sábado, 23 de febrero de 2008

WANTED: REGRESO AL PASADO


Hace unos veinte años atracaron la sucursal de cierta entidad bancaria en un pueblo de La Rioja. El director era amigo mío. No hubo rehenes, ni heridos, ni el acontecimiento tuvo una especial relevancia. Los ladrones llegaron, se llevaron el poco dinero que había en la caja y se largaron. Ya está. Pero, como es lógico, mi amigo tuvo que ir al cuartel de la Guardia Civil para tratar de identificar a los sospechosos en esos álbumes de fotos que suele tener la policía. Empezó a pasar páginas y páginas hasta que, de pronto, se quedó helado ante las fotos de tres individuos. ¿Son esos?, le preguntó el policía. ¡No!, se apresuró a decir mi amigo. Los de las fotos éramos otros dos muchachos de la cuadrilla y yo.

Todo había empezado cuatro años antes. Unos amigos y yo nos saltamos un «control sorpresa» cuando volvíamos a casa después de tomar unas copas. Lo cierto es que no había señalización alguna y, lo que tomamos por un camionero avisando de un accidente, era un guardia civil haciéndonos una señal luminosa. Luego sonaron los tiros. Nadie resultó herido, pero tuvimos que pasar el resto de la noche y la madrugada en la Casa Cuartel de una ciudad cercana. No obstante, reconozco que eran otros tiempos y que los atentados de la ETA y del GRAPO estaban a la orden del día. Al cabo de un tiempo fuimos juzgados y absueltos. La Guardia Civil ni siquiera se presentó. Supongo que les dio vergüenza haber disparado sobre unos simples juerguistas.

El caso es que, cuatro años más tarde, nuestro amigo el director del Banco vio nuestras caras entre las de los sospechosos habituales y tuvo que decir que no, que nosotros no habíamos sido. Me pareció algo muy grave, porque de ahí se podía inferir que cualquier testigo de cualquier delito podía confundirnos con delincuentes y eso podía acarrearnos problemas. Yo estaba estudiando la carrera de Derecho. Pregunté a uno de los profesores si había algún modo de eliminar nuestras fotos de los álbumes de sospechosos de la policía. ¿Por qué no? Habíamos sido absueltos y además habían pasado cuatro años desde el incidente. Me dijo que no, que la policía funcionaba por libre y que sólo desaparecerían las fotos cuando ellos lo decidiesen.

Hace unos días dijeron los medios que la Guardia Civil había publicado las fotos de tres pederastas muy buscados. Parece que la autoridad pretenda, como en el lejano Oeste, que la ciudadanía participe en la captura de los delincuentes más peligrosos o, en este caso, los más repugnantes desde el punto de vista social. Pero ha cometido un error. Desde hace tiempo, dos de esos pederastas cumplen condena en sendas prisiones de Estados Unidos y Dinamarca. Es decir: la Guardia Civil no había contrastado los datos con la INTERPOL y, sin embargo, había lanzado el mensaje de busca y captura.

Estoy radicalmente en contra de la publicación de las fotografías de los sospechosos de la policía. Me parece un atentado contra la razón y un regreso al salvajismo, un intento de convertirnos en los vigilantes de nuestros vecinos. El reciente error de la Guardia Civil es muy grave, pero podría haberlo sido aún más. Porque, al igual que cualquiera, la policía también se equivoca y podría publicar la foto de un inocente como si fuese, por ejemplo, un asesino en serie. Sería terrible. En este país tenemos la mala costumbre de considerar culpable de todo a quien, de momento, sólo está acusado de algo. Veo eso a menudo. Basta con que alguien se siente en el banquillo para que todo el pueblo esté seguro de que fue él quien robó las gallinas. Da igual si luego se demuestra que es inocente: si sospecharon de él, sería por algo. Y volver a los carteles de Se Busca sería retroceder cien años. En primer lugar, porque un sospechoso sólo es sospechoso. Y porque, además, si un inocente llegara a ver su fotografía entre las de los delincuentes y ésta es expuesta ante la opinión pública, que deje su barrio o su pueblo y que empiece a temblar: ya nunca podrá levantar cabeza.


5 comentarios:

mar sarto dijo...

Nada que comentar, lo has dicho tú todo y muy bien dicho, por cierto.

(Desconocía esa anécdota turbia tuya. nunca te volveré a ver igual, César. Jua jua)

Tenos dijo...
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Anónimo dijo...

algo recordaba que me habias explicado de este asunto.
estamos retrataos hasta en el water.
peor que la novela de Orwell!!
cuando la leí no creí que nunca llegaramos a este punto.
Qué triste!
er jose

mar sarto dijo...

Hace unos días que no veo a Moncho por aquí.
Monchooooo! Estás ahí?
Nos mal acostumbras y luego pasa lo que pasa. Que se te echa de menos.

mar sarto dijo...

Y a Estelita también se la echa de menos pero como no se prodiga tanto, se sobrelleva mejor la ausencia.