sábado, 25 de septiembre de 2010

Pepe Blanco dixit


El ministro de Fomento, Pepe Blanco, ha dicho que no comprende las razones de la huelga general. No que no esté de acuerdo con la huelga, no, sino que no la comprende. Y luego hay quien dice que no existe la vida en otros planetas.

(En la foto, Pepe Blanco diciendo: “Peteján de more nau”)

2 comentarios:

José Luis Galiano dijo...

Menudo personajillo el tal Pepiño Blanco. Como no servía para estudiar, pues abandonó Derecho en primer curso con varias asignaturas pendientes, decidió dedicarse a la política y aunque perdió por dos veces las elecciones municipales para ser alcalde de su pueblo, no se desanimó y prosiguió su brillante carrera en Madrid, donde por fin se le reconocieron las grandes cualidades que atesora y que le han llevado a ser ministro. Pero lo realmente admirable de Pepiño es su apreciable habilidad para compatibilizar su filiación a un partido de izquierdas con la posesión de un fantástico chalet a la orilla del mar, otro en Majadahonda, dos coches de alta cilindrada, un utilitario, tres personas de servidumbre y una saneada cuenta corriente que le permite llevar a sus hijos, María y Pedro, al elitista colegio BRITISH COUNCIL de Somosaguas, donde la educación de la parejita cuesta cada trimestre 6.545 €, pero por contra pueden compartir pupitre con los hijos de Eugenia Martínez de Irujo, Mariano Rajoy, Genoveva Casanova, Eduardo Zaplana, Michel Salgado y Álvarez Cascos.
Impresionante.

Información sacada de:
http://telamamaria.blogspot.com/2010/09/despres-vas-tu-i-els-votes.html

Javier dijo...

Tengo que reconocer, en contra de mi propia autoestima, que me es imposible opinar con objetividad de este señor. De hecho, este es el tercer intento que hago por participar. Algún tipo de conexión invisible me condiciona y, ante su sola presencia, me provoca una suerte de malestar y repulsa absolutamente visceral. Por tanto, renuncio a hacer ningún tipo de coherente análisis sobre sus sonidos laríngeos, sus ostentaciones socialistas o sus capacidades intelectuales. Sólo apuntar la posibilidad de que en ese efecto que me produce pueda radicar el motivo que justifique su promoción política.
Lo siento, no doy para más.