lunes, 5 de noviembre de 2007

TRÁFICO DE NIÑOS

El reciente caso del presunto tráfico de niños a cargo de una ONG francesa ha puesto patas arriba el concepto que muchos tienen del continente africano. Los europeos estamos tan convencidos de que lo nuestro es lo mejor que, a veces, olvidamos que los demás pueden pensar de un modo diferente. Lo nuestro tal vez sea lo mejor, pero dejaría de serlo si lo imponemos en lugar de razonarlo. En cualquier caso, muchos siguen creyendo que África está a su merced o que existe para hacer con ella lo que les dé la gana. Y de eso, nada.

Se ha hablado de ello en todos los medios. La ONG llamada El Arca de Zoé pretendía llevarse a Francia, desde el Chad, a ciento y pico niños con la excusa de sacarlos de un infierno y llevarlos a un lugar donde pudiesen vivir bien. Para eso contrató los servicios de un avión de nacionalidad española. Ninguno de ellos, los de la ONG, la tripulación y el centenar largo de niños, pudo despegar del Chad. Se acusaba a la ONG de secuestro múltiple y, a los españoles, de complicidad. La mayor parte de esos niños tenían padres y, según se ha visto en el vídeo de un periodista francés, sus heridas de guerra eran fraudes fabricados por los miembros de El Arca de Zoé.

Sinceramente, creo que el piloto español es tan inocente como las azafatas, que ya están en casa gracias a la intervención del presidente de Francia, Nicolás Sarkozy. Lo digo con el corazón, aunque he de reconocer que, de haber estado en el pellejo del fiscal, también yo le habría acusado por lo menos de complicidad. Parece mentira que, con lo espinoso que es el asunto de las adopciones, el comandante del avión o alguien de su empresa no se hubiese interesado seriamente por la situación de los ciento y pico niños que iban a transportar. Pero creo en su inocencia, no sé muy bien por qué. Quizás porque quiero creer que aún queda gente tan ingenua en este mundo.

No obstante, el asunto es muy feo. Mucho. Imaginemos que, en tiempos de Franco, hubiesen venido los norteamericanos o los alemanes a llevarse a cien niños españoles con la excusa de que en Alemania o en Estados Unidos iban a tener un porvenir mejor. Imaginemos que, además, esos niños no fuesen huérfanos. Me parece que esos tíos no habrían sido tratados con tanta diplomacia como lo están siendo, en el Chad, los del Arca de Zoé. Si querían favorecer a los niños, ¿por qué no construyeron una escuela o un hospital allí, en su tierra, en lugar de tratar de llevárselos? Parece ser que varias parejas europeas ya habían pagado una buena suma en concepto de adopción.

Creo, sin embargo, que lo más chocante de todo este asunto es la mediación de una ONG. Para la mayoría de la gente, las siglas ONG son sinónimo de humanidad, de solidaridad, de construcción de pantanos y envío de mantas y alimentos. Sin embargo, ONG sólo quiere decir Organización No Gubernamental. Y ahí cabe todo, desde las asociaciones de auténticos altruistas hasta las financiadas por la Iglesia o los masones. En sentido estricto, también La Mafia es una ONG.

1 comentario:

mar sarto dijo...

Además de estar absolutamente de acuerdo con lo que aquí has expuesto, yo extiendo mi repulsa hacia las parejas que pagan para conseguir niños en adopción.
La adopción no debería ser nunca un negocio. Pensar que lo hacen por los niños es una excusa. No me parece moral ofrecer dinero a unos padres que no pueden sacar a unos hijos adelante por falta de recursos. No me parece justo que los niños tengan que ser apartados de sus padres biológicos para poder tener una vida digna. Si alguien quiere ayudar a niños que se encuentran en una situación difícil, que lo haga ayudando a los padres. Y si lo que quieren es ayudar a niños que están en un país en conflicto, que los acojan hasta que se solucionen las cosas y después los devuelvan a su país de orígen.
Y los padres que quieren montar una familia “artificial”, que se lo piensen dos veces antes de hacerlo y si resulta que los niños son huérfanos, pues que lo hagan por vías legales, que son las únicas que les van a garantizar que no están cometiendo ningún abuso y si resulta que por esas vías tardan mucho en dárselos, pues que se esperen y si no tienen ganas de esperar, que se hagan un lavado de cerebro porque no estamos hablando de neveras sino de niños.
El ansia de “ser padres”, aunque sea adoptivos, que tienen algunos adultos, no puede pasar por encima de los intereses de los niños. No se traficaría con niños ni habría negocio posible si esos padres no estuviesen dispuestos a pagar por conseguirlos.
Ignoro si los niños iban a ser entregados en adopción o en acogida. En caso de que fuese esto último, y solo por un tiempo limitado, mientras se solucionan las cosas en su país de orígen, y que los padres estuvieses pagando solo los gastos de desplazamiento de los niños, me parecería bien, pero dudo que los tiros vayan por ahí.