sea uno de los países democráticos con más miseria del planeta. Quizá el que más, si eliminamos de la lista a todas esas democracias que sirven de excusa a los dictadores de las repúblicas bananeras. En cualquier caso, creo que no me alejo mucho de lo que realmente sucede. Es un país hecho por y para los ricos. Sólo funciona porque los pobres que llegan engañados por el sueño americano se han olvidado de que los ricos, para seguir siendo ricos, necesitan que haya muchos pobres.


jueves, 14 de febrero de 2008

CENSURADO


¡Hay que ver cómo nos indignamos cuando una ballena se queda atrapada en el hielo y nadie hace nada para rescatarla! ¡Qué rabia! ¡Qué vergüenza! A veces nos duele que muera un niño por inanición en el Tercer Mundo o incluso que haya matanzas en algún país del que jamás habíamos oído hablar. Entonces nos indignamos mucho, decimos que no hay derecho y mojamos la magdalena en el café con leche a la espera de que la tele nos dé otra noticia para indignarnos más. Mientras tanto no hemos echado ni un triste vistazo a los vecinos del tercero, que están a punto de ser puestos de patitas en la calle porque no han podido pagar el alquiler.

Hace años trabajé para una de las empresas de comunicación más poderosas y mejor consideradas del país. Debía hacer los guiones para unos gags cómicos que en primer lugar aparecerían en una revista de papel y luego, según la aceptación del público, pasarían al formato televisivo. Hasta ahí, bien. Pero en cuanto entregué la primera prueba me dijeron que no lo había entendido, que el guión estaba bien y tenía su gracia, pero que había ciertas instituciones que no podían ser motivo de chiste aunque eso no estuviera escrito en ninguna parte. De modo que no había una censura expresa. Cada guionista debía aplicársela a sí mismo antes de entregar los trabajos y si a alguien no le gustaba ese método, puerta. Para evitar malentendidos debo decir que, entre esas instituciones prohibidas, no estaba la Monarquía y, en cambio, estaban la Iglesia y atención ahora la Generalitat. Podías caricaturizar al Santo Padre, pero la editorial no aceptaría una crítica a la Iglesia. Y del mismo modo podías meterte con Jordi Pujol, que entonces era el mandamás en Cataluña, pero no con la institución que presidía. Por muy poderosa que fuese, la editorial sabía muy bien quién podía olvidar sus mensajes de tolerancia y buscarle problemas.

La autocensura democrática es heredera directa de aquella censura de Franco que tanto se ha criticado. Y la verdad es que no sé cuál es peor. Con Franco uno sabía perfectamente dónde estaba la frontera entre lo permitido y lo que no iba a pasar el filtro. Con la autocensura no hay manera de saber hasta dónde puedes llegar o a quién debes dejar para siempre en el tintero. Pero podemos quejarnos, claro está. Gracias a la democracia podemos hablar de lo que queramos porque nos ampara la libertad de expresión. Es una lástima, no obstante, que hablemos sin descanso del mal trato a las ballenas y no nos atrevamos a hablar de unos asuntos que, por cierto, deberían estar continuamente en candelero.

Por ejemplo, en mi opinión no se habla suficientemente de tres asuntos que, en el caso de ser otras las circunstancias, serían los únicos temas de conversación en todas las tertulias del país. Parece como si hablar de ellos pudiera generar unas consecuencias nefastas para quien tenga la osadía de sacarlos a colación o, dicho de otra forma y sin titubear: la gente prefiere no hablar al respecto, se autocensura por si acaso. Me estoy refiriendo, en primer lugar, a la cárcel de Guantánamo.

Acostumbro a darme una vuelta por las librerías todos los primeros de mes, cuando dispongo de algo de dinero para comprarme un par de libros. Por lo general estoy al día de las novedades editoriales y, más concretamente, de aquellas relacionadas con la divulgación de la historia y la política. Pues bien. Que yo sepa, no hay muchos libros dedicados a examinar, criticar o denunciar el atentado a los Derechos Humanos que supone la cárcel de Guantánamo. De hecho, casi no hay ninguno. ¿Cuántos estudios habría si, en lugar de tratarse de una prisión norteamericana, fuese una cárcel rusa? Y no es porque el tema carezca de interés. Al contrario. Pero estoy seguro de que el posible autor prefiere escribir sobre otra cosa antes de perder el tiempo con un texto que no va a ver la luz y, por supuesto, también estoy seguro de que las editoriales apartan de inmediato los originales en cuyo título figure el nombre de Guantánamo. Explícitamente nadie ha prohibido hablar sobre el asunto. Pero tampoco hay nadie dispuesto a trabajar para no ver ningún fruto.

En segundo lugar hay un tema de cuya resolución puede depender incluso la vida en el planeta y que, por lo tanto, reviste un indudable interés general. Se trata de la relación entre Israel y Palestina. Quizás en este caso se haya hablado más que de Guantánamo y quizás la razón de no seguir haciéndolo sea el cansancio al ver que, se diga lo que se diga, todo sigue igual. La actitud de Israel respecto a Palestina no tiene nombre. Máxime cuando los israelíes han sufrido persecuciones y acosos terribles durante bastantes momentos históricos. Pero Israel es el principal aliado económico de Estados Unidos y cuanto se diga en contra de sus métodos caerá en saco roto. Todos sabemos lo que pasa. Sin embargo, la gente ya no habla de ello porque sabe que no sirve para nada.

Y el tercer asunto del que quería hablar está mucho más cerca de nosotros y, por lo tanto, puede parecernos el más delicado de los tres. Se trata del silencio absoluto que existe entre la gente cuando alguien intenta hablar de la ilegalización del partido Acción Nacionalista Vasca, ANV. No intento ponerme de su parte. Su permanencia o no dentro de los límites de la legalidad es cosa de la Justicia y no me meto. Sólo observo que hay miedo a la hora de opinar, el mismo miedo que cuando Franco enviaba a los grises para desbaratar una reunión ilegal. Estoy seguro de que más de uno habrá resoplado con reserva y precaución al leer que este párrafo iba a tratar sobre la ilegalización de ANV.

Y lo cierto es que es natural que la gente tenga miedo de hablar. En algunos países democráticos de Europa es delito negar el Holocausto nazi. Naturalmente, estoy convencido de que el Holocausto tuvo lugar y que quizás nos quedamos cortos al decir simplemente que ha sido uno de los mayores horrores de la historia. Pero de eso a encarcelar a quien lo niega hay un abismo. Y si no, si es tan comprensible que se aparte del juego democrático a quien niegue ciertas evidencias, deberían ilegalizar a un partido político español que insiste en afirmar que los atentados del 11-M no fueron cometidos por islámicos radicales.


(La imagen de arriba está extraída de zonalibe.org)


miércoles, 13 de febrero de 2008

RAJOY ES COMUNISTA


Después de cuatro años de estudios minuciosos, el eminente doctor Washington Rosales, de la Universidad de Fornells (UF), ha llegado a la conclusión de que Mariano Rajoy, líder del Partido Popular, en realidad es miembro del Partido Comunista. Nadie puede hacerlo tan mal durante tanto tiempo, afirma el doctor Rosales. Empecé a sospecharlo cuando el discurso de los hilillos de plastilina que se desprendían del Prestige, aunque luego, en cuanto tomó el timón de la nave del Partido Popular, bueno, ya no hubo dudas. El doctor Washington Rosales, que a lo largo de su exitosa carrera ha analizado un sinfín de personalidades del mundo de la política, asegura que nunca se había encontrado con un caso así. Es inaudito, observa. Cada vez que el señor Rajoy abre esa boca que tiene, el partido al que representa pierde un montón de votos. Es impepinable: Mariano Rajoy es un rojo infiltrado. El lugar al que ha llevado al Partido Popular así lo demuestra.


(He hecho el montaje de arriba a partir de una fotografía extraída de elpais.com)


martes, 12 de febrero de 2008

HOY LAS CIENCIAS ADELANTAN…

(Una escena costumbrista de 1976. La foto está extraída de historiasiglo20.org)


Cuando era un chaval vi, en el cine del colegio, una película que me dejó una huella que no se ha borrado. Se llamaba Hibernatus, y estaba protagonizada por Louis de Funes. El argumento era muy sencillo y aseguraba la carcajada: Un hombre tiene un accidente en unas montañas heladas a finales del siglo XIX y, por azar, se queda congelado y no llega a morirse. Muchos años más tarde, creo que en la década de los sesenta, lo encuentran y, después de una intervención médica, lo descongelan y vuelve a la vida. La película gira en torno a los esfuerzos de los personajes para intentar que el descongelado crea que sólo han pasado dos o tres días desde su accidente y no le dé un pasmo al darse cuenta de que se ha despertado en otra época.

Desde hace un tiempo me pregunto qué habría pasado si, en lugar de vivir como cualquiera, me hubiesen congelado en 1975 para despertarme en el año 2008. Creo que somos capaces de adaptarnos de un modo tan natural a la vida moderna que a veces olvidamos que, hasta hace muy poco tiempo, apenas disponíamos de la mitad de comodidades y adelantos que disfrutamos hoy en día. Y no estoy pensando en los objetos de más rabiosa actualidad como los ordenadores, las cámaras de fotos digitales o los móviles de última generación, sino a un sinfín de detalles que generalmente pasamos por alto y que, sin embargo, fueron el eje central de muchos de nuestros actos en tiempos pasados.

Por ejemplo, la tele. En 1975 casi nadie tenía televisión en color. Al menos en España. Recuerdo que vi una por primera vez en casa de mi tío Gonzalo. Desde luego, el color no tenía, ni por asomo, una calidad parecida a la de los aparatos de este siglo. Para comprender cómo era el color basta con recordar las películas de entonces. ¿Verdad que, visto con la perspectiva de hoy, el color de esas películas era rematadamente malo, que a veces parecía que estuviesen pintadas con lápices Alpino? Pues el de la tele era peor. Recuerdo que, en las primeras teles en color, se veía verde toda la pantalla, o roja, o azul, pero nada de definiciones más precisas. Tampoco había mando a distancia, claro. Si alguien quería cambiar al UHF o a la primera cadena, que eran los dos únicos canales que existían, debía levantarse del sofá, acercarse al aparato y presionar los botones. Lo mismo sucedía para bajar o subir el volumen o regular el contraste. Y ese acto, levantarse para dar volumen o contraste o lo que sea, conllevaba unas consecuencias. En cuanto un miembro de la familia se levantaba, decían los demás:

Ya que estás de pie podrías traer unos cacahuetes de la despensa.

¿Me traes un vaso de agua, ya que estás de pie?

Ya que estás de pie podrías subir los tres pisos que hay hasta el desván y bajar cuatro capazos de leña para la chimenea.

Tampoco existía el portero automático y, a veces, ni siquiera el mero timbre en el portal de la casa. Era necesario, pues, ponerse a pegar gritos para llamar al dueño del inmueble ¡Manoloooooooo! ¡Abre ya, cojones, que hace un frío que pela! o ponerse a pegar gritos para llamar al sereno, que era un tío que llevaba encima las llaves de los portales de todo el barrio y que, no sé por qué, tenía poder de repulsión sobre los delincuentes y no le atracaban nunca. En mi vida acabaré de entender, de todas formas, por qué razón se le dejaban las llaves al tío ese en lugar de llevarlas uno encima, que sería lo lógico.

Y hablando de automatismos, aún no se le había ocurrido a nadie inventar el cajero automático. Jardiel Poncela, el célebre dramaturgo, dijo en cierta ocasión que él no tenía dinero en el Banco porque sólo podía disponer de él durante cinco horas al día de las 9 a las 14 horas y exclusivamente seis días de cada siete. ¿De quién es el dinero, entonces?, se preguntaba, ¿Mío o del Banco? Ahora las cosas son distintas. Podemos ir tranquilamente a un cajero automático, presionar un botón con toda la ceremonia y, mientras acercamos la mano a la rendija por donde salen los billetes, leer un mensaje que dice: saldo agotado. Pero eso es porque han cambiado los tiempos. Antes un trabajador podía alimentar a su familia con el sueldo que cobraba cada mes. Hoy no.

Las llamadas telefónicas a otras provincias eran toda una aventura. Se llamaban Conferencias. Siempre recordaré a mi madre con el auricular en la mano y tratando de hacerse entender por la persona que estuviera al otro lado del hilo. Entre un montón de ruidos y silbidos extraños, acostumbraba a producirse una conversación como la siguiente:

Hola, Felisa… Sí, sí… Hola… ¿Qué? ¡Grita más, que no te oigo! ¿Cómo dices? ¿María?… Sí… ¿Qué? María, sí, sí, ya te he oído... ¿Qué le pasa a María?... ¿Cómo? ¡Que qué le pasa a María! ¿Qué dices? ¡A María, coño, que qué le pasa!… ¡Y yo qué sé quién es María! Tú has dicho que… ¿Cómo dices? Grita un poco, que no te oigo nada. ¿Qué?... ¡Que no te entiendo una palabra!... ¿Cómo? ¡Que no entiendo lo que…! ¿Qué?... ¡Que no te entien…! ¿Cómo dices? ¡Que qué estás diciendo!... Bueno, hija, ya hablaremos otro día porque esto va a costarnos un dineral.

¿Y la basura? El término reciclaje no estaba en el diccionario. Las basuras se metían en bolsas de plástico y se colocaban en la esquina de la calle a la espera de que pasara el camión de la basura o, en su defecto, un perro vagabundo que esparciese el contenido de las bolsas en los alrededores. Eso sucedía entonces en todos los municipios de España; y hoy en día, exclusivamente en el Tercer Mundo y en el barrio antiguo de la ciudad de Girona, donde, por no sé qué imposiciones de un diseño turulato, el Ayuntamiento desecha los prácticos contenedores y la basura se acumula cada noche ante las puertas de las casas.

Supongo que, de haberme despertado tras más de treinta años de hibernación, habría flipado con esas cosas y alguna más. Por ejemplo, con Manuel Fraga. Creo que la imagen de un Manuel Fraga todavía en activo me habría alucinado más que las pantallas táctiles, las guerras por si acaso o los GPS. Y seguro que también habría flipado con la calidad de los programas de la tele, que tampoco ha variado mucho. O con la persistencia del tricornio de la Guardia Civil, un objeto más anacrónico que el Sumo Pontífice. O con el Sumo Pontífice, claro, sea uno u otro. O con la puntualidad de la RENFE, inmutable como el Derecho Natural y las leyes divinas. O con las dos Españas de Machado, más atrincheradas que nunca en sus posiciones. O con el discurso de los nacionalistas, exactamente igual al que tenían cuando Franco, cuando Azaña, cuando Sabino Arana y cuando el Neolítico Inferior.


lunes, 11 de febrero de 2008

KARL MARX ERA UN PIJO


Un estudio conjunto de la NASA y la UF (Universidad de Fornells) concluye que el retrato de Karl Marx que todos conocemos fue alterado por la censura soviética para ocultar la auténtica personalidad del autor de El Capital y el Manifiesto Comunista. La Foto 1 nos muestra el retrato retocado por el Kremlin. La Foto 2 es la auténtica, la que durante tanto tiempo ha estado reservada a unos pocos elegidos.


viernes, 8 de febrero de 2008

EL CONTRATO DE LOS INMIGRANTES


Desde luego, hay gente que no pisa el suelo. Mariano Rajoy, líder de la Oposición literal al gobierno de España, debe creer que los inmigrantes que a duras penas llegan a nuestras costas en pateras son unos señores que han dejado las empresas que tenían en su pueblo y han decidido abrir mercado en nuestra tierra. Algo así. Lo digo porque últimamente ha propuesto una majadería digna de la antología del disparate: el pretendido contrato que deberían firmar los inmigrantes nada más llegar, medio muertos de congelación y de sed, a las costas españolas.


Según el propio Rajoy, mediante este contrato el inmigrante se comprometerá a cumplir las leyes y a respetar las costumbres de los españoles, a aprender la lengua, a pagar sus impuestos y cotizaciones como todos los demás, a trabajar activamente para integrarse y a regresar a su país si durante un tiempo no lograra encontrar trabajo.

Para empezar es mucho suponer que pueda haber un control de inmigrantes tal que sea posible hacer firmar un contrato a todos los recién llegados. Los inmigrantes llegan de un modo legal o se cuelan por donde pueden. Por supuesto no se presentan ante una ventanilla después de viajar dos mil kilómetros junto a las ruedas de un camión y dicen: Buenas. Soy inmigrante. ¿Dónde hay que firmar ese documento que me obliga a un montón de cosas sin darme nada a cambio? Pero vayamos por partes.


PRIMERO. Que yo sepa, no es necesario que nadie firme un contrato para que esté obligado a cumplir unas leyes que, por cierto, se bastan por sí mismas para garantizar el respeto a los demás y el pago de impuestos y cotizaciones. Sugerir que los inmigrantes adquirirían los mismos derechos que los españoles después de firmar ese contrato es como decir que las leyes españolas no tratan a todos por igual.

SEGUNDO. Sé de empresarios alemanes e ingleses que tienen sus negocios en la costa catalana y no tienen ni idea de hablar en castellano ni en catalán. Lo cierto es que no lo necesitan y, además, nadie les ha dicho nunca nada al respecto. Sus cuentas están en manos de gestores españoles y su clientela, compuesta en su mayor parte por ingleses o alemanes, son turistas que hablan exclusivamente en sus lenguas maternas.

En cuanto a los que llegan de África en condiciones infrahumanas, ya hablaban más idiomas en su pueblo que el militante más políglota del Partido Popular. Conocen el idioma de su tribu, el de su clan, el de su familia, tal vez el swahili, algún otro que se me escapa y el del país europeo que colonizó a su pueblo en tiempos pasados. Ese bagaje idiomático les capacita para aprender cualquier otro idioma en un tiempo mínimo y muchísimo mejor que quien sólo habla el castellano y el inglés, pongo por caso. De modo que esos africanos medio salvajes no necesitan un contrato para lanzarse a hablar una lengua nueva. Hablar en castellano les resultará mucho más fácil que a cualquier niño nacido en Cataluña de cinco años a esta parte.

Naturalmente, uno se pregunta si entre los inmigrantes de los que habla Rajoy están los empresarios extranjeros o sólo se refiere a los que llegan hechos polvo y sin trabajo. Menciono el detalle porque la diferencia de trato llevaría a una desigualdad evidente, a una división entre inmigrantes de primera y de segunda. ¿Los extranjeros que fiche el Barça, por ejemplo, deberían firmar ese contrato humillante o no haría falta? ¿Y los japoneses contratados por las grandes empresas? Tan inmigrante es un doctor en física cuántica norteamericano como un congoleño cuya máxima aspiración es que le paguen por recoger manzanas.

TERCERO. Al pretender que los inmigrantes firmen un contrato comprometiéndose a cumplir las leyes, a pagar impuestos y a largarse si no encuentran trabajo, Rajoy está asociando los conceptos de inmigración y delincuencia. Supongo que para él es lo mismo porque, como cualquier nacionalista que se precie, está convencido de que todo lo malo viene del exterior.

CUARTO. Ahora le toca al turno a la parte más surrealista, la que se refiere a que los inmigrantes deberían volver a su país si, pasado un tiempo, no encuentran trabajo.

En primer lugar, ¿de cuánto tiempo estamos hablando? ¿De un mes? ¿De un año? ¿Tendrán el mismo límite de tiempo los guineanos, que saben hablar en castellano por haber nacido en una antigua colonia española, y los rumanos, que, en principio, no tienen ni idea?

En segundo lugar me remito a la reflexión del principio. ¿Cree Rajoy que los inmigrantes gozan de tan buena situación en su país que, una vez que hayan visto la imposibilidad de abrir mercado para sus negocios en España, volverán tranquilamente a su tierra? ¿Y cómo volverán? ¿En otra patera?

Y en tercer lugar, ¿de qué sirve un contrato firmado por una persona que probablemente no existe en ningún registro civil y que ni siquiera sabe, no de qué país procede, sino lo que es un país? Después de haber formado parte de un gobierno aunque fuese el de Aznar, ¿Rajoy puede ignorar que el problema de las extradiciones está en que a veces no se sabe de qué países son los inmigrantes ilegales y en que, por lo tanto, nadie sabe dónde enviarlos de regreso?

Desde luego, como he dicho al principio, hay gente que no pisa el suelo. Pero que eso le suceda precisamente a un individuo que pretende gobernar un país es algo intolerable. Los españoles ya estuvimos suficientemente distanciados del gobierno con Aznar, que en cuanto alcanzó la mayoría absoluta no hizo caso a nadie y así nos lució el pelo. Creo que no nos merecemos que vuelva a pasarnos algo parecido.


(En la foto, uno de tantos inmigrantes que debería firmar el contrato propuesto por Rajoy. La imagen está extraída de villami.com)


jueves, 7 de febrero de 2008

UNA NUEVA GUERRA DE LA IGLESIA


Después de haber alentado, iniciado, justificado e incluso santificado casi todas las guerras de Occidente durante cerca de dos mil años, parece que la Iglesia Católica aún tiene ganas de seguir desoyendo las enseñanzas de su maestro. Es cierto que estos últimos días, viéndole las orejas al lobo, los obispos españoles han reculado un poquito respecto a las posiciones beligerantes que habían aireado justo antes. Sólo un poquito, claro, porque según Ricardo Blázquez, presidente de la Conferencia Episcopal Española, No nos arrepentimos de nada de lo que hemos escrito. Como todos sabemos, es muy cristiano eso de no arrepentirse de nada. Y el gobierno socialista, harto de cuatro años de ataques a cargo de la emisora de los obispos la COPEy viéndose atacado de nuevo por la Nota de la Conferencia Episcopal, ha dicho que puede revisar las cuentas y dejar de pagar los cinco mil millones de euros que, en concepto de financiación para los colegios católicos concertados, capellanías, la enseñanza de la religión en la escuela pública y el sostenimiento del patrimonio de la Iglesia, el Estado español paga cada año a la poderosísima Iglesia Católica. ¡Cinco mil millones de euros nada menos!, cuya traducción a pesetas se me hace una tarea imposible y cuya inversión en otra parte podría ayudar a mucha gente.

Hay quien dice que cada cual es libre de creer lo que quiera y tal vez debería ser así. Sin embargo, cuando analizo las matanzas y demás desastres que han causado las tres religiones más renombradas de Oriente Medio, he de reconocer que no lo tengo tan claro. Esas tres religiones Cristianismo, Judaísmo e Islamismo son muy parecidas entre sí. Aparte de compartir el lugar de origen, o quizás a causa de eso, las tres basan sus creencias en libros sagrados, las tres tienen mártires, las tres tienen enemigos declarados que son las otras dos religiones y las tres afirman adorar a un único Dios. Esa última característica es la más delicada y, a la vez, la más peligrosa. De eso sabían mucho los romanos, que adoraban a mil dioses para que ninguno de ellos pudiera imponerse a los demás. Por otra parte, los romanos no impusieron jamás su religión a nadie. Admitieron que los pueblos sometidos creyesen en lo que les diera la gana mientras siguieran pagando los impuestos y no pusieran en cuestión el poder de Roma. O sea que no se sostiene del todo esa supuesta persecución que sufrieron los cristianos. En principio nadie les persiguió por ser cristianos. Quizás sí por suponer que eran delincuentes. Y aquí hay que echar un vistazo a un par de puntos que nunca se han analizado demasiado. Para empezar, los cristianos, haciendo oídos sordos a la máxima de su maestro que decía Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios, no tardaron mucho tiempo en viajar directamente a Roma; es decir, al corazón del Imperio. ¿Por qué? Para tratar de imponer su mensaje a quienes habían crucificado a su maestro, a los romanos, con la excusa de que no adoraban al Dios verdadero. Las religiones que creen en un único Dios no pueden soportar que haya quien adore a otro. Y los romanos creían, no en uno, sino en muchos. Por eso fueron a Roma en lugar de quedarse en Palestina, donde los romanos no les molestaban lo más mínimo. Si no hubiesen ido a Roma, jamás habrían sido perseguidos por el Imperio.

Es muy probable que, efectivamente, los cristianos pegasen fuego a Roma durante el gobierno de Nerón. El emperador no tocó la lira mientras ardía la ciudad. Muy al contrario, se involucró personalmente en la extinción del incendio y abrió sus jardines al pueblo para que pudiera refugiarse. La acusación se dirigió a los cristianos, una secta que trataba de imponer sus creencias a cualquier precio y que precisamente habitaba en los barrios donde se había originado el desastre. ¿A alguien le extraña que pudieran haber sido los cristianos quienes prendieran fuego a la mecha? ¿No han tratado de imponer su fe durante dos mil años al precio que sea?

Así pues, tenemos una religión que, con tal de imponer su opinión sobre los asuntos divinos y sobre otros que no lo son tanto, es capaz de cualquier cosa. Así lo ha demostrado sobradamente a lo largo de los siglos. Y a día de hoy, cuando dispone del poder y los medios para extender su pretendido mensaje de amor en todo el mundo, insiste en crear motivos de crispación y enfrentamiento. Porque, digan lo que digan, los redactores de la Nota de la Conferencia Episcopal sabían que iban a generar bastante mal ambiente. Pues muy bien. Opino que los obispos pueden hacer y decir lo que se les antoje, que intenten conservar sus privilegios y que traten de aumentarlos si es que tal cosa es posible. Pero exijo que a partir de ahora no perciban ni un solo céntimo del gobierno que me representa. Lástima que, como ha sucedido tantas veces, la advertencia del gobierno socialista sea sólo un farol para dar juego a la ya muy cercana campaña electoral.


(El chiste de arriba es de El Roto)


miércoles, 6 de febrero de 2008

EL SECRETO DE CARLA BRUNI


El Cairo. Nuestro corresponsal en Egipto nos ha enviado esta fotografía que le vendió un ex admirador de la cantante en una taberna oscura y bajo mano. No vino a Egipto con Sarkozy, aseguró el individuo en voz baja y con aires de conspirador, sino con… bueno, con el de la foto. Expertos e investigadores ponen en duda la autenticidad de la imagen debido a la enorme caída de la popularidad de Carla Bruni desde su noviazgo y posterior boda con Nicolás Sarkozy, cuya popularidad, por cierto, tampoco está por las nubes desde su noviazgo y posterior boda con Carla Bruni. Al parecer, muchos de los ex admiradores de la cantante han decidido tirar sus discos a la basura y dedicarse a coleccionar peinetas. No sería extraño, pues, que para desacreditar a su ex ídolo, algún seguidor decepcionado hubiera trucado la fotografía que hemos reproducido. Es auténtica, tío, dijo el vendedor de la fotografía a nuestro corresponsal; Al principio me sorprendió ver a semejante pareja a lomos de un camello, pero luego me dije: ¿Y por qué no? No siempre van a ir en Limousine.


(El montaje de arriba es mío)


martes, 5 de febrero de 2008

LA REVOLUCIÓN ESPAÑOLA FUE EN COLORES


Estamos tan acostumbrados a ver las fotografías de la Revolución anarquista en tonalidades grises, en ese blanco y negro de la época, que hemos olvidado que todo rebosaba color. Como ahora. Como siempre. Me parece que no hay que decir más.


(He tomado prestados los dibujos del Centre d’Estudis Llibertaris Federica Montseny. Quien quiera saber algo más de cómo empezó la Revolución española, puede visitar El Día de Barcelona)


lunes, 4 de febrero de 2008

UNA EXPOSICIÓN DE LA VIOLENCIA EN EL FÚTBOL

(Armas utilizadas en el entorno del fútbol. La foto está extraída de elperiodico.com)



La violencia está tolerada según de dónde venga. Es lamentable pero es así. Un navajazo en el entorno del fútbol donde, por cierto, los hay a patadas es tratado de muy distinta manera que si se hubiera producido a la salida de un combate de boxeo donde, por cierto, casi nunca los hay. Parece como si la violencia en el fútbol fuese un mal necesario, un desahogo que la sociedad se permite para que la gente no acabe matándose en horas de trabajo, que quedaría muy feo.

Juvenal lo dijo en el siglo I: Panem et Circenses, Pan y Circo, refiriéndose al mejor recurso que tenía la autoridad para alejar las tensiones sociales y que Franco alteró a su manera muchísimos años después: Fútbol y Toros. El resultado fue el mismo. La gente, mediante esa fórmula magistral, olvidaba incluso a su padre y volvía al trabajo, el lunes por la mañana, con la conciencia tranquila y en paz con todo el mundo.

Es cierto que hoy los toros no tienen el tirón que tuvieron. Pero el fútbol sí. Y si la fórmula franquista ya no funciona a causa de ese bajón del interés por lo taurino, está en vigor una variante que podríamos definir de la siguiente manera: Fútbol y Solidaridad. El domingo por la tarde nos damos de tortas con el forofo del otro club, pedimos la cabeza del árbitro a gritos y el lunes, mucho más calmados, enviamos dinero a una oenegé para que no haya violencia en cierto rincón del planeta que casi nadie recuerda.

Tanta es la tolerancia respecto a lo que suceda en el entorno del fútbol que en Barcelona se ha inaugurado una exposición, Pasión en las gradas, donde se exhiben encendedores, botellas y móviles lanzados a los estadios así como machetes, pistolas y demás armas utilizadas en las peleas de los fanáticos. La noticia se ha publicado en los periódicos sin pena ni gloria. A nadie le importa un pimiento ni le sorprende que haya violencia en el fútbol y, lo que es más grave, nadie se ha quejado de tal exposición. Imagino al honrado padre de familia, durante el paseo de la mañana del domingo, mostrando a su hijo pequeño el filo de los cuchillos que alberga una de las vitrinas. ¿Alguien imagina el revuelo que habría levantado una exposición semejante pero ambientada en el mundo del boxeo?