jueves, 10 de mayo de 2012

Urdangarin y la igualdad ante la ley

Dicen que el abogado de Urdangarin va a tratar de pactar con la Fiscalía. Su cliente, que al principio dijo ser inocente, se declarará culpable si la pena no conlleva cárcel y si sólo le hacen pagar cuatro millones de euros. Casi ná. Creo recordar que por mucho menos se ha enviado a la sombra a más de uno. Debe ser mi memoria, que a veces falla. Porque ya se sabe que todos somos iguales ante la ley… aunque algunos sean más iguales que otros.

miércoles, 25 de abril de 2012

El increíble caso del partido popular


Debe ser superior a sus fuerzas, no sé, o hay algo en el Universo que obliga al partido popular a arremeter contra España, tanto si está en la oposición como si ocupa los sillones del gobierno.

Durante el anterior gobierno socialista, el sabio, el increíble, el ínclito José Mª Aznar, martillo de herejes y de marroquíes belicosos, se dedicó a dar charlas por Estados Unidos poniendo a parir a España. Por suerte lo hizo en inglés y no se enteró nadie. Pero su partido estaba en la oposición y, aunque estuviera ejerciendo de ex presidente desleal, su comportamiento puede llegar a ser más o menos comprensible.

Ahora bien, lo que ya no tiene una explicación tan sencilla es lo que pasa con su alumno más aventajado, Mariano Rajoy. Porque cuando era el líder de la oposición destacaba por hablar mal de España, y eso podía tener cierto sentido. Pero ahora que es el presidente del gobierno hace lo mismo: ha dicho tantas veces en el extranjero que en España no hay un puto céntimo, que ha dañado seriamente la imagen de su país. Que también es el mío, leche, y no voy echando pestes por ahí todo el día aunque gobiernen o digan que gobiernen tipos como él.

(En la foto, el nuevo cartel de propaganda del partido popular)

martes, 24 de abril de 2012

Donde el partido popular dijo digo…


Para sorpresa de algunos –el vecino de abajo, por ejemplo, que acaba de venir de Somalia y no se entera–, el gobierno está incumpliendo todas las promesas de la campaña electoral.

Con la excusa de levantar al país, y en solo cien días, los peperos se lo están cargando todo. Subieron los impuestos, bajaron los sueldos de los funcionarios, implantaron la cadena perpetua –“Pero solo para algunos casos”, tratan de justificarse. Toma, claro; no va a ser para todos los casos–, han dinamitado la educación, la sanidad, los avances sociales, han subido las tasas de los universitarios y ahora le toca el turno a la dirección de RTVE y creo que a la de los demás medios públicos.

Y lo bueno es que no dicen Somos unos salvajes y por eso nos cargamos lo que nos da la gana. Qué va. En lugar de eso, pretenden convencernos de que la educación pública será mejor con profesores peor pagados y con más alumnos por aula.

Respecto a la dirección de RTVE, no obstante, he de reconocer que tienen una explicación demoledora, sin posible vuelta de hoja. Me explico. Desde 2006, y merced a una ley consensuada entre Zapatero y el propio Rajoy, hay que elegir al director del ente público con 2/3 de los votos de la Cámara de diputados. Había una excepción, claro está: si se producía un bloqueo en el mecanismo de elección, bastaba con la mayoría absoluta de los votos. Bien. La vicepresidenta del gobierno dijo hace unos días que va a cambiarse el sistema y que se aplicará siempre la excepción: sólo se necesitará la mayoría absoluta para elegir al director de RTVE. Y añadió que habían llegado a esa conclusión para que no se produjera el bloqueo mencionado. “¿Cómo?”, pregunta mi vecino somalí; “Pero si todavía no se ha producido el bloqueo; ni siquiera se ha votado”.

En efecto, pero la respuesta es de cajón: Si los peperos presentan un candidato (como, por ejemplo, el primo de Urdaci), no les apoyará nadie y, en consecuencia, se producirá el bloqueo. Entonces, ¿para qué esperar a que suceda, si el PP ya cuenta con la mayoría absoluta en el Congreso? El vecino me mira en silencio durante unos segundos. Al fin, dice: “País éste no tan diferente a Somalia”, y se va mostrando unas espaldas descomunales. A buscar trabajo y no encontrar nada, supongo. O sea, como en Somalia.

sábado, 21 de abril de 2012

La crisis del petróleo entre Argentina y España


Al parecer, el único país que vas a salir beneficiado de la reciente crisis petrolífera entre Argentina  y España es China. España no, desde luego. Y Argentina menos. A ver quién es el guapo que se atreve a invertir ahí a partir de ahora. Pero China paga rapidito y a tocateja y, sin duda, se va a quedar con todo el negocio en un plisplás.

Recuerdo cuando, hace ya un porrón de años, antes del hundimiento de la URSS, yo decía que, tal y como estaba el mundo, solo iba a librar a corto plazo quien supiese conjugar el comunismo y el capitalismo; es decir, un país de fondo comunista pero con apertura al mercado libre. La gente me miraba como si fuese un marciano. ¿Cómo iban a convivir ambas teorías en un mismo espacio? Muy fácil, decía yo, dejando los medios de producción en manos del Estado y permitiendo el negocio a la ciudadanía. Hubo alguno que estuvo a punto de escupirme. Y sin embargo…

(La foto está extraída de abc.es)

martes, 17 de abril de 2012

La crisis del libro impreso


Llevo ya demasiado tiempo oyendo las voces de los que advierten, en el tono de los profetas apocalípticos, que el fin del libro de papel está cerca. Lo hacen con satisfacción, además, con aires de superioridad, como si la desaparición de las ediciones impresas supusiera, aparte de un éxito de la tecnología, una victoria personal. Y tal cosa podría tener sentido si la caída del libro impreso llevase aparejado el auge del libro electrónico: “¿Ves? El libro electrónico ha vencido. El papel es cosa del pasado”.

Pero no. Quienes defienden el cambio del papel por la pantalla no son los lectores viscerales, los estudiosos, los grandes amantes de la literatura. Muy al contrario, suelen ser los que en su vida han leído solo un libro de Chuck Norris o de Ken Follet, por ejemplo, los que no comprenden el placer que se siente al tenerlo entre las manos, al verlo descansar en la estantería, al hojearlo de nuevo; es decir, los ignorantes, los que se describen graznando “Yo no soy de leer”, queriendo decir con ello que son unos perfectos palurdos, incapaces de ir más allá de las dos primeras líneas de un periódico deportivo. De modo que no, que no están defendiendo un cambio de soporte por aquello del desarrollo, sino que solo están aprovechando la oportunidad de decir que los libros no sirven para nada, esos objetos que tantos quebraderos de cabeza les han dado durante toda su vida.

Pero el libro impreso no es solo su contenido. Es mucho más, como he sugerido antes. Y tampoco se trata únicamente del soporte. Alterar su formato habría supuesto también una hecatombe. No es lo mismo leer un libro impreso en papel que, pongamos por caso, una cinta telegráfica con el mismo texto. Estoy seguro de que yo no leería tanto si los libros fueran cintas enrollables. O sea que no, que los libros de papel no pueden ser sustituidos por libros electrónicos, así, por conveniencias comerciales. El libro como objeto forma parte de uno mismo, te recuerda el momento en que lo leíste cuando ves su lomo en la estantería, te devuelve sensaciones. Los que leemos casi por vicio, por necesidad, sabemos que no puede haber sustitución posible, que el libro clásico y el electrónico, como mucho, están condenados a convivir. Las enciclopedias, los diccionarios, los atlas y los manuales encajan bien en el concepto de libro electrónico. Los demás no.

No conozco a ningún gran lector que lea los libros en pantalla. Ni veo a casi nadie que lea en pantalla durante un viaje en tren o en autobús. Es cierto que la edición en papel ha sufrido una caída fenomenal. Eso nadie lo duda. Pero recordemos que estamos metidos hasta el cuello en una crisis mundial pa cagarse y que, además, también llevamos un par de decenios hundidos en una decadencia cultural aún mayor. Los jóvenes no leen. Pero no es que no lean libros de papel: no leen nada. Ni tocan la guitarra. Ni les gusta la pintura. Ni nada de nada.

O sea que me parece que hay que esperar a que pasen los malos vientos. Los que antes no leían siguen sin leer. Y los que leemos habitualmente hemos tenido que echar el freno en el presupuesto para libros. Como para todo.

(La foto está extraída de puntoinversiones)

sábado, 14 de abril de 2012

Las últimas medidas turulatas del gobierno


Los que hacen las leyes en nuestro país están actuando de un modo, cuando menos, sorprendente. No legislan según el concepto que puedan tener de la moral o la justicia, sino según lo que vaya pasando. Sí, ellos, que acusaban a los otros de improvisadores cuando las cosas estaban al revés y eran los otros quienes mandaban y ellos estaban en la oposición. Para tomar decisiones, nuestro gobierno actual (o sea, ellos) mira y remira vídeos y fotografías, observa lo que hacen los “malos” y entonces crea la ley. Por ejemplo, viendo que es complicado actuar contra la resistencia pasiva, muy utilizada por los pacifistas, los del 15-M y demás jipis, van a elevar a ésta a la categoría de delito y, así, será delincuente quien se siente en el suelo cuando cargue la policía. Era una medida que había que tomar con urgencia, sí señor: convertir en delincuente a quien no quiera tortazos.

Otra medida turulata de estos últimos días es multar con el 25% del importe los pagos en metálico que superen los 2.500 euros. ¡Cuánta sabiduría, mi madre! Pretenden luchar contra el dinero negro y, como mucho, van a conseguir que se fraccionen los pagos. En lugar de hacer un pago de 3.000 euros de golpe, lo haré en dos tandas y tan contentos. Pero es que, por otra parte, piensan sancionar con el 10% a los defraudadores, a los que oculten grandes cantidades o traten de llevárselas al extranjero. Es decir: multarán con el 25% al que tenga 3.000 euros y con el 10% a quien tenga un millón.

Pero la medida más alucinante es la que premia al delator de los defraudadores. Eso es convertir a los ciudadanos en soplones; y al país, en un Estado policial más propio de las novelas de Ciencia Ficción que de la Europa actual. Es increíble. Pero además se dará el caso de que los que acusaban a los socialistas de dividir España en un puñado de autonomías (o sea, ellos) pretenden ahora que delatemos al vecino, dividiendo España en barrios o incluso en comunidades de vecinos. Los otros lo hicieron mal, desde luego; pero ellos están llevándose la palma del ridículo en solo cien días.

Lo peor de todo es que siempre están ellos o los otros en el poder y que, según dicen los partidarios de ellos o de los otros, no hay alternativa. ¿Cómo que no hay alternativa? Lo mismo decía Franco de sí mismo; o sea, él. ¿Seguro que no hay alternativa? ¿Seguro que solo podemos elegir entre ellos o los otros? A la mierda, hombre.

(La imagen está extraída de anuariojolyandalucia)

viernes, 13 de abril de 2012

El baile de los caciques de Oriente Medio


El absurdo roza el límite. Quien critique al Estado de Israel puede ser acusado de antisemitismo y prohibírsele la entrada en el país como persona non grata. Algo así se desprende del reciente Enlacecomentario que el ministro de Interior israelí, El Yishai, ha hecho refiriéndose a un poema del premio Nobel de Literatura, el alemán Günter Grass, en el que el escritor asegura que el arsenal nuclear de Israel es un peligro para la paz mundial. Los defensores del ministro dicen que Günter Grass vistió el uniforme de las SS en su adolescencia a modo de muestra de su manera de pensar, pero yo también quise ser torero de pequeño y ahora no me pondría un traje de luces ni a patadas en los dientes que me quedan.

Es curioso, además, que haya sido Israel el primero en utilizar la fórmula: el avance de la tecnología nuclear en Irán es un problema para el mundo, viene diciendo desde hace tiempo. Y es posible que lo sea. Pero recordemos que Israel está enfrentado a TODOS sus vecinos, y que un país así no genera mucha credibilidad. ¿Lo dicho anteriormente sobre el antisemitismo y Günter Grass es excepcional? No. Tampoco se le permitió la entrada en el país a Noam Chomsky hace dos años por pretender dar una conferencia en la Universidad palestina de Bir Zeit. Paradójicamente, Israel encabeza la lista de países más intolerantes del mundo, eso que en apariencia pretende combatir. Mientras nadie puede ni siquiera criticarle, Israel se permite el lujo de asfixiar a los que por naturaleza son sus vecinos más próximos.

Israel no preguntará a nadie si decide atacar a Irán. Sabe que los Estados Unidos de América le respaldarán sin hacer preguntas y que Europa respaldará a los Estados Unidos.

Del mismo modo, muy cerca de Israel, Siria hace lo que le viene en gana al margen de la opinión de las potencias occidentales o de las críticas de organizaciones como la ONU. Durante los meses que el gobierno de Siria lleva masacrando a parte de su población, es él, y no la ONU ni cualquier otra institución internacional, quien ha marcado el calendario y ha llevado la voz cantante. Y la cosa sigue.

(Fotografía extraída de viajablog)

lunes, 9 de abril de 2012

El Número Uno

Con Operación Triunfo, hace ya unos diez años, la mano negra catapultó a las alturas a unos cuantos cantantes de orquesta de verbena de pueblo. Se les trató de artistas o, mejor dicho, de grandes artistas por el mero hecho de no desafinar y de excederse con los gorgoritos al cantar. No era la primera vez que la tele intervenía en el mercado musical del país, pero sí de una manera tan descarada, tan abrumadora. El éxito del programa se debió al vacío que, durante casi dos décadas, había sufrido el mundillo de la copla, de la canción hortera y demás musiquillas festivaleras. Había una gran masa de gente sin criterio y con dinero para gastar en discos. Solo era necesario anular el derroche de creatividad de los años ochenta y cambiarlo por algo fácilmente masticable y con sabor a nada. Operación Triunfo les ofreció la solución.

Ahora, diez años más tarde, estamos poco más o menos en la misma situación. Hace falta más madera. Y la tele, de nuevo, ofrece la fórmula mágica. Se llama El Número Uno. Otra vez aparece sobre el escenario una multitud de cantantes mediocres que cantan piezas que no son suyas. Se trata de que venza lo comercial, incluso lo chabacano, para dar carne a la demanda que hay en la calle. Y lo están volviendo a conseguir, claro. De tanto llamar “artistas” a esos papagayos, a esos loros de repetición, al final creeremos que es más artista el que interpreta que el que compone.

martes, 27 de marzo de 2012

El otro Trotski


A veces nos damos cuenta de que prejuzgamos a los demás con demasiada alegría o que solo vemos al personaje donde, por narices, hubo una persona. Eso es lo que me ha pasado al leer Mis peripecias en España, escrito por Lev Trotski y editado por Reino de Cordelia, un librito ameno, ágil, del que desconocía por completo su existencia. Mis peripecias en España, nada menos. ¿Trotski estuvo en España? El título podría confundir, dar la impresión de referirse a un texto de humor, que en sí no lo es, aunque tenga buenas dosis de comicidad. Pero teniendo en cuenta que el traductor es nada más y nada menos que Andreu Nin, he de pensar que se ajusta bastante bien al título original. No veo a Nin, sinceramente, saboteando el mensaje de Trotski. Y Trotski no estaba escribiendo su obra maestra, sino una especie de diario para divertirse en aquellos días que tuvo que pasar en España, allá por 1916, cuando ningún país lo quería como huésped. El texto está bien escrito. Y tiene gracia. De ahí viene mi primera reflexión, la de los prejuicios. ¿Un Trotski divertido, con la que estaba cayendo? Todos tenemos una imagen de Trotski en la cabeza que, por lo general, puede ser de todo menos cómica. ¿Un Trotski con sentido del humor, con ganas y habilidad para sacar punta a los hechos cotidianos? No sé, es como si imagináramos a Jesucristo contando chistes. Aunque, bueno, ¿y por qué no pudo hacerlo?

viernes, 16 de marzo de 2012

Los curas no paran


Es que no dan descanso. No tiene bastante con tergiversar constantemente sus propios textos sagrados y en gestionar el Banco más poderoso del mundo y un patrimonio capaz de hacer empalidecer al emperador Bokassa, no. Cada semana tienen que dar la nota con una nueva ocurrencia. Y en esta ocasión se han aprovechado de la crisis. Claro. ¿Por qué no? Antiguamente, o quizás no tan antiguamente, los llamamientos a las filas del ejército sacerdotal se fundamentaban en la fe, en la vocación, incluso en la salvación del alma. El seminarista era un tío duro, capaz de despreciar los placeres de la carne en la edad más peligrosa, de ofrecer su vida a Dios, a los demás, una especie de héroe. Pues bien. En esta última década ha aumentado un 4% el número de solicitudes al sacerdocio. Y eso ha debido dar pie a los publicistas del Vaticano para orquestar la campaña actual en torno al concepto turulato de “Te ofrecemos un trabajo fijo”. ¡Tooooooma ya! A la mierda con las vocaciones o con las dudas. Ya les enderezaremos luego, deben decir. Y lo cierto es que, tal y como van las cosas, es muy posible que tenga éxito… al principio, claro. Veremos qué pasa cuando las aguas vuelvan a su cauce y la crisis sea un recuerdo.

(La foto está extraída de rrhhdigital)

martes, 13 de marzo de 2012

Amar en tiempos revueltos


Otra de las series de televisión con una muy alta audiencia últimamente es Amar en tiempos revueltos, un auténtico tostón que lleva ya unos ciento cincuenta años en antena y que, además, puede presumir de una particularidad sorprendente: no tiene absolutamente nada de acción. Los actores no se mueven; solo hablan. Podrían representar perfectamente sus papeles sentados en unas sillas. Y en cuanto a los personajes, se aferran tanto al arquetipo que, al cabo de dos capítulos, dejan de ser creíbles. No hay nada ambiguo, nada en manos del azar, que es una parte esencial de la vida. Es todo más falso que los exteriores de cartón piedra.

Vi los primeros capítulos, allá por el Cretácico. Era una serie coral, de subargumentos que alternaban en torno a la nada, sin argumento central. Me dije: Esto puede durar siglos.

Y no me equivoqué.

(La imagen está extraída de ambienteg)

jueves, 8 de marzo de 2012

¿Los recortes son la solución?

Por mucha crisis que haya, los recortes que el gobierno ha impuesto en los derechos sociales que tanto esfuerzo y tanta sangre han costado conseguir son, de por sí, un escándalo. Y eso que, según dicen, vivo en una de las comunidades autónomas que menos recortan. Pero lamentablemente he vuelto a ser ingresado en el hospital y se notan los recortes en el número de habitaciones, en los medicamentos e incluso en las mantas. Pero hay más. Una prima mía es maestra en una escuela y ahora cobra unos doscientos cincuenta euros menos que hace unos meses. Y uno de mis hermanos, que ni siquiera es funcionario aunque trabaje para una Universidad, también ha visto cómo le han rebajado el sueldo últimamente.

Con toda sinceridad, no creo que recortar los derechos de todos y bajar los sueldos de unos cuantos puedan resolver nada. Sobre todo porque alguien puede preguntarse para qué pagamos los impuestos. Y puede decírselo a los demás. Y los demás pueden cabrearse y desempolvar los libros que hablaban de ideologías, eso que los neocapitalistas creían haber erradicado con el cambio de milenio.

No hay que pensar mucho para concluir que podríamos obtener el dinero de otras fuentes, como por ejemplo de los gastos diplomáticos, de los gastos de defensa o de la misma Iglesia, que debería pagar por su enorme patrimonio en vez de cobrar los miles de millones que, en concepto de nada, así, por las buenas, le regala nuestro gobierno cada año, tanto si mandan los populares como lo socialistas o la madre que los parió.

Pero dejando al margen todos esos planteamientos, surgen dos preguntas. La primera es la siguiente: ¿El dinero obtenido de los recortes o de cualquier otra manera va a ir en la dirección adecuada o servirá para crear nuevas redes de corrupción? Lo digo por la costumbre, la tradición y esas cosas. Y la segunda pregunta, la que realmente importa, es: Una vez que hayamos superado la crisis, porque la vamos a superar de una u otra forma, ¿recuperaremos los derechos sacrificados para salir del agujero o seguiremos adelante como si tal cosa?

miércoles, 29 de febrero de 2012

El Vaticano se destapa (un poco)


El Vaticano ha desclasificado cien documentos entre los que ocupan los ochenta y cinco kilómetros de estanterías que tiene el Archivo Secreto. Muy poca cosa, pero algo es algo. Aunque alguien tendrá que averiguar por qué se ha hecho tal cosa en este momento y no en otro. Esta clase de asuntos no acostumbran a ser casuales. Y mucho menos, cuando anda por medio la Iglesia.

Entre los papeles desclasificados están la confesión de los templarios, la excomunión de Lutero, la Bula de partición mediante la cual el Papa concedía a los Reyes Católicos la mayor parte de América, el proceso seguido contra Galileo Galilei o la pena de muerte de Giordano Bruno. Pero el que más me ha llamado la atención, pese a conocer su existencia, es el dogma de la Inmaculada Concepción, fechado en 1854. Con ese documento se demuestra, una vez más, lo de siempre: que muchas de las supuestas verdades absolutas de la Iglesia son fruto de decisiones humanas tomadas en un momento determinado de la historia. La concepción de María, entonces, es pura y sin mancha desde mediados del siglo XIX. Claro. En ninguna parte de los evangelios se menciona semejante memez.

(En la imagen, el Archivo Secreto. Está extraída de mediterraneosur)

jueves, 23 de febrero de 2012

El ídolo y el trabajador


Yo nací cuando a Franco aún le quedaba fuelle para más de un decenio y, por lo tanto, recibí una educación impregnada de catolicismo. Estaba por todas partes: rezábamos al entrar en clase, al salir, antes de comer, teníamos misas obligatorias y, en fin, la religión teñía nuestros conocimientos con una infinidad de pinceladas que llegaban a desvirtuar hasta lo más razonable. He de reconocer, no obstante, que me apena comprobar que los jóvenes de hoy desconocen la Biblia por completo, un libro lleno de cuentos e historias que de vez en cuando releo con mucho placer. Pero como los jóvenes de hoy desconocen todo lo que no tenga que ver con su propia jeta, eso no me quita el sueño en absoluto. Sin embargo, por aquel entonces, en los tiempos del televisor en blanco y negro y de los tebeos de editorial Bruguera, la religión era una pesadilla.

Por algo que vi en la tele, estos días he recordado el asunto de los idólatras, un episodio bíblico que, como tantos otros, está en contradicción con las costumbres de los cristianos. Parece ser que Moisés se retiró al monte Sinaí para escribir las Tablas de la Ley a medias con Dios Padre; pero tardó lo suyo en redactar el texto y, cuando volvió a reunirse con su pueblo, lo encontró adorando a becerros de oro y otros ídolos en una fiesta constante. “¡Se habían convertido en idólatras!”, rugía el cura que nos daba religión, como si adorar a un ídolo fuese lo más reprobable entre lo peor. Es curioso que la fe no le permita a uno verse en el espejo, porque precisamente los cristianos han inundado el mundo de santos de madera, vírgenes, mártires, cristos; en definitiva, ídolos de todo tipo y condición… mientras los idólatras son otros.

Cada vez que veo una de esas tallas de santos, esos cristos sangrantes o esas vírgenes cargadas de joyas me planteo la misma pregunta. ¿Qué debe pensar el artista, el trabajador que ha creado la figura con sus manos, al ver colas interminables de personas que aspiran a besar los pies de su obra? ¿Y qué debe pensar cuando escucha los milagros que la gente le atribuye?

(La imagen está extraída de elizabethtarot)

miércoles, 22 de febrero de 2012

La destrucción de los derechos

En mi pueblo manda el Partido Popular. En mi comunidad autónoma también gobierna el Partido Popular. Y el gobierno central, como todos sabemos, está en manos del Partido Popular. Todo ello es debido a la natural alternancia de los partidos mayoritarios en el poder y a la nefasta gestión del último gobierno socialista de Rodríguez Zapatero. Pero vamos a lo que iba.

Me han dicho que en el Centro de salud de mi pueblo se ha recibido hoy la noticia de que van a despedir a unos cuantos médicos y enfermeras. Los demás se han puesto de acuerdo para manifestarse en contra de semejante decisión, pero no lo harán. Los de arriba han avisado de que, si hay manifestación, habrá expedientes para todo el mundo.

Y tengo entendido que los de más arriba, los de arriba del todo, están pensando en retocar el derecho de huelga. Al principio me extrañó. Con la nueva reforma laboral estamos en una situación encubierta de despido libre y, por lo tanto, no parecía necesario hilar tan fino. Pero la huelga, que en estos tiempos no sirve para nada, es uno de los símbolos de la lucha obrera contra el capitalismo salvaje. O sea que tocar el derecho de huelga, más que un hecho práctico, es atacar directamente a la dignidad de los trabajadores. Es una amenaza de destrucción de todos los avances sociales y los derechos conseguidos durante el siglo XX. Pero, con la salvedad de los sindicatos anarquistas CNT y Solidaridad obrera, todos los demás sindicatos están a sueldo del Estado. Incluidos, por supuesto, los dos sindicatos mayoritarios, UGT y CCOO, encabezados por ese par de fantasmas itinerantes que siempre van juntos y salen continuamente por la tele. De modo que no hay miedo.

jueves, 16 de febrero de 2012

El Águila Roja


Cuando emiten la serie por la tele, en casa vemos Águila Roja. Y eso que me repatean los anacronismos y las burradas históricas. Pero la vemos.

Desde luego, es inaudito que pudiera haber una especie de ninja español en la España de Lope de Vega. Un tío joven, además, cuya edad hace imposible el viaje a Asia, un aprendizaje de años y el regreso a Madrid. Y es mucho más difícil todavía que el ninja sea un maestro de escuela y que, en aquel tiempo, tuviera una casa de varios pisos, un criado y, por lo menos, dos caballos con sus sillas y su parafernalia. Sí, es muy difícil. Pero que entre sus alumnos de barrio y llenos de piojos estuviera el hijo de una marquesa no es improbable: es imposible. Los nobles, en caso de ser educados de alguna manera, era en algún lugar aparte del pueblo llano. O sea, como ahora.

En cuanto a los demás personajes, uno de los más atractivos es el malo, el comisario, cuyo cargo se me hace un tanto adelantado al siglo XVII y cuya casaca me recuerda irremediablemente a las de los motoristas. Y otro que también lo parece, siempre vestido de cuero negro ajustado, es Juan, un médico que, curiosamente, también es Grande de España. Toma ya. Aunque podría haber sido peor: por ejemplo, Grande de España y barbero. O sacamuelas.

Pero le rien ne va plus se lo lleva, sin duda, el vestuario de la marquesa de Santillana. Esos vestidos, más propios de algún personaje de la Guerra de las galaxias, desbaratan la poca coherencia que le quedaba a la serie.

Y me quedo corto, claro: el criado del ninja sabe tanto que incluso ha escrito un libro, la marquesa se baña en más ocasiones que muchas personas del siglo XXI, el verdugo se muere varias veces, etcétera, etcétera, e incluso etcétera.

Pero vemos la serie. Cosas de la televisión. Con treinta cadenas, son incapaces de emitir algo un poco más digno para pasar el rato.

(La foto está extraída de ojotele)

martes, 14 de febrero de 2012

¡Vaya mundo!


La derecha está dinamitando la carrera del juez que arrestó al general Pinochet mientras, por una puerta lateral, sale absuelto del proceso por corrupción el ex presidente valenciano, Francisco Camps. Dicen que Israel anda detrás del grupo que está atentando contra los científicos nucleares en Irán y que la Primavera Árabe se convirtió en Otoño y después en Invierno. Nadie tiene idea de cómo acabará ese toma y daca entre los dictadores y sus propios pueblos. Ni siquiera en Siria, donde ya hay una especie de guerra abierta que, por cierto, parece que puede extenderse hacia el Líbano. Se habló de una próxima y cercana guerra entre Israel e Irán. Luego se desmintió. Chávez ha sugerido que, tras tanta enfermedad repentina entre los líderes hispanoamericanos, pueden estar los laboratorios y el servicio de inteligencia de los estados Unidos. Bueno, ¿quién sabe? Este año será peor que el anterior, aseguran en Europa. El gobierno español se ha sacado de la manga una reforma laboral basada casi exclusivamente en el despido. Tàpies ha muerto. Y, mientras tanto, China sigue creciendo en silencio. ¡Vaya mundo! Y yo que, por enfermedad, había dejado de escribir durante tan solo unos cuantos días…

(La imagen está extraída de tecno31)

viernes, 10 de febrero de 2012

Marines de las SS en Afganistán


Fotografía de un grupo de marines partidarios de las SS en la guerra de Afganistán. Sin trucos. Y sin más comentarios.

(La foto está extraída de lasextanoticias)

sábado, 28 de enero de 2012

¿Siria? Ah, ¿pero pasa algo en Siria?


En lugares como Siria es donde se perciben con mayor claridad las diferentes varas de medir de las grandes potencias. Después de la pantomima que ha protagonizado la Liga Árabe, enviando a una comisión de observadores que no han visto nada raro, sigue muriendo a tiros una cincuentena de personas cada día. Y eso sucede desde hace varios meses. Europa no dice nada. Los Estados Unidos de América están demasiado ocupados con sus próximas elecciones. Los demás dejan que pase el aire. Desde luego, no sucedió lo mismo en Libia. En Siria no debe haber nada para traficar. O está todo tan bien repartidito que no es necesario intervenir.

(La imagen está extraída de lavoz.com.ar)

jueves, 26 de enero de 2012

Gallardón o el inesperado regreso a la Caverna


Antes de abordar el tema de hoy, un apunte: el jurado popular ha declarado no culpable al ex presidente de la Comunidad Valenciana, Francisco Camps, del proceso de los trajes y la conexión con la trama Gürtel. Los lectores habituales de este blog ya conocen mi opinión sobre los jurados populares y, por lo tanto, no haré ningún comentario más al respecto.

Respecto a lo otro, sí tengo cosas que decir. Reconozco que me ha pillado desprevenido, que no lo esperaba y que me parece una burrada. O dos. O no sé cuántas. ¿Cómo lo hizo? ¿Cómo hizo creer a parte de la izquierda que era un tío, cuando menos, presentable? Claro que eran otros tiempos y lo tenía fácil: la alternativa era Esperanza Aguirre, algo mucho peor. Reconozco que he agradecido a Rajoy que dejara atrás a Esperanza a la hora de formar el gobierno. Y he de confesar que no me pareció mal que nombrase ministro de Justicia a Alberto Ruiz Gallardón. Pero ahora ya no digo lo mismo.

Sus primeras medidas como ministro de Justicia son de escándalo, propias del oscurantismo de unos tiempos que creaíamos que no iban a volver.

En primer lugar, no habrá indultos generales. ¿Tampoco habrá amnistía cuando muera el Rey y le suceda su hijo Felipe? ¿Ni siquiera habrá indultos en las grandes ocasiones? Eso, la verdad, es casi una declaración de intenciones. Y huele muy mal.

Como segunda medida ha retocado de nuevo la ley del aborto: las menores necesitarán el permiso de los padres para abortar. Ya dije en otra ocasión que, si una chica ha decidido abortar, lo hará sin ninguna duda. Y dará lo mismo si es menor o mayor de edad. La diferencia estará, entonces, en el lugar donde aborten: mientras que las que tengan permiso paterno podrán hacerlo en unas clínicas modernas, con todos los medios y las garantías, las otras se jugarán la vida en clínicas ilegales de piratas y carniceros. Ya sabemos que eso de la igualdad ante la ley es un cuento japonés. Pero, por si alguien no se acordaba, Gallardón lo ha dicho bien claro: las chicas que quieran abortar tendrán un trato diferente según las familias de las que procedan.

En tercer lugar tenemos algo que abunda en esa desigualdad. Quienes recurran en segunda instancia deberán pagar. No sé sabe cuánto, pero pagarán. Y a eso tiene el descaro de llamarlo co-pago, cuando es evidente que se trata de un re-pago. ¿O no habíamos pagado ya a la Justicia con nuestros impuestos? Los defensores de semejante irracionalidad dicen que así se acabarán los desfiles por los juzgados de los tertulianos chillones de los programas del corazón. Naturalmente, eso tampoco cuela. Porque precisamente esos individuos están forrados con sus apariciones en televisión y las denuncias les proporcionan aún más dinero. Por otra parte, ¿seguro que con dinero se pueden solucionar los muchos problemas de la Justicia en nuestro país?

Pero lo que ya no tiene perdón es la instauración de lo que ha llamado prisión permanente revisable, y que no es otra cosa más que la reinstauración de la cadena perpetua, un regreso a la caverna descarado e intolerable. Gallardón se ha quitado la careta. Pretende justificarse diciendo que solo se aplicará en casos restringidos que causen un gran impacto social. ¿Toma, claro! ¡No va a aplicársela al gitano que ha robado una gallina! ¿O sí?

(La foto está extraída de hispanidad.com)