miércoles, 23 de febrero de 2011

martes, 15 de febrero de 2011

El exilio está aquí


La editorial Pepitas de Calabaza ha reeditado el que considero mi mejor libro. La verdad es que le tengo cariño y me consta que mucha gente se ve reflejada en alguna de sus situaciones. Es una historia a pie de calle, real, contundente, pero no por ello carente de cierto romanticismo. En las cubiertas de la edición actual puede leerse:

El exilio está aquí es una historia moldeada con las pequeñas historias que habitan las calles olvidadas de una ciudad cualquiera, calles en cuyos rincones se dibujan las vidas de sus habitantes, personajes que de manera constante se cruzan pero que de ninguna manera se encuentran. Es esta una historia nacida del reconocimiento entre iguales que nos asoma en toda su crudeza a la separación consumada.

Escritos con la energía que dispone la observación sin condescendencias, los retazos que componen esta narración dan forma a la obra que más nos ha tocado de cuantas le hayamos leído a César Galiano. Quizá sea esta su narración más poderosa. Breve pero muy intensa. Luminosa cual sol negro.

Pepitas de Calabaza

PVP: 9 euros

domingo, 13 de febrero de 2011

Egipto: El dictador que no lo era


Seguro que hay quien dice que ya lo sabía y que la historia esta no le viene de nuevas. Bueno, pues yo no soy de esos. He de reconocer que, hasta hace un mes, yo estaba convencido de que Hosni Mubarak era un gobernante como tantos otros; incluso mejor que otros. Durante treinta años, la prensa occidental se ha cansado de decir que Mubarak era el mediador necesario en el conflicto palestino-israelí, el gran aliado de Occidente, el freno a los avances de los radicales islámicos. Sin embargo, de golpe y porrazo me lo han convertido en un dictador que ha habido que expulsar por medio de unas manifestaciones tan multitudinarias y decididas que, desde luego, no dejan lugar a dudas. ¿Qué ha pasado aquí? ¿Soy yo quien no se entera o los gobiernos y los medios occidentales me habían ofrecido una imagen y ahora resulta que la realidad es otra muy distinta?

Parece que los egipcios van a entrar en el juego democrático después de tanto tiempo de sufrir esa dictadura que no lo era y, a la vez, lo era. Pero cuidado. La democracia tiene sus virtudes, desde luego, pero no es la panacea. Recordemos que Hitler subió al poder mediante unas elecciones libres y democráticas. Y Bush. Y Berlusconi. Y muchos otros que prefiero ni nombrar. Y si bien es cierto que, mediante unas elecciones democráticas, puede ascender al poder la persona adecuada, también es cierto que pueden hacerlo los amigos de Bin Laden. No sé. Pero ayer vi por la tele que en Irán están muy contentos con este cambio del viento en Egipto. Veremos qué pasa.

(El dibujo es de Ferreres y ha sido publicado en el periódico Público)

viernes, 11 de febrero de 2011

jueves, 3 de febrero de 2011

La ley de la jubilación: Hay algo aquí que no va

La mayor parte de los políticos están de acuerdo con la nueva ley de la jubilación. Sin embargo, entre el 65 y el 90% de los ciudadanos, según una u otra encuesta, la rechaza absolutamente por considerarla un nuevo recorte a los derechos sociales. ¿Tan lejos están nuestros políticos de nosotros? Pues sí. Resulta que, cuando a Rajoy se le pregunta por su programa para crear empleo, echa un vistazo a sus apuntes y reconoce no entender su propia letra. Madre mía. ¿Este sujeto pretende gobernar un país? No solo no tiene ni idea de cuál es su programa, sino que ni siquiera entiende su propia letra. La verdad, ya no me extraña nada que los dirigentes de los sindicatos CC.OO. y UGT, tan de izquierdas según ellos, hayan firmado la nueva ley de la jubilación. Cómo se nota quién les paga el sueldo.

jueves, 27 de enero de 2011

Una imagen impactante


Sé que la foto tiene que ver con la reciente revuelta de Túnez, pero nada más. Ignoro quién es su autor y también desconozco la identidad del hombre que está en primer término, pero me parece una maravilla. Aún tenemos un mundo por el que luchar.

miércoles, 19 de enero de 2011

El cine en la televisión


Ayer nos dispusimos a ver una película en cierta cadena de televisión. Le puse de comer a la gata, nos sentamos en el sofá y, justo cuando íbamos a dar el primer mordisco a los emparedados, aparecía el presentador del programa en la pantalla. Hasta ahí, bien. No obstante, inmediatamente surge la pregunta: ¿Qué pudo sucederles a los críticos de cine en su infancia para que no puedan controlar las ganas de contarnos toooooooda la película antes de que empiece?

(La imagen está extraída de elmulonario)

martes, 11 de enero de 2011

ETA se acaba

Yo creo que es el principio del fin. O quizás el principio del fin fue hace ya algún tiempo y ahora estamos viviendo el primer capítulo de un fin que puede ser largo. Pero ya estamos ahí. Y eso es mucho.

viernes, 7 de enero de 2011

El peligro de la ley contra los fumadores


El tabaco en sí no es malo. El abuso del tabaco sí lo es. Eso lo sabemos todos. No obstante, me parece conveniente una pequeña reflexión, poca cosa, una pincelada sin pretensiones.

Hace varios años que no fumo. Pero fumé, ya lo creo. Y como me tengo por un tío coherente, no voy a arremeter contra un hábito que conservé durante buena parte de mi vida. Sería estúpido. O sea que no voy a decir nada contra el tabaco. Y menos aún, contra los fumadores. Porque la reciente ley no va en contra del tabaco, que sigue vendiéndose tan ricamente y produciendo un beneficio del 70% de su precio en concepto de impuestos. La ley va en contra de los fumadores, que han sido marginados de todos los lugares cerrados y, de paso, también de algunos lugares al aire libre, como son los parques infantiles y algo tan ambiguo como los alrededores de los hospitales. ¿Hasta dónde llegan esos alrededores? ¿Hasta los cincuenta metros? ¿Y quién se va a poner a contarlos? Por otra parte, si mi cirujano es fumador habitual, yo preferiría que se fumase un par de cigarrillos antes de apuntarme con el bisturí. ¿Dónde ha de hacerlo? ¿Debe irse a tres manzanas del hospital? Es chocante que más de un sujeto y más de dos hayan dicho que ya era hora de prohibir el humo del tabaco en los bares. “Es que, si hay gente fumando, no puedo llevar a los niños”, dicen, dándoselas de padres admirables. Ignoro si esos individuos se han parado a pensar que siempre se ha fumado en los bares y que, por supuesto, nadie está obligado a entrar en ellos. Desde que dejé de fumar he evitado los locales con mucho humo y no me he sentido ofendido en absoluto. He ido a otros locales y punto. No sé, pero quejarse del humo en los bares me parece tan absurdo como quejarse de que haya espectáculos sexuales en los clubs nocturnos de carretera.

Sin embargo, al margen de que estemos o no de acuerdo con la famosa ley, hay algo en ella que, no solo es nauseabundo, sino que además es muy peligroso. Me refiero a la campaña feroz del gobierno a favor de que se denuncie al vecino si éste está fumando en los nuevos lugares prohibidos. De un tiempo a esta parte proliferan las denuncias basadas en el espionaje vecinal, la criminalización de determinadas conductas y la pretensión gubernamental de que todo el mundo esté de acuerdo en ello. Creo que eso, más que la prohibición en sí, va a ser la causa de muchos problemas. Cada vez nos parecemos más a esas sociedades asépticas y antiutópicas de los libros clásicos de ciencia ficción. Cada vez estamos más cerca de ser vigilados incluso dentro de nuestra propia casa. ¿Cómo? Ah, sí. En cierta forma, el ordenador ya se encarga de ese asunto.

(El chiste es de Quino)

viernes, 31 de diciembre de 2010

Feliz año nuevo


Y así, como quien no quiere la cosa, hemos llegado al año 2011. Media vida esperando al año 2000 y resulta que ya lo pasamos hace un decenio. Recuerdo también que me preguntaba: ¿Y cómo será después, cuando el año 2000 sea el pasado? Bueno, pues ya lo sabemos.

Hablo así porque he tenido la suerte de vivir en Europa. ¿Suerte? Bueno… Supongo que, de haber crecido en Afganistán, en Palestina o en Irak, hablaría de un modo muy diferente, quizás diciendo que vaya decenio más largo, que a ver si se largan los soldados extranjeros y que ya va siendo hora de vivir tranquilos. ¿Cómo se recordará este primer decenio del siglo? ¿Como el de la crisis? ¿Como el inicio de la guerra de nunca acabar? ¿Como el decenio globalizador? Ahora está todo más cerca. Escribo algo y quien sea, al otro lado del globo terrestre, lo lee. O no puede hacerlo, vaya: todo depende de la censura que, mire usté por dónde, no solo sigue coleando, sino que impera en según qué lugares. No hemos cambiado tanto. El mundo es mucho más inseguro, eso sí. Con tanta paranoia con la seguridad hemos llegado al punto contrario: ya no hay quien se fíe. ¿Recordaremos estos diez años como uno de los momentos más decadentes de la cultura? Quizás no tanto, pero algo de eso puede haber. Los jóvenes no tienen dónde agarrarse y, si lo tuvieran, tampoco harían el menor caso. Apenas quedan artistas. Los hemos cambiado por unos seres vacíos, meros productos comerciales en un mundo sin ideas. No hay músicos, no hay pintores, casi no hay escritores. Parece que no hayamos aprendido nada, que no existió la Ilustración, ni las revoluciones, ni nadie escribió nada más que sermones y vidas de santos. Las sectas, las religiones, tienen menos seguidores, pero los que hay están fanatizados. Y no solo es el fanatismo religioso. Han vuelto otros fantasmas: el abismo cada vez mayor entre pobres y ricos, el éxito como fin en sí mismo, la victoria de la indiferencia y la apatía sobre la iniciativa, el miedo al vecino, el terror al diferente, la guerra, los tabúes. Los sueños de un mundo mejor se han hecho pedazos ante el avance imparable del capitalismo salvaje. Ya no hay matices. La derecha es la derecha, la izquierda se parece demasiado a la derecha y los de mi cuerda, que están por la libertad del individuo, a veces me reprochan que no piense exactamente igual que ellos. Las prohibiciones ganan terreno a las libertades a pasos de gigante. Las cámaras, en las calles, vigilan hasta nuestros gestos. Y lo que es peor: la gente está de acuerdo, lo asume y sigue adelante.

Feliz año nuevo, de todas formas. Esperemos que las cosas den la vuelta y que, dentro de diez años, podamos decir que todo lo dicho se quedó en el pasado.

martes, 28 de diciembre de 2010

Los papeles de WikiLeaks y la guerra de Cuba


Desde el principio he dicho que hay algo en este asunto de WikiLeaks que huele a chamusquina. Me extraña mucho, pero mucho, que cientos de miles de documentos hayan podido filtrarse así, tan fácil, y hayan sido publicados sin censuras ni recortes. El desmadre de tanta información, dicen algunos, provoca el descontrol de los papeles. Ya. Y el omnipotente gobierno de los Estados Unidos de América, ante la publicación de semejante avalancha de información privilegiada… simplemente no hace nada. Absolutamente nada. Curioso, ¿no? Pero lo que ya clama al cielo es que el responsable de esa filtración siga vivo. No dudo de las buenas intenciones de Julian Assange. Creo que le han engañado y que va a tener que pagar por ello. Porque también creo que hay algo muy oscuro detrás de todo esto, y que empieza a vérsele el plumero.

Para empezar, aquellos a quienes conviene que los informes de WikiLeaks sean públicos han conseguido que todo el mundo crea en ellos como si fuesen palabra divina. Los informes solo son las opiniones de unos cuantos sujetos entre diplomáticos y espías de opereta, pero la gente cree que se trata de afirmaciones objetivas, sin réplica, fruto de investigaciones en toda regla. ¿Y los contenidos? Me parece que, hasta el día de hoy, no han sorprendido a nadie.

Sin embargo, hoy publica el País que “Siria alentó la ira islámica por las viñetas de Mahoma”. Literalmente, el cable estadounidense dice: “El gobierno sirio permitió que las protestas ocurrieran y es casi seguro que ayudó a organizarlas al principio”. Casi seguro. El espía norteamericano dice que es “casi seguro”. Pero el lector occidental no lee eso. No lee que sea probable y que, además, esa probabilidad sea una opinión subjetiva del espía yanqui. Lo que está leyendo es que Siria, un país hasta hoy laico y aliado de Occidente, se ha convertido de repente en un compinche de los malos de la película. Sorprendente, ¿verdad? Sobre todo, tratándose de un país que supone una molestia para Israel desde el año del cólera.

Ignoro dónde y cómo acabará este asunto de los papeles de WikiLeaks. ¿Alguien cree que el gobierno de los Estados Unidos no sabía de las filtraciones desde el primer momento? ¿O que iba a conformarse con pedir la extradición de Julian Assange y a otra cosa, mariposa? ¿Nadie recuerda, por ejemplo, que la guerra de Cuba la inició Estados Unidos disparando sobre sus propios buques y culpando de ello a España? Ya digo: no sé dónde terminará todo esto, pero no me gusta nada.