lunes, 5 de noviembre de 2007

CEUTA, MELILLA Y OTROS COLONIALISMOS

Como era de esperar, la visita de los reyes a Ceuta y Melilla está levantando una polvareda tanto en Marruecos como en nuestro país. Lo de Marruecos es comprensible. Basta con echar un vistazo al mapa para darse uno cuenta de que las dos ciudades están ubicadas en territorio africano. Además, los marroquíes deben tener muy fresco el recuerdo de la operación paranoica y exagerada de la Reconquista de Perejil dirigida por el ex presidente Aznar y a lo mejor quieren dejarnos de nuevo en evidencia delante del mundo. Por otra parte era predecible, aunque no tan comprensible, la postura del Partido Popular aplaudiendo el viaje de los reyes como si se tratase de una demostración de fuerza patriótica. Y por último es agotador el doble rasero del que dice llamarse Josep Lluís aquí y en la China, y a quien parece que no van a juzgar por haberse entrevistado con los etarras como, por cierto, va a sucederle al lehendakari Ibarretxe.

El tal Josep Lluís ha dicho que el viaje de los reyes le recuerda a un colonialismo que no debería existir ya en estos tiempos. Estoy de acuerdo. Por lo general, si alguien tiene razón, suelo dársela inmediatamente aunque no comulgue con sus ideas ni me atraiga especialmente su persona. Pero, como siempre sucede con Josep Lluís Carod-Rovira, sus palabras contienen algo que huele a trampa. Voy a ver si me explico. Me parece muy bien que hable despectivamente del colonialismo en general y, en particular, del colonialismo español. Como él, creo que es un asunto propio de tiempos pasados y que debería existir únicamente en los libros de texto. Pero su argumentación hace aguas cuando, como un hecho natural e intocable, defiende un colonialismo catalán que, además de ser tan anacrónico como el español, es ridículo. Pretender que la zona sur-este de Francia deba llamarse Catalunya Nord porque hace un porrón de años perteneció a Cataluña es tan absurdo como si alguien llamase Castilla del Oeste a Uruguay o a Colombia porque en un pasado pertenecieron a España. En segundo lugar, defender la existencia de un supuesto territorio catalán denominado Franja d’Aragó porque en esa parte de Aragón se hable en catalán es de risa. Pero eso no lo critica el tal Josep Lluís cuando habla del colonialismo. Muy al contrario, a veces exige que dos Comunidades Autónomas diferentes de Cataluña, como son Valencia y Baleares, se integren en un pretendido universo nacionalista llamado Països Catalans. Es curioso que la mayor parte de los ciudadanos de ambas comunidades no quieran ni oír hablar de tal denominación.

Como he dicho antes, el colonialismo debería ser cosa del pasado. Pero el colonialismo en general, todo él, no solo la parte que les interese a unos cuantos.

(El dibujo de arriba está extraído de www.libreopinion.com)

4 comentarios:

mar sarto dijo...

Si, parece un deseo de "colonialismo" frustrado, basado en sus delirios de grandeza; tanto tengo, tanto valgo.

José Luis Galiano dijo...

Si el tal Josep Lluís y sus acólitos quieren la independencia de Catalunya tienen todo el derecho del mundo a luchar por conseguirla, pero no basando su argumentación en los derechos que les otorgarían la existencia de los supuestos "Països Catalans", porque ninguna referencia histórica sustenta esa denominación, como tampoco la de "Reino de Cataluña y Aragón" y ni tan siquiera la de "Corona Catalano-aragonesa" (término promovido por la Generalitat).

La Historia dice que, al contraer matrimonio el once de agosto de 1137, en Barbastro, Doña Petronila (hija de Ramiro II Rey de Aragón) con Don Ramon Berenguer IV (Conde de Barcelona) se conformó una alianza o confederación que recibió el nombre de "Corona de Aragón". En 1162, Alfonso II de Aragón, se convertiría en el primer rey de la Corona y tanto él, como sus sucesores, heredarían los títulos de "rey de Aragón" y "conde de Barcelona".

A esta unión de conveniencia se le denominó "Corona de Aragón", y no se trataba de la unión del reino de Aragón con la Corona de Barcelona, tampoco con el reino de Catalunya, ni tan siquiera con la Corona de Catalunya. Porque Catalunya como tal todavía no existía, ya que hasta entonces solo era un territorio compuesto por diferentes señoríos que Ramon Berenguer IV heredó tras la muerte de su padre Ramon Berenguer III.

Bajo el reinado de Alfonso II y más tarde de Jaume I, la Corona de Aragón desarrolló una ambiciosa expansión territorial y comercial que acabó anexionándose los reinos de Valencia, Denia, Navarra, Nápoles, Mallorca, Sicilia, Cerdeña, los ducados de Atenas y Neopatria y un largo etcétera de territorios más. En todos ellos se instalaron un importante número de colonos cristianos catalanoparlantes, seguramente buscándose la vida que en su tierra no habian pododo conseguir, pero no por ello el señor Josep Lluís podría adjudicarse hoy en día ningún derecho sobre, pongamos por caso, Atenas.

César Galiano Royo dijo...

Cojones, Jose luis, sí que estamos puestos en según qué materias...

Anónimo dijo...

Quizás si alguien "colonizara" a Josep Lluis por la parte del recto se le acabarían las tonterías.