miércoles, 3 de octubre de 2007

UNA NIÑA CON UN PAÑUELO


Un colegio de Girona ha sido obligado por la Generalitat de Cataluña a permitir que una niña de nueve años acuda a clase con un pañuelo en la cabeza. Parece ser que es cosa religiosa y que el derecho de escolarización pasa por delante de todos los demás. No se trata de un velo que le tape la cara como a un delincuente, todo sea dicho, sino de un pañuelo —el llamado hiyab— que le cubre todo menos el rostro: o sea, los hombros, el cuello y el cabello. Eso no puede impedir, sin embargo, que hagamos una reflexión.

Pongamos por caso que yo sea creyente, que tenga una hija —que de hecho la tengo, si bien de cuatro años—, y que mi religión, Los Seguidores del Primo Bizco del Profeta Condemor, me exigiera que mi hija vaya a clase con un cucurucho enorme en la cabeza al modo de los nazarenos de Semana Santa. ¿También el derecho de escolarización pasaría por encima de eso?

Por supuesto, pueden decirme que me estoy burlando de la gente o, en el mejor de los casos, que lo mío sería una secta y no una religión. Respecto a lo primero, no sé si se burla más quien critica la falta de sentido común con un chiste o quien, lejos de su tierra, exige que se le respeten unas costumbres que no encajan en el puzzle de la moral de los nativos. Y en cuanto a si lo mío sería secta o religión, recordemos que una religión no es más que una secta con éxito.

(El cómic de arriba se titula Persépolis, y es de Marjane Satrapi)


2 comentarios:

José Luis Galiano dijo...

Si la Hiyab solo fuera un simbolo religioso no habria por qué oponerse a su uso, pero me parece que la idea de su imposición no partió de Maoma, sino de los fanáticos que en nombre de su fe discriminan y oprimen a la mujer.

César dijo...

Discriman a la mujer... y al hombre con principios.