DEMASIADOS PRESIDENTES DE LA GENERALITAT
Ayer recordé algo respecto a lo que hablábamos el otro día acerca de las mentiras que algunos políticos incluyen en sus conceptos nacionales. Era en el artículo de los colonialismos. Decíamos que muchas de las reivindicaciones históricas que argumentan los nacionalistas para construir su proyecto de identidad nacional son evidentes mentiras, como la inexistente Catalunya Nord o el Gran Euskadi que nunca existió. Por lo general, esas trolas cuelan con facilidad. Con tanta facilidad que a veces uno se pregunta si la gente realmente piensa o prefiere que le den algo fácil de digerir y a otra cosa.
Digo eso por una razón. Casi diariamente recorto los artículos que me parecen más interesantes de los periódicos y los voy archivando en una carpetilla. Al cabo de unos meses, cuando la carpetilla rebosa de papeles lacios y amarillentos, hago una limpieza y acabo tirándolos todos a la basura. Pues bien. Ayer, repasando el archivo, di con una noticia que hizo que me riera durante un buen rato. Hablaba del nombramiento de José Montilla como el presidente número 128 de la Generalitat. Recuerdo que en esas fechas se repitió hasta el hastío ese número: 128.
Hace ya bastantes años estudié que la Generalitat nació hacia 1931 sobre lo que anteriormente se había llamado la Mancomunitat. Según mis cálculos, entonces, habría habido siete presidentes de la Generalitat de Cataluña: Macià, Companys, Irla, Tarradellas, Pujol, Maragall y Montilla. No hay nada de malo en ello, ¿verdad? Pues parece que sí lo hay. El caso es que no estoy seguro de que la fecha de nacimiento de la Generalitat fuese 1931 ó 1932 y, por lo tanto, he buscado como un loco en todas las fuentes a mi alcance. Ni rastro. Al más puro estilo de 1984, la novela de Orwell, cualquier información al respecto ha desaparecido de la faz de la Tierra. Lo que hay en su lugar es un andarse por las ramas que no lleva a ninguna parte (que si viene de aquí o que si viene de allá, pero nunca una fecha concreta). Ignoro también el día y la hora en que tuvo su origen el término Presidente, pero sospecho que fue en los tiempos de la Revolución francesa o, como mucho, en los de la norteamericana. Nunca antes.
De un modo u otro, el mandato de un presidente suele durar cuatro o seis años. Tenemos el caso de Jordi Pujol, claro está, cuyas similitudes con Francisco Franco le llevaron a gobernar casi el mismo tiempo que el citado general, pero ahora no viene al caso y desviaría nuestra atención de lo que realmente nos importa. O sea que, por aquello de hacer un promedio más o menos justo, vamos a tomar la cifra de siete años. Siete años de gobierno por cada presidente. El asunto está, entonces, en multiplicar 128 presidentes por 7 años de mandato. De esa manera sabremos en qué fecha gobernó el primer presidente de la Generalitat, ¿no es así? Bueno, pues 128 por 7 son 896, que, restados de 2007 nos da, como resultado, el año de 1111. Es decir que, aproximadamente cuando los hijos de Sancho el Mayor batallaban con lanza y hacha de guerra, en Cataluña gobernaba no un conde o un señor feudal, sino un presidente.
El asunto es más grave de lo que parece. Los constructores de la historia pretenden lanzar así el mensaje de que Cataluña se ha autogobernado desde la Edad Media; que, además, ese gobierno siempre se ha llamado Generalitat; y que, en función de esa precoz presidencia de la que presumen, el autogobierno mencionado ha tenido siempre un carácter popular y democrático. No sé. Es como si, por el hecho de ser más antigua, una institución tuviese que ser más legítima. Y eso es absurdo, claro. La Iglesia lleva dos mil años funcionando y es un fraude. Lo que pasa es que el asunto de los supuestos presidentes medievales también es cómico. Imaginar a un presidente con arcabuz es de carcajada. Y eso que los nacionalistas aún podían haber llegado más lejos en la búsqueda absurda de precedentes. Si, además de los guerreros del Medievo, nos vamos más allá y contamos los reyezuelos con taparrabos que gobernaron las tribus de las tierras catalanas en el Neolítico, podríamos decir que Montilla no es el presidente número 128, sino el 45987. Cataluña sería mucho más antigua y nos quedaríamos igual de anchos.
(En la foto, el primer presidente de la Generalitat de Cataluña. La imagen está extraída de www.lavozdelsandinismo.com)