lunes, 9 de noviembre de 2009

La dieta recomendable

Cada mañana pongo la tele y veo un programa de esos que no sirven para nada o que incluso son nocivos para el normal desarrollo de la mente. Ahí se habla de la gripe A, de lo necesario que es hacer gimnasia y de un millón de tonterías más. Suelo mirarlo como quien mira al cielo pensando en la infinitud del Universo. Me relajo, me evado y me quedo tan ancho. Pero hay una parte del programa que sí me gusta y a la que suelo prestar atención. Curiosamente en mi caso, porque no sé freír un huevo, se trata del apartado de la cocina. El cocinero suele hacer platos de los que me gustan, de esos que llaman de cuchara, llámense lentejas, garbanzos, sopas ricas y esas cosas. Pues bien. Resulta que el mencionado cocinero siempre tiene al lado a una nutricionista que actúa a modo de Pepito Grillo. Si el cocinero incluye unas simples rodajas de panceta al plato, la nutricionista aparece de repente y advierte de los peligros que puede conllevar comer semejante aluvión de grasas. Uno piensa: “Okey, no comeré panceta nunca más”. Si hay manzana, la nutricionista dice que hay que comer una manzana al día, por lo menos, para evitar no sé qué terribles enfermedades. Y uno piensa: “Muy bien, comeré una manzana al día”. Pero resulta que al día siguiente hay naranja, y la nutricionista dice que hay que comer una naranja al día por lo de la vitamina C y no sé qué rollos. Y uno piensa: “Muy bien, comeré una manzana y una naranja al día”. Pero es que al día siguiente hay pepino y coliflores. La nutricionista aparece en el encuadre de la cámara por arte de birlibirloque y dice que, por lo menos una vez al día, hay que comer un par de pepinos y un kilo de coliflores. Y uno, ya un poco mosqueado, empieza a hacer cálculos.

Resulta que para estar medianamente sano, según los consejos que la nutricionista de marras ha dado durante un mes de programa, hay que comer CADA DÍA lo siguiente: Una pera, una manzana, varias berzas, medio kilo de pollo a la plancha, siete tomates, un pomelo, tres kilos de garbanzos, dos sepias, un besugo entero, seis naranjas, un vaso de vino blanco, cuatro lonchas de jamón, un buen trozo de queso, medio lomo de cerdo, un plato de aceitunas, una ensalada con lechuga y cebolla, una lata de atún, un plato de macarrones, seis sopas, medio kilo de avellanas, almendras, una empanada gallega, pescado blanco y azul, varios litros de leche, una morcilla de arroz, una buena ración de patatas con chorizo y costilla, paella valenciana, cinco emparedados de tomate y huevo duro, dos tortillas francesas y cuarenta y siete magdalenas.

O sea que no sé. Creo que no sería capaz de comer todo eso cada día. Al menos, que me quiten el plato de aceitunas.

1 comentario:

jose antonio dijo...

el que sabe, sabe, ... y el que no, que aprenda !
hay pseudo profesionales de todo tipo en la tele, si uno tuviera que creérselo todo y/o seguir los consejos, no durábamos una semana.
fijo.
un saludo César.