jueves, 11 de septiembre de 2008

El EJÉRCITO o la EJÉRCITA


Y es que uno aprende, ¡qué carajo! Si los de arriba dicen que las cosas son así, no tengo por qué ponerlo en duda. Y si la sabia del ministerio de DESigualdad habla de las miembras, será porque cualquier sustantivo es susceptible de una alteración de género. O sea que puedo hablar del Ejército o de la Ejércita según me venga en gana o en gano. ¿O no? Bien. A lo que iba.

Ayer estuve hablando con unos amigos del otro gran acierto del gobierno zapateril en lo referente a nombramientos. Me refiero a la ministra de Defensa, Carme Chacón. Hace un par de días dijo la prensa que la ministra estaba pensando en la confección de un nuevo uniforme que tuviese en cuenta las curvas femeninas. No sé. He visto ya unas cuantas militaras de uniforme y, la verdad, no doy con la razón que pueda llevar a la ministra a pensar en un uniforme distinto o más femenino. Les queda bien. Pero debe ser una obsesión. Lo cierto es que, cada vez que Chacón aparece en la tele, está rodeada de militaras. Creo que se ha metido demasiado en el papel rocambolesco de ministra feminista de Defensa. Es como cuando, con ese gesto más que serio y pretendidamente castrense, ordena: Comandante, mande firmes. En esas ocasiones me pregunto si todas esas feministas y todos esos progresistas no tienen un complejo oculto de admiración por lo militar. Les va el rollo, al parecer. Y les va mucho. ¿La Chacón no se había declarado pacifista en un pasado? Pues toma goma. Ahí está, encantada de dar órdenes a los de pelo en pecho y tratando de que la mayor cantidad posible de mujeres acceda a una institución que, desde hace muchos años, hemos repudiado una mayoría de hombres. Pero no. Ya digo que le mola lo militar. Tanto es así que no sería raro que, en un futuro, cambiase alguna estrofa de ese himno tan conocido y que, en lugar de decir lo de siempre, dijese: Soy la noviaaa de la muerteeeee, transformando a la muerte, tradicionalmente femenina, en lesbiana. Lo cual no me parece mal. Ni bien. Y sí, claro. Ya veo a las legionarias en perfecta formación y cantando el himno a plena pulmona mientras asoma, en los bíceps izquierdos, el tatuaje glorioso: Amor de padre.


(En la imagen, una propuesta de uniforme militar femenino. La foto está extraída de vistoenpantalla)

2 comentarios:

fernando dijo...

lo que no acabo de ver es si se haran mechas y tirabuzones en la pelambrera de la pechera las legionarias...

Me alegra tu vuelta.

mar dijo...

Qué fino eres Fernando; sabes perfectamente que las tirabuzonas y las mechas se las harán en otro sitio, en la pechera no tienen pelambrera las legionarias.