miércoles, 2 de diciembre de 2009

La SGAE


Todos sabemos que la SGAE o Sociedad General de Autores y Editores existe casi exclusivamente para que puedan cobrar los empleados de la SGAE o Sociedad General de Autores y Editores. Y todos sabemos también que últimamente se están pasando un pelín en su afán de recaudar ese dinero en concepto de derechos de autor que sirve casi exclusivamente para que los empleados de la SGAE o Sociedad General de Autores y Editores puedan seguir cobrando. Es inaudito, por ejemplo, que hace poco pretendieran cobrar un tanto por ciento de las entradas de un festival benéfico. Y ya es la leche que pretendan cobrar no se sabe qué derechos de autor… nada menos que a la Tuna.

A mí no me gusta la Tuna. Me parece algo anacrónico y ridículo. En cuanto veo a un tuno, me largo a otra parte o le clavo una mirada de odio que hace que él se vaya en busca de otra posible víctima. Pero hay que ser justos. Y sospecho que las canciones que cantan los tunos son más bien populares, hijas de mil leches y difícilmente adjudicables a un autor determinado. ¿Alguien sabe quién escribió “Clavelitos”? Es una canción repugnante, de acuerdo, pero ahora eso no viene a cuento. La Tuna la canta insistentemente. ¿Y a quién se supone que la SGAE pagará esos derechos de autor que pretende cobrar a la Tuna? ¿A los descendientes de quién? Por otra parte, ¿qué va a hacer la SGAE? ¿Perseguir a los tunos por la calle, anotar lo que cantan y pasar luego la factura? O sea que cuidado. Lo digo por los que tengan la costumbre de cantar en la ducha. Quizás dentro de poco, mientras entonan una canción y se enjabonan la cabeza, pueda aparecer repentinamente un señor vestido de entierro que, con un cartapacio de papeles lacios y amarillentos, les dirá que están denunciados y que tienen que pagar una pasta gansa.

(La imagen está extraída de elcayejon)

2 comentarios:

moncho dijo...

La de Rusia es peor que la de aquí. Hace unos meses leí por ahí que habían multado a un grupo heavy americano, Deep Purple, por haber dado una serie de conciertos en ese país. Como no habían obtenido licencia, les multaron por tocar sus propias canciones. La multa se dedicó a pagarles a ellos mismos por el copy right, previo peaje que se quedaba la sociedad de autores rusa (NGO).

Lo explican bien aquí

PD. me encanta la foto, es exactamente así.

jose antonio dijo...

lo que pasa es que tienen buenos amigos y legislan y les permiten el negociete.
qué triste!