
A veces nos damos cuenta de que prejuzgamos a los demás con demasiada alegría o que solo vemos al personaje donde, por narices, hubo una persona. Eso es lo que me ha pasado al leer Mis peripecias en España, escrito por Lev Trotski y editado por Reino de Cordelia, un librito ameno, ágil, del que desconocía por completo su existencia. Mis peripecias en España, nada menos. ¿Trotski estuvo en España? El título podría confundir, dar la impresión de referirse a un texto de humor, que en sí no lo es, aunque tenga buenas dosis de comicidad. Pero teniendo en cuenta que el traductor es nada más y nada menos que Andreu Nin, he de pensar que se ajusta bastante bien al título original. No veo a Nin, sinceramente, saboteando el mensaje de Trotski. Y Trotski no estaba escribiendo su obra maestra, sino una especie de diario para divertirse en aquellos días que tuvo que pasar en España, allá por 1916, cuando ningún país lo quería como huésped. El texto está bien escrito. Y tiene gracia. De ahí viene mi primera reflexión, la de los prejuicios. ¿Un Trotski divertido, con la que estaba cayendo? Todos tenemos una imagen de Trotski en la cabeza que, por lo general, puede ser de todo menos cómica. ¿Un Trotski con sentido del humor, con ganas y habilidad para sacar punta a los hechos cotidianos? No sé, es como si imagináramos a Jesucristo contando chistes. Aunque, bueno, ¿y por qué no pudo hacerlo?
martes, 27 de marzo de 2012
El otro Trotski
Etiquetas: Libros
viernes, 16 de marzo de 2012
Los curas no paran

Es que no dan descanso. No tiene bastante con tergiversar constantemente sus propios textos sagrados y en gestionar el Banco más poderoso del mundo y un patrimonio capaz de hacer empalidecer al emperador Bokassa, no. Cada semana tienen que dar la nota con una nueva ocurrencia. Y en esta ocasión se han aprovechado de la crisis. Claro. ¿Por qué no? Antiguamente, o quizás no tan antiguamente, los llamamientos a las filas del ejército sacerdotal se fundamentaban en la fe, en la vocación, incluso en la salvación del alma. El seminarista era un tío duro, capaz de despreciar los placeres de la carne en la edad más peligrosa, de ofrecer su vida a Dios, a los demás, una especie de héroe. Pues bien. En esta última década ha aumentado un 4% el número de solicitudes al sacerdocio. Y eso ha debido dar pie a los publicistas del Vaticano para orquestar la campaña actual en torno al concepto turulato de “Te ofrecemos un trabajo fijo”. ¡Tooooooma ya! A la mierda con las vocaciones o con las dudas. Ya les enderezaremos luego, deben decir. Y lo cierto es que, tal y como van las cosas, es muy posible que tenga éxito… al principio, claro. Veremos qué pasa cuando las aguas vuelvan a su cauce y la crisis sea un recuerdo.
Etiquetas: Religión
martes, 13 de marzo de 2012
Amar en tiempos revueltos

Otra de las series de televisión con una muy alta audiencia últimamente es Amar en tiempos revueltos, un auténtico tostón que lleva ya unos ciento cincuenta años en antena y que, además, puede presumir de una particularidad sorprendente: no tiene absolutamente nada de acción. Los actores no se mueven; solo hablan. Podrían representar perfectamente sus papeles sentados en unas sillas. Y en cuanto a los personajes, se aferran tanto al arquetipo que, al cabo de dos capítulos, dejan de ser creíbles. No hay nada ambiguo, nada en manos del azar, que es una parte esencial de la vida. Es todo más falso que los exteriores de cartón piedra.
Vi los primeros capítulos, allá por el Cretácico. Era una serie coral, de subargumentos que alternaban en torno a la nada, sin argumento central. Me dije: Esto puede durar siglos.
Y no me equivoqué.
Etiquetas: La tele
jueves, 8 de marzo de 2012
¿Los recortes son la solución?
Por mucha crisis que haya, los recortes que el gobierno ha impuesto en los derechos sociales que tanto esfuerzo y tanta sangre han costado conseguir son, de por sí, un escándalo. Y eso que, según dicen, vivo en una de las comunidades autónomas que menos recortan. Pero lamentablemente he vuelto a ser ingresado en el hospital y se notan los recortes en el número de habitaciones, en los medicamentos e incluso en las mantas. Pero hay más. Una prima mía es maestra en una escuela y ahora cobra unos doscientos cincuenta euros menos que hace unos meses. Y uno de mis hermanos, que ni siquiera es funcionario aunque trabaje para una Universidad, también ha visto cómo le han rebajado el sueldo últimamente.
Con toda sinceridad, no creo que recortar los derechos de todos y bajar los sueldos de unos cuantos puedan resolver nada. Sobre todo porque alguien puede preguntarse para qué pagamos los impuestos. Y puede decírselo a los demás. Y los demás pueden cabrearse y desempolvar los libros que hablaban de ideologías, eso que los neocapitalistas creían haber erradicado con el cambio de milenio.
No hay que pensar mucho para concluir que podríamos obtener el dinero de otras fuentes, como por ejemplo de los gastos diplomáticos, de los gastos de defensa o de la misma Iglesia, que debería pagar por su enorme patrimonio en vez de cobrar los miles de millones que, en concepto de nada, así, por las buenas, le regala nuestro gobierno cada año, tanto si mandan los populares como lo socialistas o la madre que los parió.
Pero dejando al margen todos esos planteamientos, surgen dos preguntas. La primera es la siguiente: ¿El dinero obtenido de los recortes o de cualquier otra manera va a ir en la dirección adecuada o servirá para crear nuevas redes de corrupción? Lo digo por la costumbre, la tradición y esas cosas. Y la segunda pregunta, la que realmente importa, es: Una vez que hayamos superado la crisis, porque la vamos a superar de una u otra forma, ¿recuperaremos los derechos sacrificados para salir del agujero o seguiremos adelante como si tal cosa?
Etiquetas: Leyes y normas, Política
miércoles, 29 de febrero de 2012
El Vaticano se destapa (un poco)

El Vaticano ha desclasificado cien documentos entre los que ocupan los ochenta y cinco kilómetros de estanterías que tiene el Archivo Secreto. Muy poca cosa, pero algo es algo. Aunque alguien tendrá que averiguar por qué se ha hecho tal cosa en este momento y no en otro. Esta clase de asuntos no acostumbran a ser casuales. Y mucho menos, cuando anda por medio la Iglesia.
Entre los papeles desclasificados están la confesión de los templarios, la excomunión de Lutero, la Bula de partición mediante la cual el Papa concedía a los Reyes Católicos la mayor parte de América, el proceso seguido contra Galileo Galilei o la pena de muerte de Giordano Bruno. Pero el que más me ha llamado la atención, pese a conocer su existencia, es el dogma de la Inmaculada Concepción, fechado en 1854. Con ese documento se demuestra, una vez más, lo de siempre: que muchas de las supuestas verdades absolutas de la Iglesia son fruto de decisiones humanas tomadas en un momento determinado de la historia. La concepción de María, entonces, es pura y sin mancha desde mediados del siglo XIX. Claro. En ninguna parte de los evangelios se menciona semejante memez.
Etiquetas: Religión
jueves, 23 de febrero de 2012
El ídolo y el trabajador

Yo nací cuando a Franco aún le quedaba fuelle para más de un decenio y, por lo tanto, recibí una educación impregnada de catolicismo. Estaba por todas partes: rezábamos al entrar en clase, al salir, antes de comer, teníamos misas obligatorias y, en fin, la religión teñía nuestros conocimientos con una infinidad de pinceladas que llegaban a desvirtuar hasta lo más razonable. He de reconocer, no obstante, que me apena comprobar que los jóvenes de hoy desconocen la Biblia por completo, un libro lleno de cuentos e historias que de vez en cuando releo con mucho placer. Pero como los jóvenes de hoy desconocen todo lo que no tenga que ver con su propia jeta, eso no me quita el sueño en absoluto. Sin embargo, por aquel entonces, en los tiempos del televisor en blanco y negro y de los tebeos de editorial Bruguera, la religión era una pesadilla.
Por algo que vi en la tele, estos días he recordado el asunto de los idólatras, un episodio bíblico que, como tantos otros, está en contradicción con las costumbres de los cristianos. Parece ser que Moisés se retiró al monte Sinaí para escribir las Tablas de la Ley a medias con Dios Padre; pero tardó lo suyo en redactar el texto y, cuando volvió a reunirse con su pueblo, lo encontró adorando a becerros de oro y otros ídolos en una fiesta constante. “¡Se habían convertido en idólatras!”, rugía el cura que nos daba religión, como si adorar a un ídolo fuese lo más reprobable entre lo peor. Es curioso que la fe no le permita a uno verse en el espejo, porque precisamente los cristianos han inundado el mundo de santos de madera, vírgenes, mártires, cristos; en definitiva, ídolos de todo tipo y condición… mientras los idólatras son otros.
Cada vez que veo una de esas tallas de santos, esos cristos sangrantes o esas vírgenes cargadas de joyas me planteo la misma pregunta. ¿Qué debe pensar el artista, el trabajador que ha creado la figura con sus manos, al ver colas interminables de personas que aspiran a besar los pies de su obra? ¿Y qué debe pensar cuando escucha los milagros que la gente le atribuye?
Etiquetas: Religión
miércoles, 22 de febrero de 2012
La destrucción de los derechos
En mi pueblo manda el Partido Popular. En mi comunidad autónoma también gobierna el Partido Popular. Y el gobierno central, como todos sabemos, está en manos del Partido Popular. Todo ello es debido a la natural alternancia de los partidos mayoritarios en el poder y a la nefasta gestión del último gobierno socialista de Rodríguez Zapatero. Pero vamos a lo que iba.
Me han dicho que en el Centro de salud de mi pueblo se ha recibido hoy la noticia de que van a despedir a unos cuantos médicos y enfermeras. Los demás se han puesto de acuerdo para manifestarse en contra de semejante decisión, pero no lo harán. Los de arriba han avisado de que, si hay manifestación, habrá expedientes para todo el mundo.
Y tengo entendido que los de más arriba, los de arriba del todo, están pensando en retocar el derecho de huelga. Al principio me extrañó. Con la nueva reforma laboral estamos en una situación encubierta de despido libre y, por lo tanto, no parecía necesario hilar tan fino. Pero la huelga, que en estos tiempos no sirve para nada, es uno de los símbolos de la lucha obrera contra el capitalismo salvaje. O sea que tocar el derecho de huelga, más que un hecho práctico, es atacar directamente a la dignidad de los trabajadores. Es una amenaza de destrucción de todos los avances sociales y los derechos conseguidos durante el siglo XX. Pero, con la salvedad de los sindicatos anarquistas CNT y Solidaridad obrera, todos los demás sindicatos están a sueldo del Estado. Incluidos, por supuesto, los dos sindicatos mayoritarios, UGT y CCOO, encabezados por ese par de fantasmas itinerantes que siempre van juntos y salen continuamente por la tele. De modo que no hay miedo.
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jueves, 16 de febrero de 2012
El Águila Roja

Cuando emiten la serie por la tele, en casa vemos Águila Roja. Y eso que me repatean los anacronismos y las burradas históricas. Pero la vemos.
Desde luego, es inaudito que pudiera haber una especie de ninja español en la España de Lope de Vega. Un tío joven, además, cuya edad hace imposible el viaje a Asia, un aprendizaje de años y el regreso a Madrid. Y es mucho más difícil todavía que el ninja sea un maestro de escuela y que, en aquel tiempo, tuviera una casa de varios pisos, un criado y, por lo menos, dos caballos con sus sillas y su parafernalia. Sí, es muy difícil. Pero que entre sus alumnos de barrio y llenos de piojos estuviera el hijo de una marquesa no es improbable: es imposible. Los nobles, en caso de ser educados de alguna manera, era en algún lugar aparte del pueblo llano. O sea, como ahora.
En cuanto a los demás personajes, uno de los más atractivos es el malo, el comisario, cuyo cargo se me hace un tanto adelantado al siglo XVII y cuya casaca me recuerda irremediablemente a las de los motoristas. Y otro que también lo parece, siempre vestido de cuero negro ajustado, es Juan, un médico que, curiosamente, también es Grande de España. Toma ya. Aunque podría haber sido peor: por ejemplo, Grande de España y barbero. O sacamuelas.
Pero le rien ne va plus se lo lleva, sin duda, el vestuario de la marquesa de Santillana. Esos vestidos, más propios de algún personaje de la Guerra de las galaxias, desbaratan la poca coherencia que le quedaba a la serie.
Y me quedo corto, claro: el criado del ninja sabe tanto que incluso ha escrito un libro, la marquesa se baña en más ocasiones que muchas personas del siglo XXI, el verdugo se muere varias veces, etcétera, etcétera, e incluso etcétera.
Pero vemos la serie. Cosas de la televisión. Con treinta cadenas, son incapaces de emitir algo un poco más digno para pasar el rato.
Etiquetas: La tele
martes, 14 de febrero de 2012
¡Vaya mundo!

La derecha está dinamitando la carrera del juez que arrestó al general Pinochet mientras, por una puerta lateral, sale absuelto del proceso por corrupción el ex presidente valenciano, Francisco Camps. Dicen que Israel anda detrás del grupo que está atentando contra los científicos nucleares en Irán y que la Primavera Árabe se convirtió en Otoño y después en Invierno. Nadie tiene idea de cómo acabará ese toma y daca entre los dictadores y sus propios pueblos. Ni siquiera en Siria, donde ya hay una especie de guerra abierta que, por cierto, parece que puede extenderse hacia el Líbano. Se habló de una próxima y cercana guerra entre Israel e Irán. Luego se desmintió. Chávez ha sugerido que, tras tanta enfermedad repentina entre los líderes hispanoamericanos, pueden estar los laboratorios y el servicio de inteligencia de los estados Unidos. Bueno, ¿quién sabe? Este año será peor que el anterior, aseguran en Europa. El gobierno español se ha sacado de la manga una reforma laboral basada casi exclusivamente en el despido. Tàpies ha muerto. Y, mientras tanto, China sigue creciendo en silencio. ¡Vaya mundo! Y yo que, por enfermedad, había dejado de escribir durante tan solo unos cuantos días…
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viernes, 10 de febrero de 2012
Marines de las SS en Afganistán

Fotografía de un grupo de marines partidarios de las SS en la guerra de Afganistán. Sin trucos. Y sin más comentarios.
Etiquetas: Estados Unidos, Guerras y demás
sábado, 28 de enero de 2012
¿Siria? Ah, ¿pero pasa algo en Siria?

En lugares como Siria es donde se perciben con mayor claridad las diferentes varas de medir de las grandes potencias. Después de la pantomima que ha protagonizado la Liga Árabe, enviando a una comisión de observadores que no han visto nada raro, sigue muriendo a tiros una cincuentena de personas cada día. Y eso sucede desde hace varios meses. Europa no dice nada. Los Estados Unidos de América están demasiado ocupados con sus próximas elecciones. Los demás dejan que pase el aire. Desde luego, no sucedió lo mismo en Libia. En Siria no debe haber nada para traficar. O está todo tan bien repartidito que no es necesario intervenir.
Etiquetas: Guerras y demás