viernes, 12 de febrero de 2010

Pero, pero, pero…


¿Quién es este tío? Está en mi casa. No hay duda. El sofá ese estaba allí antes de regalárselo a alguien con más problemas que yo. O con menos, no sé. Pero, en todo caso, era horrible. El sofá, claro. No el tipo, que aunque no me gusten los tíos suelo tener cierta educación. Vale, vale, no siempre, también hay que decirlo. Lo de la educación, digo. En todo caso, sé que tiene un buen blog. El tío en cuestión, no el blog. Y que mide dos o tres metros. A ver quién se mete con él.

domingo, 7 de febrero de 2010

El dinero de la Iglesia


El viernes pasado viajé a Burgos para presentar un libro. Los muchachos de la biblioteca donde tuvo lugar el acto nos trataron estupendamente bien y quedamos citados, al día siguiente, para ver un poco la ciudad. La verdad es que me gustó. Me gustaron las calles, el castillo, el espolón, todo… salvo una cosa: Para entrar en la catedral hay que pagar. Y no sólo hay que pagar, sino que hay que pagar bastante. ¡Cinco euros por cabeza!, tócate la pera, casi mil pesetas. Íbamos cuatro; o sea que, de un plumazo, la Iglesia se embolsaba veinte euros.

Hace unos días discutí con una prima mía sobre el dinero de los curas. Le dije que, entre otras cosas, es inmoral que el banco más poderoso del planeta pertenezca a la Iglesia. Mi prima, que es católica practicante (y mucho), me respondió lo de siempre: “No querrás que el Vaticano venda sus riquezas, ¿no? Si lo hiciera no podría seguir ayudando a los pobres”. El argumento es ridículo, pero aun así no ataqué por ese lado. Porque, en mi opinión, la cuestión es otra: ¿Seguro que el tal Jesús estaría de acuerdo en acumular tanta riqueza o iría al Vaticano con el látigo para expulsar a los cardenales como hizo con los mercaderes del templo?

jueves, 4 de febrero de 2010

Zapatero reza con Obama


Puesto que Obama no va a venir a España para participar en la cumbre de Europa y Estados Unidos, Zapatero ha considerado que, en vista de semejante respeto hacia los españoles y de que ya hemos superado los cuatro millones de parados, lo mejor que se puede hacer es ir a Estados Unidos a rezar. Y eso es lo que ha hecho. Ha cogido el misal, ha hecho las maletas y se ha largado a Washington a rezar con Obama. Aunque me sorprenda, no tengo nada en contra de que rece. Porque la verdad es que, a este paso, va a necesitarlo.

Sinceramente, siempre he creído que Rajoy no ganaría nunca las elecciones. No me gusta él, no me gusta su política de guerra sucia y, por otra parte, me recuerda demasiado al 11-M. Pero Zapatero se lo está poniendo a huevo. Junto a otros cuantos miembros de su gobierno, cuyos nombres ni siquiera es necesario mencionar, vuela tan alto que no se da cuenta de que algún día puede estrellarse contra el suelo. Y si Rajoy fuese listo sabría que sólo ha de hacer una cosa para ganar las próximas elecciones: nada. Nada de nada, como el Papa. Si no hace nada, gana de calle.

miércoles, 3 de febrero de 2010

Yo, el radical

El otro día, tras exponer mis ideas más moderadas en una conversación, un funcionario me llamó radical. Así, como suena. Lo cierto es que me indigné. Yo no voy por ahí con un lanzapepinos ni cosa parecida. Sólo hablo. ¿Con qué derecho me insultaba ese individuo apocado y gris? Le solté lo siguiente:

“Mira, tío. Mi generación ha sido vapuleada desde su aparición en este mundo y hasta la fecha no han dejado de darle palos. Observa. Para empezar fuimos educados por los curas franquistas. En los colegios se repartía leña a diario y las chicas, que iban a otros colegios, estaban más lejos de nosotros que los marcianos. Pero por suerte el régimen franquista estaba en las últimas. Veíamos la democracia como una especie de paraíso que tenía que llegar, y entonces el sistema nos dio gato por liebre y, en cuanto murió Franco, nos mandó a todos al paro. ¡Viva! ¡Bien! Nos engañaron como a chinos. Muy poco después, las drogas nos diezmaron. No obstante, los que pudimos evitarlas o superar la adicción supusimos que no podía pasar nada más y que por fin íbamos a estabilizar nuestras vidas. ¿Eso creíamos? Y un huevo. El SIDA se encargó de hacernos volver a la realidad. Luego apareció la informática y nos dejó fuera de juego. Algunos aprendimos. Otros no. Tanto unos como otros hemos tenido que trabajar en mil empleos por culpa de las políticas laborales de los sucesivos gobiernos. Apenas hemos tenido hijos a causa de los sueldos raquíticos que nos han dado. Y en cuanto a hoy, las hipotecas están arruinando a casi todo quisque y, por si fuese poco, Zapatero dice que hay que currar hasta los 67 años y que habrá que cotizar un par de años más para poder cobrar una pensión que nunca nos pagarán por falta de trabajadores. Para colmo, Juan Pablo II excomulgó automáticamente a todo aquel que tuviera relaciones sexuales fuera del matrimonio y, por lo tanto, iremos todos al infierno. De modo que no sé qué estará pensando usted, pero en lo que a mí respecta, al próximo que me llame radical le parto la cara”.

martes, 2 de febrero de 2010

La explotación infantil y el niño torero


Acabo de ver, en las noticias de la tele, un reportaje que tenía como protagonista a Michelito Lagravere, un chaval de once años que se la juega toreando en los ruedos de algunos países de Latinoamérica. He visto cómo el toro pillaba al chaval y le hacía dar un par de volteretas. Al ver tal cosa salta su padre, que también es su apoderado, y el toro también lo revuelca por la arena. Por suerte, ni uno ni otro tienen más que contusiones y otras lesiones leves.

Por suerte, eso no podría suceder en España. Aquí está prohibido que un menor de edad pueda torear y, la verdad, me parece muy bien. Porque, además, hay otro asunto en todo esto. Hemos de recordar que la explotación infantil está prohibida; y el tal Michelito, al torear, está trabajando. De modo que ya tenemos dos razones para negarnos a que los niños toreen.

Ahora bien, si está prohibido que trabajen los niños… ¿qué pasa con los actores infantiles, tanto de anuncios como de largometrajes? ¿Esos sí pueden trabajar? ¿Y los que participan en desfiles de moda infantil? ¿Y los que pronto se dedicarán al deporte? Supongo que los grandes campeones de velocidad, sea en coche o en moto, han entrenado durante toda su infancia, a doscientos kilómetros por hora, bajo la complaciente mirada de sus padres. Si no, no se entiende que lleguen a campeones con dieciocho años.

Podría poner muchos ejemplos de niños a los que sus padres les han amargado la niñez para que el día de mañana sean los mejores pilotos, tenistas, actores, futbolistas o lo que sea. ¿No pasa nada con eso?

Poco antes de que se acabasen las noticias han dicho que se está rodando una película en la que aparecen 37 niños en un campo nevado de Suiza, a 20 bajo cero.

(La foto está extraída de terra.com)

lunes, 1 de febrero de 2010

El lenguaje futbolístico


Empanada es a gallega como pequeño a homenaje o espectáculo a dantesco. ¡Hay que ver qué bien hablamos! Utilizamos comodines para no tener que pensar en esa palabra concreta que hay para cada caso. Por ejemplo, abusamos del término importante, del que ya he hablado en alguna ocasión, y así podemos encontrarnos con unas “nubes importantes”, unos “pómulos importantes” o una “mirada importante”.

No deja de ser curioso que, además, quienes peor hablen sean los profesionales de la palabra, llámense políticos (que últimamente no paran de “reiterar” cosas) o presentadores de televisión y periodistas en general. Pero, sin duda alguna, quienes hablan peor entre todos esos son los cronistas de fútbol, cuyas obsesiones les llevan a hacer el ridículo constantemente. Los muy individuos no pueden evitar sentirse protagonistas de sus crónicas y para dejarlo claro inventan términos o abrevian expresiones de un modo absolutamente gratuito. Al principio es cosa de un solo cronista que quiere dejar la firma, pero luego esos términos se extienden y al final los utilizan todos los colegas de profesión sin vergüenza alguna. Por ejemplo, llamar “guardameta” al portero ya es de por sí ridículo, pero al que se le ocurrió llamarle “Can Cervero” habría que haberle pegado una paliza. O dos. Para quien no lo sepa, el Can Cervero era un perro de tres cabezas que guardaba las puertas del Hades en la filosofía griega, y el listo de turno creyó que, si guardaba una puerta, podía comparársele con el portero del Depor, pongo por caso.

También es muy divertido que el árbitro sea el “colegiado”, así, por las buenas o por no llamarle “el señor de negro”, que huele a entierro. O los supuestos sinónimos de “pelota”, como “el cuero”, “la bola” o, lo que ya es el colmo, “el esférico”. Cuando llega a “puerta”, “el cuero” sólo puede pasar “rozando el larguero”, ir “ligeramente desviado” o “directamente fuera”.

Y no me parece mal que llamen “merengues” a los del real Madrid por vestir de blanco, pero lo que es del género tonto es llamar “submarino amarillo” al equipo del Villarreal porque van vestidos de amarillo o llamar “la naranja mecánica” a la selección holandesa porque van de naranja.

En fin, que hablamos de puta madre.

(La foto está extraída de blogs.clarin)

viernes, 29 de enero de 2010

La nueva ley sobre la jubilación

Yo creo que entre los asesores de zapatero hay un topo del PP, porque, si no, no se entiende. Al loro. El gobierno quiere promulgar una ley para alargar en dos años la vida laboral de los españoles o, lo que es lo mismo, que los trabajadores deban jubilarse a los 67 en lugar de a los 65 años. Una ley populista, sí señor. Cómo se nota que Zapatero es socialista y vela por los trabajadores.

Y además, la ley es cojonuda. Porque, se mire como se mire, a partir de ahora habrá que contar con los ancianos para levantar el país mientras los jóvenes se quedan en casa porque no tienen trabajo. El mundo al revés. En vez de promover el trabajo entre los jóvenes, los sabios de nuestro gobierno han dicho que es mejor que trabajen los viejos. Así, al menos, trabaja alguien.

martes, 26 de enero de 2010

El burka en las calles de Europa


En cierta ocasión, hace ya bastante tiempo, hablé del asunto éste del burka y de la supuesta tolerancia que los europeos debemos tener respecto a todas las religiones. No sé por qué, todo sea dicho, pero supongo que hay que joderse. Pues bueno, ahora vuelve a hablarse del burka en Francia, donde el gobierno quiere prohibir su uso en los edificios públicos. Yo no estoy de acuerdo. Ni hablar. No estoy de acuerdo en que se prohíba el burka en los Juzgados, o en los hospitales, o en las oficinas del paro. Creo que el burka debería estar prohibido… en todas partes y, sobre todo, en la calle. Y no es por religión (que sí lo es, porque, entre otras cosas, no hay que respetar a una religión que te anula socialmente), ni por el derecho de las mujeres (que también lo es, por razones evidentes), sino por una discriminación inversa que, por supuesto, me afecta.

Y es que resulta que esas mujeres, o quien vaya bajo la sotana esa, tienen derecho a enmascararse y pasar tranquilamente ante la pareja de la Guardia Civil. Pero si yo intento pasar ante los mismos guardias con un pasamontañas, en primer lugar me detienen, luego me largan una sarta de hostias por gilipollas y luego tal vez me dejen volver a casa. De modo que no: es una cuestión de justicia y de seguridad. Si yo no puedo ponerme una máscara de lucha libre mexicana y caminar libremente por la calle, ¿por qué ha de permitirse que lo hagan otras personas?

(La foto está extraída de foros.telecinco)

lunes, 25 de enero de 2010

David Berlain y Afganistán


Hace unos días vi un documental que, como suele suceder muy pocas veces, me pareció extraordinario. Lo emitió la cadena CNN+, y lo firmaba David Berlain, a quien no conocía. Bueno, nadie lo sabe todo… salvo el Espíritu Santo, que tiene el don de la poliubicuidad o bilocación (que es estar a la vez en varios lugares), pero eso ahora no procede o no importa o ni sé cómo expresarlo. La figura del Espíritu Santo siempre ha sido una de mis debilidades, como Robin Hood o Pancho Villa, aunque comprendo que no sea el momento de abundar en ello. O esa que vamos a lo que vamos.

El documental planteaba, de un modo absolutamente ecuánime y justo, la presencia de las tropas españolas en Afganistán, donde parece ser que dentro de poco llegarán doscientos soldados más. Y me ha gustado, claro que sí. Me refiero al documental. No al hecho de que tengamos que enviar más soldados a un lugar remoto, con el gasto que ello supone, mientras nuestro país está hasta el cuello de parados. Pero el documental me ha gustado mucho. Me ha hecho pensar. Y cuando algo me hace pensar… bueno. Por supuesto, no es lo mismo estar bajo el mando de la ONU que la salvajada de Aznar en Irak. Pero no hablemos de impresentables. O sea que, de algún modo, la presencia de nuestras tropas en Afganistán y, por supuesto, la de las otras potencias europeas, podrían estar bajo el paraguas de la legalidad internacional.

Ahora bien, las preguntas son: ¿Dónde está el objetivo? ¿Hay algún objetivo tras ocho años de nada? ¿Hasta cuándo han de estar las tropas en tierras afganas? ¿Para qué? ¿No se trataba de buscar a Bin Laden? Que no me vengan con el rollo de implantar la democracia porque ya está allí. La democracia no es la panacea, como se ha demostrado más de mil veces con las corrupciones brutales de presidentes electos. Y en cuanto a la seguridad de no sé qué o a la solidaridad de no sé cuántos (cuando las bombas estallan diariamente), tal vez sería mejor que las tropas occidentales volviesen a su casa. ¿Hasta cuándo? Y lo dicho: ¿Para qué? Afganistán es una trampa en todos los aspectos. Y nunca puede ganar la partida quien no tiene un objetivo claro.

(La foto está extraída de telecinco)

domingo, 24 de enero de 2010

Cruceros de lujo en Haití


La leche. Desde luego, no hay palabras. A ciento sesenta kilómetros de Puerto Príncipe, los cruceros de lujo de una empresa norteamericana atracan en Labadee para que, según el periódico La Razón, “los turistas que llegan hasta allí puedan disfrutar de las divertidas instalaciones acuáticas (con inmensos toboganes), aprendan a montar en motos de agua o, durante dos horas, practiquen esnorquel bajo la supervisión de un monitor”. El presidente de la empresa naviera dice que seguirán haciéndolo porque los turistas que viajan en sus barcos están haciendo una valiosa contribución económica. No sé si todo esto es delito; pero si no lo es, debería serlo. Claro que también podrían organizar excursiones a las zonas del desastre para que los turistas puedan grabar las escenas de miseria y enseñárselas a sus vecinos, una vez en casa, después de ir al templo.

(La foto está extraída de larazon)

viernes, 22 de enero de 2010

Obama y la sanidad


Obama empieza a dar marcha atrás en lo único que parecía que iba a cumplir: la reforma sanitaria de su país. Pero el desastre de Massachusetts, donde un republicano se ha hecho con el cargo de senador, históricamente en manos de los demócratas, ha dinamitado la situación. Algunos senadores próximos a Obama están un tanto acojonaos porque temen perder sus puestos de la misma manera que su colega de Massachusetts y es posible que, llegado el caso, voten en contra de la reforma. O sea que esto es una juerga. Porque, tras un año de gobierno de Obama, la guerra de Irak sigue estancada, Guantánamo está donde estaba, los 30 millones de miserables que hay en Estados Unidos siguen siendo treinta millones de miserables y, para colmo, han sido enviados treinta mil soldados más a Afganistán. Por otra parte, he oído en las noticias que Estados Unidos quiere convertir Haití en un protectorado. Claro. ¿Alguien cree que Estados Unidos regala algo? Recordemos que el gobierno yanqui está a punto de negar las medicinas gratuitas a los estadounidenses y, sin embargo, parece que las regalen a los haitianos. Ya digo: parece. Y en cuanto a convertir Haití en un protectorado… bueno, en Nicaragua, mientras fue un protectorado de Estados Unidos, hubo más tiros que en una película de Clint Eastwood. Estamos en los tiempos de los cambios de significado de las palabras. Así, en la guerra de Irak se llamaba contratistas a los mercenarios, por no hablar de los daños colaterales y demás. Y el término protectorado, en boca de los norteamericanos, significa invasión. Eso es así, aunque Zapatero haya confesado estar encantado de la intervención yanqui en el desastre de Haití.

Ahora bien. Si después de enviar treinta mil soldados más a la guerra de Afganistán dieron a Obama el premio Nobel de la Paz, ahora, por mandar la reforma sanitaria al sanitario, podían darle el Premio nacional de danza clásica, por ejemplo, o la medalla de oro de los cien metros espalda. Aunque, por supuesto, lo más coherente sería darle el Nobel de medicina.

(El dibujo está extraído de somosmedicina)