lunes, 8 de marzo de 2010

A vueltas con los toros


Empecemos por el principio. Las corridas de toros no me gustan, pero tampoco me quitan el sueño. Si hoy hablo de ello es a causa de la propuesta de prohibición que se ha planteado en el parlamento catalán y que, por supuesto, me parece un simple movimiento de estrategia política. Por poner un ejemplo de esa falta de seriedad, conozco personalmente a algunos jóvenes catalanes que promueven actos antitaurinos en su ciudad, pero no se privan de ir en julio a los Sanfermines. Es lo que más me fastidia: la hipocresía.

No hay que ser Einstein para saber que la eliminación de las corridas de toros es tan difícil de conseguir como la eliminación de la gasolina. Todos sabemos del daño que causa la gasolina en el mundo, tanto en el medio ambiente como en los países que son bombardeados por el delito de tener petróleo en su subsuelo. Y todos sabemos que hay alternativas a la gasolina que podríamos estar utilizando desde hace años si nos lo hubieran permitido, ¿no es así? Pero está claro que eso no sucederá hasta que las petroleras no se hagan con el negocio de esas energías alternativas. La gasolina mueve dinero, muchísimo dinero, y los caciques del petróleo no piensan perder ni un céntimo así, por las buenas. Pues lo mismo sucede con los toros. El espectáculo de los toros alimenta a los empresarios taurinos, a los toreros, muletillas, rejoneadores, a un montón de hoteles, bares, empresas de souvenirs, agencias de viajes, complejos turísticos y qué sé yo qué más. ¿Alguien cree que los toros se pueden prohibir por decreto; o sea, a partir de mañana por la tarde? Hay que ser ingenuo. Las corridas de toros no se prohibirán hasta que la industria taurina no vea compensadas sus ganancias de algún otro modo. Es de cajón. O sea que ya está bien de seguir tomando el pelo al personal. Si quieren prohibir los toros, que ofrezcan alternativas válidas y que no se quede la cosa en lo que se va a quedar: en nada.

(La ilustración es de Pablo Picasso)

3 comentarios:

moncho dijo...

Además, hay que tener en cuenta que una de las cosas importantes que dependen de esa industria es la vida de los propios animales. Sin corridas, no habría toros de lidia. Quizás peligrase incluso el propio ecosistema dónde habitan, las dehesas, que son muy caras de mantener. Es un modelo de agricultura y ganadería extensiva, con poco rendimiento.

Échale un ojo a esto:
http://es.wikipedia.org/wiki/Dehesa

Saludos.

er jose dijo...

Por qué estoy siempre de acuerdo con este Moncho?
Será mi otro yo (aunque más joven e inteligente, sin duda!)?
Tendrías que dedicarte a la política.
Con un buen asesor de imagen arrasas!
Un saludo

mike dijo...

Yo también estoy de acuerdo con todos,aunque reconozco que no me vereis por una plaza,claro,
Alguna vez fuí invitado por mi padre y es realmente impresionante, al que le guste que vaya y al que no pues eso,...
Mike