lunes, 21 de abril de 2008

AYURTANTRAYOG


No, no me he vuelto loco. El artículo de hoy lleva el nombre del blog de un viejo amigo que, desde hace ya unos cuantos años, se dedica al estudio y la práctica de ciertas disciplinas orientales de carácter curativo. No sé si es más amigo que viejo o más viejo que amigo, pero vale la pena darse un garbeo por sus consejos. Los que acostumbramos a pasarnos con todo lo que nos gusta estamos expuestos a unos riesgos que podríamos evitar con algunos cuidados. Es cuestión de saber respetarse uno mismo.

Desde luego, yo no soy capaz de llevar adelante sus recomendaciones. Y es que mi amigo es un poco sádico. Por ejemplo, dice que no comer es sanísimo y que el mejor momento para ayunar es estando de vacaciones. Seguro que tiene razón, pero no pienso hacerle caso. En cambio disfruto, y bastante, de la lectura de sus pequeños textos del blog. Eso sí: a modo de fórmulas magistrales para los demás.


(Arriba, mi viejo amigo Fernando. La foto está extraída de sabiduriaaplicada)


3 comentarios:

mike dijo...

Bueno Cesar he entardo en su blog y no se si podre ser tan drástico y dejar de comer, al menos algunos alimentos digamos no sanos ya he dejado de comerlos pero , enfin , solo me queda dejar de comer.
mike

mar dijo...

El ayurveda está seduciendo a Occidente y cada día gana más adeptos.

Fernando es un gran estudioso del tema. Sabe mucho y, aunque decidamos seguir con nuestros excesos, defectos y errores alimentarios, es un placer "escucharle".

Hay mucha gente sensible que ha conseguido ganar calidad de vida gracias a esta ciencia.

Lo que pasa es que la mayoría de los humanos somos unos bestias hedonistas víctimas de nuestros propios excesos y, yo personalmente, no solo me incluyo sino que me pongo la primera de la lista (en calidad de bestia hedonista, quiero decir).

Fernández dijo...

A ver...

Yo soy el primero que no me hago mucho caso. Pero he aceptado ser un giliponcio consabido.

Es decir. La emoción pugna con la inteligencia por la titularidad del territorio individual. Contemplar la batalla sin dramatismos lo llaman sabiduría.

No se me torturen chamacos...