jueves, 7 de febrero de 2008

UNA NUEVA GUERRA DE LA IGLESIA


Después de haber alentado, iniciado, justificado e incluso santificado casi todas las guerras de Occidente durante cerca de dos mil años, parece que la Iglesia Católica aún tiene ganas de seguir desoyendo las enseñanzas de su maestro. Es cierto que estos últimos días, viéndole las orejas al lobo, los obispos españoles han reculado un poquito respecto a las posiciones beligerantes que habían aireado justo antes. Sólo un poquito, claro, porque según Ricardo Blázquez, presidente de la Conferencia Episcopal Española, No nos arrepentimos de nada de lo que hemos escrito. Como todos sabemos, es muy cristiano eso de no arrepentirse de nada. Y el gobierno socialista, harto de cuatro años de ataques a cargo de la emisora de los obispos la COPEy viéndose atacado de nuevo por la Nota de la Conferencia Episcopal, ha dicho que puede revisar las cuentas y dejar de pagar los cinco mil millones de euros que, en concepto de financiación para los colegios católicos concertados, capellanías, la enseñanza de la religión en la escuela pública y el sostenimiento del patrimonio de la Iglesia, el Estado español paga cada año a la poderosísima Iglesia Católica. ¡Cinco mil millones de euros nada menos!, cuya traducción a pesetas se me hace una tarea imposible y cuya inversión en otra parte podría ayudar a mucha gente.

Hay quien dice que cada cual es libre de creer lo que quiera y tal vez debería ser así. Sin embargo, cuando analizo las matanzas y demás desastres que han causado las tres religiones más renombradas de Oriente Medio, he de reconocer que no lo tengo tan claro. Esas tres religiones Cristianismo, Judaísmo e Islamismo son muy parecidas entre sí. Aparte de compartir el lugar de origen, o quizás a causa de eso, las tres basan sus creencias en libros sagrados, las tres tienen mártires, las tres tienen enemigos declarados que son las otras dos religiones y las tres afirman adorar a un único Dios. Esa última característica es la más delicada y, a la vez, la más peligrosa. De eso sabían mucho los romanos, que adoraban a mil dioses para que ninguno de ellos pudiera imponerse a los demás. Por otra parte, los romanos no impusieron jamás su religión a nadie. Admitieron que los pueblos sometidos creyesen en lo que les diera la gana mientras siguieran pagando los impuestos y no pusieran en cuestión el poder de Roma. O sea que no se sostiene del todo esa supuesta persecución que sufrieron los cristianos. En principio nadie les persiguió por ser cristianos. Quizás sí por suponer que eran delincuentes. Y aquí hay que echar un vistazo a un par de puntos que nunca se han analizado demasiado. Para empezar, los cristianos, haciendo oídos sordos a la máxima de su maestro que decía Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios, no tardaron mucho tiempo en viajar directamente a Roma; es decir, al corazón del Imperio. ¿Por qué? Para tratar de imponer su mensaje a quienes habían crucificado a su maestro, a los romanos, con la excusa de que no adoraban al Dios verdadero. Las religiones que creen en un único Dios no pueden soportar que haya quien adore a otro. Y los romanos creían, no en uno, sino en muchos. Por eso fueron a Roma en lugar de quedarse en Palestina, donde los romanos no les molestaban lo más mínimo. Si no hubiesen ido a Roma, jamás habrían sido perseguidos por el Imperio.

Es muy probable que, efectivamente, los cristianos pegasen fuego a Roma durante el gobierno de Nerón. El emperador no tocó la lira mientras ardía la ciudad. Muy al contrario, se involucró personalmente en la extinción del incendio y abrió sus jardines al pueblo para que pudiera refugiarse. La acusación se dirigió a los cristianos, una secta que trataba de imponer sus creencias a cualquier precio y que precisamente habitaba en los barrios donde se había originado el desastre. ¿A alguien le extraña que pudieran haber sido los cristianos quienes prendieran fuego a la mecha? ¿No han tratado de imponer su fe durante dos mil años al precio que sea?

Así pues, tenemos una religión que, con tal de imponer su opinión sobre los asuntos divinos y sobre otros que no lo son tanto, es capaz de cualquier cosa. Así lo ha demostrado sobradamente a lo largo de los siglos. Y a día de hoy, cuando dispone del poder y los medios para extender su pretendido mensaje de amor en todo el mundo, insiste en crear motivos de crispación y enfrentamiento. Porque, digan lo que digan, los redactores de la Nota de la Conferencia Episcopal sabían que iban a generar bastante mal ambiente. Pues muy bien. Opino que los obispos pueden hacer y decir lo que se les antoje, que intenten conservar sus privilegios y que traten de aumentarlos si es que tal cosa es posible. Pero exijo que a partir de ahora no perciban ni un solo céntimo del gobierno que me representa. Lástima que, como ha sucedido tantas veces, la advertencia del gobierno socialista sea sólo un farol para dar juego a la ya muy cercana campaña electoral.


(El chiste de arriba es de El Roto)


10 comentarios:

Anónimo dijo...

Efectivamente, aún faltan muchos años para que el gobierno español deje de financiar a la Iglesia.

mar sarto dijo...

Hombre César! y ¿qué harían todos los párrocos de bien que sobrepasan los cincuenta años y no conocen ningún oficio ni profesión?

Me parece bien que se le cierre el grifo a la Iglesia pero debería hacerse un plan de reinserción paralelo para los que valen la pena y que el único delito que han cometido ha sido el de creer en una institución hipócrita.

Me ha gustado tu teoría sobre el incendio de Roma.

José Luis Galiano dijo...

Chapó César, has puesto por escrito mis pensamientos, pero yo no habría sido capaz de explicarlo con tanta claridad. Por otro lado imagino que Moncho seguirá sin comulgar... Lo siento por él, porque irá al infierno.

César dijo...

Mar:
La que tú llamas "mi teoría sobre el incendio de Roma" no es mía del todo. Está basada en varios artículos de revistas de Historia como Historia 16 o Historia y Vida. Ahora mismo no recuerdo los números en concreto. La imagen del Nerón chalao que se dedica a tocar la lira mientras arde la ciudad es cosa de los cristianos y del cine.

mar sarto dijo...

ah

moncho dijo...

Hola, pandilla de anticlericales. Me gusta hablar con vosotros, porque vuestra simpatía es aún mayor que vuestra mala uva.

Del infierno ya no me libro, pero entre tanto me entretengo todo lo que puedo. Entre otras cosas leyendo esos comics tan píos que andan por ahí firmados por un tal Galiano, ¿lo conoceis?

"A Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César"

¡Ya te gustaría atí que te diesen los cinco mil millones de euros de los obispos! Pero creo que Pepe Blanco tiene otros planes...

Por cierto, se sospecha que la vaca que tiró el candil y provocó el incendio de Chicago era también cristiana...

moncho dijo...

Para el que quiera saber más sobre el Gran Incendio de Roma os paso el link de wikipedia. Es muy interesante, aunque no está del todo bien traducido.

http://es.wikipedia.org/wiki/Gran_incendio_de_Roma

Parece que los cristianos no estaban muy bien vistos en Roma por aquellas fechas.

César dijo...

A pesar de que wikipedia no tiene, ni por asomo, la fiabilidad que tienen Historia 16 e Historia y Vida, también se suma a la teoría de que nerón no prendió fuego a Roma y que, muy al contrario, ayudó en lo que pudo. ¿Si fueron o no los cristianos quienes causaron el fuego? ¿Y quién fue a Roma con evidentes ganas de fastidiar, haciendo caso omiso de su maestro? Vuelvo a decir que si se hubieran quedado en Palestina no les habría perseguido nadie.
Además, todo lo que han hecho después demuestra que les importa un bledo el mundo y las personas mientras puedan extender su pretendida verdad.

moncho dijo...

Ok. Lo de la vaca sólo era una broma, y lo del César es que me lo pusiste a huevo. Wikipedia no te quita la razón en absoluto, sólo ofrece alguna otra alternativa sin confirmar. ¿Qué se puede saber realmente tantos años despues?

Saludos.

moncho dijo...

Quizás tengas razón. Quizás la historia del catolicismo no les dé derecho precisamente a ir por ahí dando lecciones morales...
Siempre he pensado, de todas formas, que se puede separar el mensaje de la persona. Que ante un texto, no hay por qué preguntarse quién lo ha escrito. Quizás estoy equivocado.
Lo del dinero no me parece muy bien. Si se lo dan, es porque lo consideran justo, y si no pues que no se lo den. Pero este chantaje ante una crítica, aunque sea en campaña electoral, no me parece ético por parte del gobierno. Es un poco impresentable. Si se les está pagando de más tuvieron cuatro años para arreglarlo y no lo hicieron.