El nuevo GOBIERNO de ZAPATERO
En honor a la verdad he de decir que los primeros pasos que ha dado Zapatero desde su reelección como presidente no me han gustado nada. Nada de nada. Por supuesto, no tengo ninguna duda de que Rajoy lo habría hecho mucho peor; pero, de momento, Rajoy ya tiene bastante consigo mismo y con el veneno de sus compañeros de partido. El que me interesa, hoy por hoy, es el presidente Zapatero.
Zapatero dijo el otro día que está orgulloso de ser el primer presidente español que ha compuesto un gobierno con más mujeres que hombres. Empezamos bien. Eso es tan imbécil como estar orgulloso de presidir el primer gobierno con mayoría de calvos. ¿O es que hay algo aquí que se me escapa? Me da igual si los elegidos son mujeres, negros, pelirrojos o extraterrestres… siempre y cuando sean los mejores. ¿A qué viene esa obsesión en que tengan que ser mujeres? Por otra parte, no entiendo por qué está tan orgulloso el presidente. Si hay más mujeres que hombres en el gobierno no es porque se lo hayan ganado con sudor y lágrimas, sino porque el propio presidente lo ha decidido así. ¿Nos está tomando el pelo?
Esa obsesión con las mujeres ha llevado a Zapatero a sacarse de la manga el Ministerio de Igualdad, toda una excepción a la norma. La igualdad entre hombres y mujeres, como sucede con la libertad, es un principio o un concepto y, en cualquier caso, se trata de un problema de la actualidad social. Pero los Ministerios no han sido creados para tratar los problemas especiales. Si fuese así, deberíamos crear el Ministerio Para que los Negros de África no Sean Discriminados, el Ministerio Contra la Pederastia, el Ministerio en Favor de Los Niños Adoptados y cientos y cientos más.
Entre los ministros que conservan su cartera está Magdalena Álvarez. Ésa es otra. Como se recordará, la tal Magdalena se comportó de un modo intolerable con el asunto de los problemas que ha causado y seguirá causando el AVE a los ciudadanos de Barcelona. Pero la ministra sigue ahí, la única ministra de la Historia que ha sido reprobada por el Parlamento.
Y ahora le toca el turno a una decisión que nadie entiende. Porque Zapatero también está orgulloso de que, por primera vez, una mujer esté a la cabeza del Ministerio de Defensa. Volvemos a lo de antes. ¿Seguro que esa mujer, que hace poco se definía a sí misma como socialista y verde, es la persona más adecuada para hacerse cargo del Ministerio de la Guerra? Puestos a que, por cojones, tenga que ser una mujer, ¿no podía haber sido alguna que tuviera algo de experiencia militar?
Y eso no es todo. Los que me conocen saben que me repatea estar de acuerdo con el Partido Popular, pero que, si alguien tiene razón, procuro dársela inmediatamente. O sea que, por muy cierto que sea —y lo es—, no voy a hablar ahora de la imposibilidad de que los niños menores de seis años puedan oír ni siquiera una palabra en castellano en los colegios públicos de Cataluña. Pero sí voy a decir algo respecto a un asunto que me pone aún más nervioso. Y es que el gobierno ha dado luz verde al proyecto del trasvase de agua del Ebro en favor de la ciudad de Barcelona. Aunque, según dicen los socialistas, no se trata de un trasvase. Solo es una captación temporal de agua. Encima, pitorreo.