jueves, 8 de noviembre de 2007

DEMASIADOS PRESIDENTES DE LA GENERALITAT

Ayer recordé algo respecto a lo que hablábamos el otro día acerca de las mentiras que algunos políticos incluyen en sus conceptos nacionales. Era en el artículo de los colonialismos. Decíamos que muchas de las reivindicaciones históricas que argumentan los nacionalistas para construir su proyecto de identidad nacional son evidentes mentiras, como la inexistente Catalunya Nord o el Gran Euskadi que nunca existió. Por lo general, esas trolas cuelan con facilidad. Con tanta facilidad que a veces uno se pregunta si la gente realmente piensa o prefiere que le den algo fácil de digerir y a otra cosa.

Digo eso por una razón. Casi diariamente recorto los artículos que me parecen más interesantes de los periódicos y los voy archivando en una carpetilla. Al cabo de unos meses, cuando la carpetilla rebosa de papeles lacios y amarillentos, hago una limpieza y acabo tirándolos todos a la basura. Pues bien. Ayer, repasando el archivo, di con una noticia que hizo que me riera durante un buen rato. Hablaba del nombramiento de José Montilla como el presidente número 128 de la Generalitat. Recuerdo que en esas fechas se repitió hasta el hastío ese número: 128.

Hace ya bastantes años estudié que la Generalitat nació hacia 1931 sobre lo que anteriormente se había llamado la Mancomunitat. Según mis cálculos, entonces, habría habido siete presidentes de la Generalitat de Cataluña: Macià, Companys, Irla, Tarradellas, Pujol, Maragall y Montilla. No hay nada de malo en ello, ¿verdad? Pues parece que sí lo hay. El caso es que no estoy seguro de que la fecha de nacimiento de la Generalitat fuese 1931 ó 1932 y, por lo tanto, he buscado como un loco en todas las fuentes a mi alcance. Ni rastro. Al más puro estilo de 1984, la novela de Orwell, cualquier información al respecto ha desaparecido de la faz de la Tierra. Lo que hay en su lugar es un andarse por las ramas que no lleva a ninguna parte (que si viene de aquí o que si viene de allá, pero nunca una fecha concreta). Ignoro también el día y la hora en que tuvo su origen el término Presidente, pero sospecho que fue en los tiempos de la Revolución francesa o, como mucho, en los de la norteamericana. Nunca antes.

De un modo u otro, el mandato de un presidente suele durar cuatro o seis años. Tenemos el caso de Jordi Pujol, claro está, cuyas similitudes con Francisco Franco le llevaron a gobernar casi el mismo tiempo que el citado general, pero ahora no viene al caso y desviaría nuestra atención de lo que realmente nos importa. O sea que, por aquello de hacer un promedio más o menos justo, vamos a tomar la cifra de siete años. Siete años de gobierno por cada presidente. El asunto está, entonces, en multiplicar 128 presidentes por 7 años de mandato. De esa manera sabremos en qué fecha gobernó el primer presidente de la Generalitat, ¿no es así? Bueno, pues 128 por 7 son 896, que, restados de 2007 nos da, como resultado, el año de 1111. Es decir que, aproximadamente cuando los hijos de Sancho el Mayor batallaban con lanza y hacha de guerra, en Cataluña gobernaba no un conde o un señor feudal, sino un presidente.

El asunto es más grave de lo que parece. Los constructores de la historia pretenden lanzar así el mensaje de que Cataluña se ha autogobernado desde la Edad Media; que, además, ese gobierno siempre se ha llamado Generalitat; y que, en función de esa precoz presidencia de la que presumen, el autogobierno mencionado ha tenido siempre un carácter popular y democrático. No sé. Es como si, por el hecho de ser más antigua, una institución tuviese que ser más legítima. Y eso es absurdo, claro. La Iglesia lleva dos mil años funcionando y es un fraude. Lo que pasa es que el asunto de los supuestos presidentes medievales también es cómico. Imaginar a un presidente con arcabuz es de carcajada. Y eso que los nacionalistas aún podían haber llegado más lejos en la búsqueda absurda de precedentes. Si, además de los guerreros del Medievo, nos vamos más allá y contamos los reyezuelos con taparrabos que gobernaron las tribus de las tierras catalanas en el Neolítico, podríamos decir que Montilla no es el presidente número 128, sino el 45987. Cataluña sería mucho más antigua y nos quedaríamos igual de anchos.

(En la foto, el primer presidente de la Generalitat de Cataluña. La imagen está extraída de www.lavozdelsandinismo.com)


martes, 6 de noviembre de 2007

UNA REVOLUCIÓN ANARQUISTA

La Fundación Anselmo Lorenzo, el centro que tal vez disponga de la mayor cantidad de documentación anarquista del mundo, va a publicarme próximamente un libro que titulé El día de Barcelona (Crónica del inicio de una Revolución). Según me han dicho, es cosa de un mes y medio o dos meses. Se trata de una novela o, mejor dicho, una crónica novelada sobre las treinta horas que necesitaron los anarquistas para aplastar la sublevación militar del 19 de julio de 1936 en Barcelona. Para ir haciendo boca he abierto un nuevo blog al que se puede acceder a través del enlace El día de Barcelona. Ahí daré cuenta de cómo escribí el libro, por qué y las anécdotas más sonadas, amén de aceptar comentarios, discusiones e intervenciones de cualquier especie. Por ahora hay poco escrito, pero a partir de ya mismo iré añadiendo notas y artículos cada día.


LA AUTORÍA INTELECTUAL DEL 11-M

A veces, al desarrollar una idea, algo se queda en el tintero y la situación no se resuelve hasta que llega otra persona y aporta sus argumentos. He de reconocer que eso me sucede a menudo: pienso en un asunto, escribo sobre él y después, una vez firmado el texto, me doy cuenta de que el planteamiento cojea de alguna pata. Por lo general falta aclarar algún punto, no sé, como si hubiese olvidado una parte esencial de la cuestión y no supiese ni por dónde tomar de nuevo el hilo.

El otro día, cuando acabé de escribir acerca de las secuelas del 11-M, me di cuenta de que en el texto bailaba el concepto y el por qué de la autoría intelectual del atentado. La insistencia del Partido Popular en continuar la búsqueda inútil de nadie y de todo el mundo me sonaba de nuevo a argucia, a trampa, a monólogo en una lengua muerta para que nadie pueda rebatir nada. Mi opinión, a todas luces coincidente con la de la mayoría de los ciudadanos honrados, adolecía de un elemento fundamental para dar la puntilla a la tesis paranoica y miserable de la conspiración: el punto de vista jurídico. Sin embargo, y acaso sin saberlo, vino en mi ayuda Joan J. Queralt, catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Barcelona.

Aunque a algunos les resulte difícil creerlo, las leyes suelen estar basadas en el sentido común. Si después se utilizan justa o injustamente es algo que no tiene que ver con lo que estamos tratando. O sea que volvamos a lo nuestro. En su artículo ¿Qué autores intelectuales?, publicado en El País con fecha 3 de noviembre de 2007, Joan J. Queralt dice textualmente: Hablar de autoría intelectual en derecho Penal español es hablar de nada; es un mero recurso retórico no jurídico y, por tanto, sin sentido ni propio ni directo. Está bien para una tertulia, pero no para una sentencia.

Los argumentos del autor son comprensibles para todo el mundo. Creo que, con un poco de buena fe por su parte, incluso para los del Partido Popular. En primer lugar, los autores materiales del atentado pueden ser los mismos que lo idearon. De hecho, la sentencia establece con claridad que algunos de los que volaron en Leganés fueron los cerebros de la operación. En cualquier caso, la ley española contempla la misma pena para los autores que para los inductores (que no autores intelectuales), pese a que estos últimos no dominan totalmente la situación y, por lo tanto, no pueden decidir: todo depende de que los autores quieran actuar. Así, llamar autores a los que efectivamente lo son y a los inductores, que, por decirlo de algún modo, no son los que prenden la mecha de la bomba, es un error de categoría. El supuesto autor intelectual, el inductor, no es un jefe militar al que todos obedecen. Sólo es el que ha maquinado la acción. Por supuesto, al margen de si se lleva o no a cabo.

Pero eso no es todo. Joan J. Queralt llega aún más lejos cuando dice: ¿En cada condena por un atentado de ETA se menciona y castiga al autor intelectual, sea lo que sea esta categoría? Obviamente, no. Al no hacerlo así, ¿se acusa a los poderes públicos de abandonar vías de investigación? La cosa está clara. Nunca, con motivo de ningún otro atentado, el Partido Popular había exigido la investigación de la autoría intelectual. ¿Por qué ahora sí? Afortunadamente, sé que no voy a verme muchas veces más en la necesidad intelectual de volver al asunto del 11-M. Los inductores de la continuidad de la línea de la autoría intelectual es decir, los representantes del Partido Popular han decidido abandonarla no por razones evidentes de decencia y de justicia, sino porque se han dado cuenta de que les perjudica.


lunes, 5 de noviembre de 2007

TRÁFICO DE NIÑOS

El reciente caso del presunto tráfico de niños a cargo de una ONG francesa ha puesto patas arriba el concepto que muchos tienen del continente africano. Los europeos estamos tan convencidos de que lo nuestro es lo mejor que, a veces, olvidamos que los demás pueden pensar de un modo diferente. Lo nuestro tal vez sea lo mejor, pero dejaría de serlo si lo imponemos en lugar de razonarlo. En cualquier caso, muchos siguen creyendo que África está a su merced o que existe para hacer con ella lo que les dé la gana. Y de eso, nada.

Se ha hablado de ello en todos los medios. La ONG llamada El Arca de Zoé pretendía llevarse a Francia, desde el Chad, a ciento y pico niños con la excusa de sacarlos de un infierno y llevarlos a un lugar donde pudiesen vivir bien. Para eso contrató los servicios de un avión de nacionalidad española. Ninguno de ellos, los de la ONG, la tripulación y el centenar largo de niños, pudo despegar del Chad. Se acusaba a la ONG de secuestro múltiple y, a los españoles, de complicidad. La mayor parte de esos niños tenían padres y, según se ha visto en el vídeo de un periodista francés, sus heridas de guerra eran fraudes fabricados por los miembros de El Arca de Zoé.

Sinceramente, creo que el piloto español es tan inocente como las azafatas, que ya están en casa gracias a la intervención del presidente de Francia, Nicolás Sarkozy. Lo digo con el corazón, aunque he de reconocer que, de haber estado en el pellejo del fiscal, también yo le habría acusado por lo menos de complicidad. Parece mentira que, con lo espinoso que es el asunto de las adopciones, el comandante del avión o alguien de su empresa no se hubiese interesado seriamente por la situación de los ciento y pico niños que iban a transportar. Pero creo en su inocencia, no sé muy bien por qué. Quizás porque quiero creer que aún queda gente tan ingenua en este mundo.

No obstante, el asunto es muy feo. Mucho. Imaginemos que, en tiempos de Franco, hubiesen venido los norteamericanos o los alemanes a llevarse a cien niños españoles con la excusa de que en Alemania o en Estados Unidos iban a tener un porvenir mejor. Imaginemos que, además, esos niños no fuesen huérfanos. Me parece que esos tíos no habrían sido tratados con tanta diplomacia como lo están siendo, en el Chad, los del Arca de Zoé. Si querían favorecer a los niños, ¿por qué no construyeron una escuela o un hospital allí, en su tierra, en lugar de tratar de llevárselos? Parece ser que varias parejas europeas ya habían pagado una buena suma en concepto de adopción.

Creo, sin embargo, que lo más chocante de todo este asunto es la mediación de una ONG. Para la mayoría de la gente, las siglas ONG son sinónimo de humanidad, de solidaridad, de construcción de pantanos y envío de mantas y alimentos. Sin embargo, ONG sólo quiere decir Organización No Gubernamental. Y ahí cabe todo, desde las asociaciones de auténticos altruistas hasta las financiadas por la Iglesia o los masones. En sentido estricto, también La Mafia es una ONG.

CEUTA, MELILLA Y OTROS COLONIALISMOS

Como era de esperar, la visita de los reyes a Ceuta y Melilla está levantando una polvareda tanto en Marruecos como en nuestro país. Lo de Marruecos es comprensible. Basta con echar un vistazo al mapa para darse uno cuenta de que las dos ciudades están ubicadas en territorio africano. Además, los marroquíes deben tener muy fresco el recuerdo de la operación paranoica y exagerada de la Reconquista de Perejil dirigida por el ex presidente Aznar y a lo mejor quieren dejarnos de nuevo en evidencia delante del mundo. Por otra parte era predecible, aunque no tan comprensible, la postura del Partido Popular aplaudiendo el viaje de los reyes como si se tratase de una demostración de fuerza patriótica. Y por último es agotador el doble rasero del que dice llamarse Josep Lluís aquí y en la China, y a quien parece que no van a juzgar por haberse entrevistado con los etarras como, por cierto, va a sucederle al lehendakari Ibarretxe.

El tal Josep Lluís ha dicho que el viaje de los reyes le recuerda a un colonialismo que no debería existir ya en estos tiempos. Estoy de acuerdo. Por lo general, si alguien tiene razón, suelo dársela inmediatamente aunque no comulgue con sus ideas ni me atraiga especialmente su persona. Pero, como siempre sucede con Josep Lluís Carod-Rovira, sus palabras contienen algo que huele a trampa. Voy a ver si me explico. Me parece muy bien que hable despectivamente del colonialismo en general y, en particular, del colonialismo español. Como él, creo que es un asunto propio de tiempos pasados y que debería existir únicamente en los libros de texto. Pero su argumentación hace aguas cuando, como un hecho natural e intocable, defiende un colonialismo catalán que, además de ser tan anacrónico como el español, es ridículo. Pretender que la zona sur-este de Francia deba llamarse Catalunya Nord porque hace un porrón de años perteneció a Cataluña es tan absurdo como si alguien llamase Castilla del Oeste a Uruguay o a Colombia porque en un pasado pertenecieron a España. En segundo lugar, defender la existencia de un supuesto territorio catalán denominado Franja d’Aragó porque en esa parte de Aragón se hable en catalán es de risa. Pero eso no lo critica el tal Josep Lluís cuando habla del colonialismo. Muy al contrario, a veces exige que dos Comunidades Autónomas diferentes de Cataluña, como son Valencia y Baleares, se integren en un pretendido universo nacionalista llamado Països Catalans. Es curioso que la mayor parte de los ciudadanos de ambas comunidades no quieran ni oír hablar de tal denominación.

Como he dicho antes, el colonialismo debería ser cosa del pasado. Pero el colonialismo en general, todo él, no solo la parte que les interese a unos cuantos.

(El dibujo de arriba está extraído de www.libreopinion.com)

viernes, 2 de noviembre de 2007

11-M: LAS SECUELAS DE LA SENTENCIA

Debe ser muy duro reconocer que se ha defendido una mentira durante tres años a capa y espada. Debe ser más duro todavía saber que esa mentira insulta a la razón, a la justicia y a la memoria de muchísimas personas afectadas por el más brutal atentado terrorista que haya visto este país. Y a mi juicio es inhumano mantener esa mentira con el único objeto de conservar una parte del electorado.

La cara dura de Rajoy diciendo que los terroristas fueron detenidos gracias al Partido Popular porque aún estaba en el gobierno cuando se produjo la matanza es intolerable. Los que disponemos de memoria sabemos que los terroristas fueron detenidos pese al Partido Popular, que hizo lo posible para desviar la atención de todo el mundo policías e investigadores incluidos hacia una pista falsa. A modo de remate, en seguida le apoyaron algunos medios de información como la COPE la radio de la Iglesia y el periódico El Mundo. Las bombas explotaron como consecuencia de nuestra participación en la guerra de Irak. Eso no se le escapa ni a Zaplana, aunque se empeñe en decir lo contrario.

Curiosamente, el discurso de Mariano Rajoy tras la lectura de la sentencia y el editorial del periódico El Mundo del primer día de noviembre coinciden en algunos puntos. A causa de la vergüenza que aún debe quedarles y eso es un suponer, ambos bajan ligeramente la cabeza. Pero luego vuelven a la carga diciendo que no todo está dicho y que la Justicia no ha sabido localizar a los autores intelectuales. Bueno, y qué. Tal vez los autores intelectuales estén entre los procesados y la Justicia no haya podido obtener pruebas suficientes para acusarles. O tal vez los autores intelectuales estén actualmente con las huríes a causa de haber volado por los aires cuando el asunto de la explosión de Leganés. En cualquier caso, sugerir que quedan cabos sueltos en la investigación es propio de gente sin escrúpulos. Desde el principio era evidente que la pretendida alianza de islamistas y etarras era una maniobra bastante burda y forzada, además para despistar la perdiz. Un grupo religioso radical y otro de base marxista no podrían ponerse de acuerdo ni para ir a merendar. Es imposible. Por otra parte, ¿para qué iban a ponerse de acuerdo la ETA y los muyahidines de Al Qaeda? ¿Para causar una catástrofe? Ya ha quedado demostrado en unas cuantas ocasiones que cada cual por separado es capaz de eso y mucho más. Y además el terrorismo no es un único fenómeno con ramificaciones como pretenden dar a entender los dirigentes del Partido Popular. Los grupos terroristas tienen puntos de partida, teorías y objetivos muy distintos y, por lo tanto, no tienen por qué tener conexiones ni mantener relaciones de ningún tipo.

Sea como sea, Zaplana, Rajoy, El Mundo y cuantos han dado crédito a la supuesta participación de la ETA en la masacre del 11-M, si bien de un modo menos arrogante, insisten en seguir pidiendo melones al cerezo. Acebes no. Hace pocos días desmintió que su partido sea responsable o haya dado alas a la teoría de la conspiración. Entonces quizás no hablase en nombre del Partido Popular cuando, el mismo día del atentado y como ministro del Interior del gobierno de Aznar, apareció en la televisión y tildó de «miserables» a quienes pusieran en duda la autoría de ETA.

PD: Quien quiera conocer todo este asunto al detalle y con buen humor, puede visitar el blog:

http://genoveses.blogspot.com/

(El título del libro de arriba, escrito por el director del periódico El Mundo, me ha llamado poderosamente la atención)

miércoles, 31 de octubre de 2007

EL DVD DE LA GENERALITAT… O DEL BARÇA

(Ah, ¿no es lo mismo?)

La Generalitat ha dado una nueva muestra de estar a años luz de los ciudadanos que gobierna editando un DVD de promoción de Cataluña Catalonia, Terra de Tots. Les Tres Bessones a la Catalunya Real que ha recibido críticas ya antes de su puesta en circulación. El presidente del Club de fútbol Espanyol, Daniel Sánchez Llibre, se ha quejado de que el Barça aparezca en el citado DVD como el único club deportivo de Cataluña, sin que se haga una mínima alusión a otros clubs catalanes como el Espanyol, el Joventut, el Nàstic o el Reus. Eso con el dinero de todos, claro. Ante la pretensión de la Generalitat de haber puesto en marcha una política de integración para los recién llegados mediante la publicación del DVD, Sánchez Llibre ha señalado que Da la impresión de que, para reforzar a la integración, se margine a los que estamos dentro.

Parece ser que el DVD se las trae. Entre otros agasajos y evidentes gestos de admiración al Club de Fútbol Barcelona —se sobrevuelan las instalaciones azulgranas en helicóptero, se habla de La Masía e incluso se canta el himno del Barça—, hay un momento en que se dice que Cataluña es el Barça, Cataluña es Ronaldinho, es Gaudí, es Dalí, es Pau Casals. Increíble. Desde luego, ya es grave que la denuncia provenga del ámbito del deporte al sentirse marginado el presidente de un club de fútbol con numerosos seguidores. Es aún más grave que a la Generalitat —como a casi todos los ciudadanos de Cataluña, por cierto— le parezca normal que el Barça sea una especie de elemento identitario de la cultura catalana. Es grave y triste, muy triste. Pero lo peor de todo es otra cosa.

Comparar a Ronaldinho con Pau Casals, Gaudí y Dalí es repugnante. Desde luego, Ronaldinho sobra en esa relación. Sobre todo teniendo en cuenta que se trata de un futbolista profesional y que, lógicamente, dentro de un par de años puede vestir los colores del Real Madrid, por ejemplo, en cuyo caso habría dejado de ser el icono de Cataluña que los de la Generalitat pretenden que sea hoy en día. Podríamos hablar también de la supuesta catalanidad de Dalí, cuya carrera artística tiene más que ver con París y Nueva York que con Barcelona y cuyos amores por la tierra que le vio nacer se demostraron cuando legó toda su obra al Estado Español. A Cataluña no le dejó ni un pincel. Pero eso ahora da igual. ¿A nadie le ha importado que puedan compararse las luces de Ronaldinho con las de tres de los más grandes genios nacidos en tierras catalanas? Qué grande es el fútbol.


martes, 30 de octubre de 2007

LA INFORMACIÓN Y EL 11-M

Mucha gente creyó que, con la aparición de Internet, iba a ser más fácil demostrar hechos o verdades al disponer de una cantidad de información como nunca se había tenido. Otros, más quisquillosos o menos ingenuos, dijeron que algo harían los de siempre para que la información dejase de tener importancia. Poco a poco, la realidad ha ido dando la razón a estos últimos.

Antes de que Bush ordenase la invasión de Irak, todos sabíamos que Sadam Husein no tenía armas de destrucción masiva. En cualquier web de contenido político podía leerse que las pocas que tenía y que, por cierto, le habían vendido los Estados Unidos de América ya habían sido utilizadas en guerras del pasado contra sus vecinos. Sin embargo, aún hoy en día hay un alto porcentaje de ciudadanos norteamericanos que creen, no sólo que Sadam tenía un arsenal nuclear oculto en alguna duna del desierto, sino que estuvo detrás del atentado de las Torres Gemelas. La información, mil veces repetida para desmontar las mentiras de Bush y sus compinches, no ha servido para maldita la cosa. Irak fue invadido y las tropas invasoras siguen ahí, apoyadas por buena parte del pueblo de Estados Unidos.

Con el asunto del 11-M ha sucedido algo parecido. Es increíble que haya gente que pueda creer todavía que existió una relación entre los terroristas de ETA y los de Al Qaeda. Es increíble que alguien pueda creer que los representantes del Partido Popular han actuado honestamente al insistir en esa doble autoría nada menos que durante tres años, tres. No obstante, pese a la existencia de toneladas de papel escrito y pruebas y más pruebas que demuestran lo contrario, hay quien cree una y otra cosa. Los políticos conocen el truco para que eso suceda. Y lo utilizan con éxito.

De modo que ya no me extraña que alguien pueda creer al ex ministro Ángel Acebes cuando, con toda su pachorra y sin ninguna vergüenza, dijo ayer que su partido nunca ha sido responsable ni ha mantenido la denominada teoría de la conspiración acerca de la participación de ETA en la matanza. Pero es que el día de la sentencia es ya mismo. Y las elecciones generales están cerca.

lunes, 29 de octubre de 2007

EL MEDIO AMBIENTE Y LOS POBRES

Hace días, conversando con un conocido en la terraza de una cafetería, salió el tema de los vuelos de bajo coste. Mi amigo, al que le sobra tiempo y dinero para viajar a otro continente cada fin de semana, me soltó que, en su opinión, tales vuelos deberían estar prohibidos. Anda éste, dije, ¿Y a santo de qué? Respondió que esos vuelos son una de las causas de la proliferación de gases en la atmósfera y que, si no existieran, eliminaríamos una de las fuentes principales de la contaminación. Pasaron unos segundos. Luego otros. Al fin dije: Tú estás chalao, ¿no?

Al día siguiente leí en una revista algo por el estilo. Poco más o menos, también ahí decían que el uso de los aviones baratos ensucia el aire sobremanera y que, por lo menos, debería limitarse su tráfico. Dejé la revista sobre la mesa, me tumbé en el sofá y, mientras miraba el desconchado de una esquina del techo, me dije: A ver, aquí hay algo que no va o que yo no entiendo. Porque, entre otros razonamientos, yo estoy suscrito a esa revista y se supone que debería estar mínimamente de acuerdo con su contenido. El artículo hablaba del peligro de ese turismo efímero que llega, arrasa y vuelve a su tierra sin haber valorado nada más que el precio del billete. Lo llamaba turismo antiético en contraposición a un turismo más tranquilo, que dispone de tiempo, culto y, por supuesto, con mucho más dinero que el otro.

No cuadraba, claro. Prohibir los vuelos de bajo coste por esas razones sería como afirmar que los pobres son los culpables de la contaminación o que sólo los ricos tienen derecho a contaminar libremente. No cuadraba por ningún lado y, sin embargo, mi amigo y la revista se habían quedado tan anchos después de soltar la andanada, como quien habla con todo el sentido común.

Dos días más tarde volví a encontrar a mi amigo y nos sentamos de nuevo en la terraza de la cafetería. Le dije: De acuerdo, tío. He estado pensando en lo de los vuelos baratos y tengo la solución. Me miró, se echó al coleto un trago y dijo: Ah, ¿sí? Le respondí: Observa. Parece que hay que frenar los ímpetus turísticos de la gente o bien racionar los vuelos para no enguarrar más el ambiente, ¿no es eso? Me miró, pensó un poco y dijo: Sí. Luego continué: Y parece que hay que filtrar la cosa según el dinero que uno tenga, ¿verdad? Respondió, hartándose de razón: Claro. Como había sucedido en nuestro encuentro anterior, pasaron unos segundos. Luego otros. Y después dije: Entonces no hay problema. La posibilidad de viajar en aviones de bajo coste ha de estar limitada a aquellos cuyas rentas no superen cierta cantidad de dinero. Los demás, los ricos o quienes estén en camino de serlo, que se jodan. Mi amigo me miró con desprecio, soltó con desprecio un billete sobre la mesa y se fue con un gesto de desprecio. No tuve más remedio que concluir mi razonamiento a solas. Pensé: El secreto, por lo tanto y como ha quedado demostrado, está en la educación. Si los ricos hubiesen dedicado su dinero a educarse y a educar a los demás no habría nacido ese supuesto turismo antiético ni muchas otras cosas, pero como jamás han invertido su dinero en nada de eso, deben pagar ahora las consecuencias. Me pareció de una lógica aplastante; pero, por si acaso, decidí no dejar nada escrito al respecto en ninguna parte.


«Educar a un rico es inútil.

Y a un pobre… peligrosísimo» (Jardiel Poncela)


(La foto de arriba está extraída de www.elnidodelcuco.net)

domingo, 28 de octubre de 2007

BEATIFICACIONES EN SERIE


Un último apunte sobre este asunto. Llevo días criticando algo que iba a suceder este domingo y ya ha sucedido. La Iglesia católica ha beatificado de golpe a 498 supuestos mártires sin que haya podido oponerse a ello el tradicional Abogado del Diablo, suprimido por Juan Pablo II en fechas pasadas. Como dije en otra ocasión, todos esos nuevos beatos, menos siete, eran religiosos. Y todos ellos, incluidos esos siete, apoyaron la Cruzada del general Franco. Qué cosas.

Yo creía que para llegar a los altares había que contar, por lo menos, con un milagro en el currículum. Por lo visto no es así. Que yo sepa, últimamente nadie ha hablado de 498 nuevas curaciones inexplicables, 498 separaciones de las aguas ni 498 multiplicaciones de panes y peces. Y es curioso que sólo puedan acceder al título de santo, en primer lugar, casi exclusivamente los religiosos y, entre éstos, sólo los que cayeron a manos de las izquierdas. Respecto a los que Franco mandó ejecutar durante la guerra por lo menos unos 30y, sobre todo, los que persiguió durante los cuarenta años de dictadura bajo la acusación de ser comunistas u otras razones aún de mayor peso, ni una palabra. Eso ya es grave, porque significa que el Vaticano continúa con su apoyo descarado a una ideología política en concreto. Pero no es todo, claro. Porque tampoco subirán jamás a los altares todas aquellas personas que, siendo de un bando o de otro, se vieron inmersas en una guerra que no buscaron, que murieron sin saber muy bien por qué y que, por unas cosas o por otras, nunca vistieron sotanas ni hábitos que no fueran el mono de trabajo. Creo que, en el caso de buscar milagros, la Iglesia encontraría muchos más entre los esfuerzos de esa gente para poder sacar adelante a la familia que entre los sacerdotes, monjas y demás que, por esas cosas de la religión, no necesitaban buscarse la vida para comer, ni para vestirse, ni para nada de nada.

(El chiste de arriba es de El Roto, claro, y ha salido publicado en El País el 27 de octubre de 2007)

viernes, 26 de octubre de 2007

LOS CULPABLES DE TODO

Con el asunto del AVE han vuelto a dejarse oír las voces que culpan a Madrid de todos los desastres de Cataluña. Es una canción tan vieja que, aunque se siga cantando, ya casi nadie se cree la letra. Al menos, casi nadie que no milite en las filas de los partidos nacionalistas. Porque los nacionalistas sí se la creen. Está en su ideario que todo lo malo viene del exterior y no dejan pasar la ocasión de utilizar el concepto de culpa al modo de los cristianos, con quienes, por cierto, tienen muchísimas similitudes. Por ejemplo, la idea que forma la base de todo su pensamiento: Hace un porrón de años estábamos aquí tan ricamente y de pronto vinieron unos de fuera y nos jodieron el invento. Toma ya, qué fácil. ¿No suena eso a paraíso terrenal, a rancio, a cristiano de tiempos pasados? Pero volvamos a lo del AVE, que siempre ha dicho mi madre que a veces me excito al hablar y me voy por los cerros de Huelva o de no sé dónde.

El victimismo nacionalista persiste aunque su esencia esté herida de muerte. Cada dos por tres vuelven a oírse los ayes lastimeros y el nombre de los culpables de todo. En Cataluña siempre son los mismos: Madrid y el gobierno de España. Pues bien. Saben los que me conocen que no he nacido en Madrid y que tampoco me caracterizo, precisamente, por defender a ningún gobierno. Me importa un pepino, por cierto, dónde haya nacido la gente. Eso me enfrenta de nuevo a los nacionalistas, que no están orgullosos de lo que han hecho sino de lo que han heredado (léase el lugar de nacimiento, el idioma y las tradiciones). Pero dejemos lo quisquilloso y recuperemos la trama de lo que quiero exponer. Con lo del AVE, decía, han vuelto a quejarse los que nunca se responsabilizan de nada: Madrid o el gobierno de España no han invertido lo que nos corresponde en infraestructuras y por esa razón nos vemos como nos vemos. ¿Alguien se lo cree?

Para empezar, a cualquiera le cansa que una de las Comunidades más ricas de España esté quejándose continuamente. No voy a comparar la situación de Cataluña con la de otros rincones del Estado. Creo que basta con recordar que la emigración ha fluido siempre hacia Cataluña y nunca ha sido al contrario. Será por algo. Tampoco voy a acusar a todos los catalanes de pasarse el día llorando. Sé que sólo generalizan los tontos del culo y, además, una cosa es la catalanidad —la cualidad del que siente su tierra— y otra, muy distinta, el catalanismo —la pretensión de ser una especie de pueblo elegido. O sea que ya tenemos un par de conceptos claros. Y en cuanto a la acusación nacionalista de que Madrid no invierte lo suficiente y que Cataluña da más que recibe, debo decir algo que, me parece, cae por su propio peso.

Los que siempre han pactado los Presupuestos Generales del Estado con el partido que esté en el gobierno, sea éste del color que sea, son precisamente los nacionalistas de CIU. Bajo la excusa de favorecer a Cataluña les ha dado igual pactar con los socialistas que con los peperos, cosa que, por otra parte, han acabado pagando con dos derrotas electorales en las autonómicas. La situación, entonces, sólo puede plantearse de una manera. Quizás sea verdad que Cataluña no haya ni olido las inversiones que necesitaba para que todo funcione. En ese caso, los nacionalistas de CIU son los peores gestores del mundo, puesto que no habrían sabido llevar el agua a su molino pese a haber sido aliados del gobierno central durante casi treinta años. No obstante, puede haber sucedido lo contrario. Tal vez los de CIU no hayan sido tan malos negociantes y Madrid haya cedido a sus pretensiones a cambio de lo que sea. En ese caso, lógicamente, cabe preguntarse dónde ha ido a parar el dinero. Creo que no hay más que decir, aunque soy consciente de que, mediante no sé qué piruetas, algunos van a afirmar que Madrid tiene la culpa de que alguien haya razonado como acabo de hacer.

(La foto de arriba es un cartel de la Guerra Civil. Por sí mismo contradice la opinión de los nacionalistas, que no se cansan de predicar que se trató de una guerra entre naciones)