martes, 7 de septiembre de 2010

El rigor en el trabajo


Desde luego, hay cosas que sólo pueden pasar aquí. Al loro. Un guardia civil multa a un policía nacional por no llevar puesto el cinturón de seguridad mientras perseguía a un sospechoso. El policía le dice al guardia que está trabajando y que el cinturón le molesta para sacar el arma reglamentaria, a lo que el guardia le responde que le parece muy bien, pero que, al ponerle la multa, también él está trabajando. La leche. El policía ha salido hoy por la tele diciendo que no entiende nada, claro, y que así no hay quien trabaje. Ya sólo falta que, la próxima vez, le pare el guardia de la foto.

2 comentarios:

Javier dijo...

Siempre me molestó que los responsables de tal o cual conducta se la saltaran a la torera. Creo en el poder del ejemplo y pienso que estos incidentes ayudan a recuperar cierto respeto perdido.
Si el cinturón dificulta la realización del trabajo, que se diseñe otro modelo que no entre en conflicto con el cumplimiento de la ley, si es que aceptamos que todos somos iguales ante ella. O que todos por igual podamos entrar en las excepciones.
Que el policía no entienda nada es lo menos sorprendente del caso.

Un saludo.

Baró de la Tara dijo...

Realmente Javier la has clavado. Que un policía no entienda nada es de lo más normal -por desgracia-.

Pero que un guardia civil multe a un nacional no me hace recuperar nada. Siempre ha habido revanchismo y competencia entre un cuerpo y otro, y poder multar a un nacional, es par un guardia civil, lo mismo que para Cristiono Ronaldo meterle un gol al Barça.

Si empiezan a multar a todos los policías que se saltan a la torera las normas que deben hacer cumplir empezaré a recuperar una cierta confianza, que está muy lejos de confiar.