lunes, 26 de noviembre de 2007

EL MACHISMO Y OTRAS COSAS


Las sobremesas de los domingos son, en algunas ocasiones, el marco ideal para dejar claras las ideas que a uno le rondan durante la semana y que, por unas cosas u otras, no han acabado de cuajar. Ayer fue uno de esos días. Aprovechando la circunstancia de que se celebraba el día internacional contra la violencia de género, los políticos trataron de conseguir votos mediante promesas tan atractivas como inútiles. No pudimos contenernos y empezamos a hablar.

El presidente Rodríguez Zapatero dijo que su gobierno lucharía hasta exterminar al machismo. Bueno. Creo sinceramente que Zapatero es uno de los pocos políticos que, equivocadamente o no, actúan de buena fe. Y eso es decir mucho. Pero en este asunto, no sé si consciente o inconscientemente, está confundiendo los términos. En primer lugar, no pasa nada por el hecho de que existan machistas. Zapatero confunde violencia de género con violencia machista y, como dije en el artículo titulado La discriminación inversa, hay una diferencia entre ambas cosas. Si yo golpeo a mi mujer por el hecho de ser mujer, sin duda es violencia machista. Pero si le golpeo porque me hace la vida imposible, se trata de otra violencia. No por ser machista se es necesariamente maltratador ni todos los maltratadores son necesariamente machistas.

Por otro lado, Rajoy no quiso ser menos y soltó en un mitin que, si gana las elecciones, las mujeres trabajadoras tendrán una rebaja en los impuestos. Toma goma. O sea que las mujeres tendrían más derechos que los hombres, al contrario de lo que lamentablemente ha sucedido siempre. Rajoy, entonces, no solo está discriminando al revés de ahí el nombre de discriminación inversa, sino que además está discriminando a todas las mujeres que no trabajan fuera de casa. Unos siete millones, poco más o menos.

Eso nos llevó a analizar otra cuestión. De un tiempo a esta parte se han dejado oír las voces de algunos colectivos feministas que exigen que el gobierno pague un sueldo a las mujeres que trabajan en lo que antes se llamaba sus labores. En mi opinión no sería justo hacerlo. Es más, ni siquiera es de sentido común. Si yo trabajo para una empresa, es la empresa quien me paga. Del mismo modo, si trabajo para mí y para mi familia, debe ser mi familia quien asuma el pago de mi sueldo. No hay vuelta de hoja. Estoy de acuerdo en que debe reconocerse ese trabajo como tal, pero en ningún caso mediante el pago de un sueldo a cargo del Estado.

(El dibujo de arriba es de El Roto. ¿Era necesario decirlo?)

6 comentarios:

mar sarto dijo...

Está claro que los hombres y la mujeres tenemos rasgos que nos distinguen y esa es la gran maravilla de la naturaleza, que nosotros, hombres y mujeres, nos empeñamos en no aceptar.
Es absurdo, como tú bien dices, que rebajen a las mujeres que trabajan fuera de casa un porcentaje en los impuestos. Es absolutamente discriminatorio. Y el trato diferencial, no se debería de aplicar, en mi opinión, de esa manera.

Estoy también de acuerdo en que el estado no tiene por qué pagar a las mujeres que se quedan en casa cuidando de ella y de los hijos. Aunque utilizado como medida incentivadora en un futuro en que la perpetuación de la especie peligrase, no me parecería mal.

Pero es que yo creo que las feministas se equivocaron en sus inicios con su cuestión reivindicadora. Flaco favor le han hecho a la sociedad y a sí mismas. Hoy en día la mujer trabajadora, casada y con hijos, asume, en general, más responsabilidades y trabajo que el hombre. Y el hogar está peor atendido que nunca y los hijos y el hombre, también.

Todos hemos salido perdiendo. Porque la mujer ha cometido el error de querer “ser igual que el hombre” y eso es imposible. La naturaleza, sabiamente, nos lo impide.
Y el hombre ha cometido el error de tragar con ese planteamiento estúpido de la mujer.

Toda mujer y todo hombre tiene derecho a trabajar y a que se le reconozca el trabajo. Todos tenemos derecho, hombres y mujeres, a tener hijos, si lo deseamos y un hogar, si lo deseamos también. Pues bien, la cuestión es tan sencilla como que si nos repartimos la economía y los papeles que tenemos que desempeñar, se acabarían los problemas.

En mi opinión el sueldo que entra en una casa en la que hay hijos y que aporta el cónyuge que trabaja fuera de ella debería de pertenecer, por ley, a los dos, hombre y mujer, al 50%, cuando el otro cónyuge se encargue de cuidar de la casa y los hijos. Esa debería haber sido la verdadera reivindicación feminista: un derecho a un porcentaje del sueldo de sus maridos. Muchas mujeres trabajan fuera de casa para sentirse realizadas, pero la mayoría lo hacen para sentirse libres y no estar sometidas al poder económico de sus parejas.

Y si se diera la situación inversa, pues también. Si una pareja decide que la mujer trabaje fuera del hogar y que el hombre se quede cuidando del mismo y de los hijos, una parte del sueldo de la mujer, debería de corresponderle, por ley al hombre.

Pero nos complicamos la existencia en esa lucha estúpida por la igualdad. Si no somos iguales, por qué nos empeñamos en serlo, ¿no sería mucho más inteligente buscar el EQUILIBRIO en lugar de la igualdad?

la mosca cojonera dijo...

Y yo insisto en que el maltrato y la violencia se da en las dos direcciones, del hombre hacia la mujer y de la mujer hacia el hombre. Lo que pasa es que éste último, lo expresa de una manera mucho más violenta.
Pero no perdamos de vista que el hombre también aguanta más y por tanto denuncia menos o nada los malos tratos que pueda recibir.

fernando dijo...

te habrás quedao ancha...

Ole tus güevas.

mar sarto dijo...

pues sí, la verdad, bastante.

estela dijo...

Cielos, César, la segunda entrada que leo de tu blog después de siglos de no meterme, es... nosé... nada que ver conmigo. Más bien, puff, diametralmente opuesta!!! Me sorprende. No por ser mujer. Me sorprende aquí. Me sorprende no leer aportaciones del resto más críticas, ni una queja, ni una silbido, ni un abucheo.

EOOOOOOOOOO!!!! HAY ALGUIEN AHÍ??? NO OS OIGOOOOO!!!!! TANTO HABÉIS CAMBIADOOOO?????

¿No pasa nada porque existan machistas? ¿Y racistas? ¿Y misóginos? ¿Y odio entre unos y otros?
Prepotencia, vejación, burla, escarnio, sentimientos de superioridad, enfrentamientos irreconciliables, ofensas constantes...
Impotencia, humillación, más trabajo, menos dinero, menos ocio, menos hobbies, menos reconocimiento, esclavitud, injusticia...
Sí, claro. Es la historia de la humanidad. Pero ¡de ahí a que no pase nada! Claro que pasa. Y terrible.

Joder, lo mismo CADA DÍA al salir a la calle, al coger el coche, en casa, en familia, en tus ratos libres, en la barra de un bar, en la cola del súper.

Pero eso que dices: ¿¿¿¿Si golpeas a tu mujer porque no la aguantas???? Eso es lo más machista que he oido en mi vida. Qué pasote. ¿Golpear a aquellos con quienes eliges compartir tu vida?. Aquellos a quienes amas, cuidas, proteges. Ni mujer, ni hijos, ni persona ¿amada?. ¿Te pego porque te quiero? Si te hacen la vida imposible, chao, puerta, agur. Adiós y muy buenas. Pero nada de arreglarlo a hostias, que por supuesto en este caso, es machista.

Bueno, sigo leyendo. Estoy en la cama, de reposo obligado por la amniocentesis, por eso por fin me conecto a tu blog. Si no, ya sabes el lío que tenemos las superwomans.

jotarp dijo...

Si el que te hace la vida imposible fuese un "armario ropero de 2x2", no se te ocurriría golpearle.