miércoles, 20 de febrero de 2008

FIDEL SE RETIRA (PERO SOLO UN POQUITO)


Hace ya muchos años que los especialistas de la División de Servicios Técnicos de la CIA vienen imaginando atentados contra Fidel. Han gastado fortunas. Han probado con cápsulas de cianuro en el batido de chocolate y con ciertas infalibles pildoritas que se disuelven en la cerveza o el ron y fulminan sin que la autopsia las delate. También lo han intentado con bazukas y fusiles de mira telescópica y con una bomba de plástico, de treinta kilos, que un agente debía ubicar en la alcantarilla, bajo la tribuna. Y han usado cigarros envenenados. Prepararon para Fidel un habano especial, que mata apenas toca los labios. Como no funcionó, probaron con otro habano que provoca mareos y aflauta la voz. Ya que no conseguían matarlo, trataron de matarle, por lo menos, el prestigio: intentaron rociarle el micrófono con un polvo que en pleno discurso provoca una irresistible tendencia al disparate y hasta le prepararon una pócima depilatoria, para que se le cayera la barba y quedara desnudo ante la multitud.

Eduardo Galeano, Memoria del Fuego. El siglo del Viento.

Siglo Veintiuno de España Editores, Madrid, 1993.


Ayer, desde que amaneció, no dejé de oír sandeces respecto al nuevo rumbo que puede tomar Cuba ahora que Fidel ha dicho que se retira. Sólo una persona, un cubano exiliado, dijo algo con sentido común: En Cuba no cambiará nada mientras el comandante siga con vida; y cuando muera, si su hermano Raúl le sobrevive, seguirá sin cambiar nada. Pues claro. Si a José María Aznar le resulta imposible apartarse de la política y de los ámbitos del poder habiendo sido presidente durante sólo ocho años, ¿cómo va a ser tan fácil que se retire nada menos que Fidel Castro, ¡Fidel Castro!, siendo quien es y después de haber gobernado Cuba desde 1959?

Siempre digo que tengo argumentos para defender a Fidel, al menos, en lo que respecta a aquellos principios de la Revolución. Su guerra contra lo que había estaba cargada de razón y de justicia, si bien el tiempo, más tarde, se encargó de oxidar los brillos de lo que pudo ser y no fue. Siempre sucede con la obra de quien se eterniza en el trono. Pero Fidel sigue teniendo algo, no sé. Es un tirano, un gobernante anacrónico, un salido de vueltas, un déspota. Pero tiene algo. No intento justificar los abusos que ha cometido ni el comunismo es mi ideal político. Su pueblo, de todos modos, está entre los más cultos del mundo. La sanidad cubana se cuenta entre las mejores. Y eso no ha podido ser nada fácil con el acoso constante de quien todos sabemos. Un amigo cubano me dijo en una ocasión: Fidel es un lo que quieras y estoy de acuerdo; pero lo que hace Estados Unidos con mi país no tiene nombre.

Ya digo que no sabría qué hacer con Fidel si hacer algo estuviera en mis manos. Posiblemente me gustaría conversar con él antes de tomar una decisión. Y es que siempre recuerdo que los crímenes más horrendos que hoy se llevan a cabo en la isla de Cuba no son responsabilidad suya. Están en Guantánamo.


(La foto es de Guantánamo. Está extraída de igadi.org)


2 comentarios:

mar sarto dijo...

Me llama la atención lo que dices de que el cubano es uno de los pueblos más cultos.
Es cierto; no hay analfabetismo y todos pueden estudiar una carrera universitaria de manera absolutamente gratuita.
Pero choca ver que la mayoría de los cubanos que vienen a España, no destacan por su cultura avanzada. Más bien son gente que viene buscando dinero y cosas materiales en lugar de, educación, comida o tranquilidad como sería el caso de los inmigrantes que provienen de países con conflictos bélicos o de mafia y corrupción.
Muchos hombres españoles han facilitado la salida de su país a mujeres cubanas de carácter abierto que solo han cursado estudios obligatorios. Y este colectivo cubano es el que más abunda en nuestro país.

¿Será que los más cultos están cómodos en su país, Cuba?

Ivan dijo...
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